La guerra de paja fue el mayor movimiento de resistencia a la opresión de los grandes terratenientes. Tuvo lugar entre 1893 y 1897, en el pueblo de Canudos, una comunidad de Sertão da Bahia.

Este movimiento reflejó la extrema miseria de las poblaciones marginadas en el noreste de Sertão.

Causas de la guerra de paja

La estructura económica de Brasil se basaba en grandes propiedades, donde predominaba el monocultivo, explotando el trabajo de los trabajadores que viven en la pobreza.

Fue en el seco, abandonado y hambriento Sertão Noreste del Noreste que durante la Antigua República miles de sertanejos formaron grupos de cangaceiros y jagunços o reunidos alrededor líderes religiosos (Beatos)

Los jagunços estaban al servicio del coronel para defender su propiedad, matar a sus opositores políticos y asegurar la victoria de sus candidatos en las elecciones.

Los cangaceiros atacaron las granjas del coronel y esparcieron el terror entre los terratenientes. El cangaço era una forma para que el sertanejo luchara contra la miseria y desatara su revuelta.

Los beatos o consejeros caminaron por las tierras remotas, predicando una religión salvadora, y fueron seguidos por docenas de fieles.

La comunidad de Canudos

Alrededor de 1893, se conoció en el Pueblo de Canudos, a orillas del río Vaza-Barris en Bahía, un grupo de creyentes, seguidores de Antonio Consejero, un bendito, nacido en Ceará, que predicó la salvación del alma a los que lo siguieron.

Después de una larga peregrinación por el interior de Pernambuco y Sergipe, penetró en el interior de Bahía y se instaló en Canudos.

Allí, el Consejero y sus fieles levantaron elciudad santa"De Belo Monte, que se ha convertido en un refugio para los desprotegidos y perseguidos.

Canudos era una comunidad donde no había diferencias sociales y donde los rebaños y los cultivos pertenecían a todos. Este modelo socioeconómico fue una atracción constante para miles de campesinos.

En 1896, el año en que comenzó la guerra, Belo Monte tenía más de 5,000 hogares y aproximadamente 30,000 habitantes. La seguridad de la fortaleza fue mantenida por ex jagunços y ex cangaceiros. La religión rústica de Antonio Conselheiro los mantenía esperanzados de mejores días.

La lucha y la destrucción de la paja

Para los sertanejos, el campamento era el "Tierra Prometida" Para los sacerdotes que perdieron a sus creyentes, y para los grandes terratenientes que perdieron a sus trabajadores, fue una "fortaleza de fanáticos" que tuvo que ser destruida.

Sacerdotes y coroneles presionaron al gobernador del estado de Bahía, quien envió dos expediciones militares. Los soldados fueron derrotados por los hombres Consejeros que emplearon la emboscada y las tácticas cuerpo a cuerpo.

El vicepresidente Manuel Vitorino, que en ese momento era la presidencia como sustituto del Prudente de Moraes., envió la tercera expedición, comandada por el coronel Moreira César. Para el gobierno era una cuestión de honor militar y nacional luchar contra los "fanáticos". Sin embargo, esta expedición fue derrotada y el comandante murió en combate.

Las sucesivas derrotas militares se explicaron por el hecho de que la gran mayoría de los soldados desconocían la región de Caatinga, tan familiar para la gente de Canudos. Además, los hombres del Consejero lucharon por la supervivencia y la salvación del alma, creyendo que esta era una guerra santa.

En Río de Janeiro, la oposición acusó al presidente de debilidad en la represión del movimiento, considerado por muchos como un realista.

El Prudente de Moraes ordenó al Ministro de Guerra, Mariscal Bittencout, embarcarse hacia Bahía y tomar control directo de las operaciones. Luego se organizó una nueva expedición, con más de 5000 hombres bajo el mando del general Arthur Oscar, con la orden de destruir Canudos.

Después de un intenso bombardeo de cañones, la misión se cumplió. Canudos fue totalmente destruido el 5 de octubre de 1897. Las tropas oficiales no tomaron prisioneros. Miles de campesinos y soldados murieron en el conflicto.

Curiosidad

La Guerra de Canudos fue descrita por Euclides da Cunha, que presenció las operaciones del ejército en el libro "Os Sertões", publicado en 1902.