- Una caída del suministro eléctrico deja sin servicio las herramientas digitales de la Guardia Civil en toda España.
- El colapso coincide temporalmente con la imputación judicial de la directora general y el DAO del cuerpo.
- Los agentes han tenido que recurrir a métodos tradicionales como las emisoras de radio para mantener la operatividad.
- Asociaciones profesionales exigen una auditoría interna ante la fragilidad de las infraestructuras tecnológicas.
Los servicios centrales y territoriales de la Benemérita han vivido una jornada de auténtico caos técnico este jueves. Un fallo de gran escala ha dejado fuera de servicio las herramientas digitales esenciales para el día a día de miles de agentes en toda la geografía española, impidiendo el acceso a la red interna desde primera hora de la mañana.
La situación se ha vuelto especialmente tensa al producirse justo cuando se conocía una noticia judicial de gran calado para la institución. Mientras los técnicos intentaban devolver la luz a las pantallas, la dirección del cuerpo se enfrentaba a un escenario legal bastante complicado que ha generado un clima de incertidumbre entre los funcionarios de las distintas comandancias.
Sistemas afectados y alcance nacional del fallo

El apagón tecnológico se hizo notar con especial fuerza a partir de las diez de la mañana, extendiéndose rápidamente por todos los rincones del país. Los agentes se encontraron con que era imposible entrar en el correo corporativo o consultar la intranet, pero lo más grave fue la inoperatividad de bases de datos cruciales para la seguridad ciudadana y el control del tráfico.
Entre los aplicativos que se quedaron totalmente colgados destaca el SIGO, el sistema donde se registran todas las actuaciones operativas. Al no poder acceder a los antecedentes penales ni a la información de vehículos, las patrullas en la calle tuvieron que tirar de métodos antiguos para sacar el curro adelante, lo que ralentizó considerablemente cualquier gestión rutinaria o intervención en curso.
La comunicación telefónica fija también se vio comprometida en buena parte de las dependencias, dejando a los cuarteles prácticamente aislados del exterior. Para no quedarse de brazos cruzados, se habilitaron procedimientos de emergencia que permitieron mantener la actividad mínima mediante el uso de emisoras de radio y las líneas de respaldo asociadas exclusivamente al teléfono 062.
El origen técnico y los precedentes recientes

Desde la Dirección General se ha apuntado a una incidencia relacionada con el suministro eléctrico como la causa principal del desajuste. Al parecer, una caída repentina del fluido eléctrico o una bajada de tensión afectó de forma crítica a los servidores centrales, desencadenando un efecto dominó que fue tumbando las aplicaciones una tras otra a lo largo de la mañana.
No es la primera vez que los ordenadores dan guerra últimamente, ya que hace apenas un par de semanas se registró otra interrupción. En aquella ocasión se trató de una parada técnica programada que también alteró el funcionamiento de sistemas de vigilancia y seguimiento, aunque la diferencia radica en que lo de hoy ha sido un imprevisto que ha pillado a todo el mundo por sorpresa.
A medida que avanzaba la tarde, el servicio comenzó a dar señales de vida en varios puntos de España, recuperándose de forma muy progresiva. Sin embargo, pasadas las siete de la tarde, algunas funciones como la mensajería instantánea interna todavía seguían dando fallos, lo que demuestra que la avería ha sido de las que dejan huella y no se arreglan con un simple reinicio.
Contexto institucional y reacciones de las asociaciones

Lo que ha levantado más ampollas en el seno del cuerpo ha sido la coincidencia de este fallo con la imputación de la directora general, Mercedes González, y del Director Adjunto Operativo, Manuel Llamas. Ambos han sido citados como investigados en el marco del denominado caso Leire, una circunstancia que ha provocado que algunos sectores hablen de una «extraña casualidad» en el bloqueo de las comunicaciones internas.
Las asociaciones profesionales no han tardado en poner el grito en el cielo ante lo ocurrido. Desde la AUGC se ha solicitado formalmente que se realice una para esclarecer qué ha pasado exactamente y asegurar que la infraestructura tecnológica sea lo suficientemente robusta como para no dejar a los agentes vendidos en mitad de su jornada laboral.
El malestar entre los funcionarios es evidente, ya que consideran que depender de herramientas tan frágiles pone en riesgo la eficacia del servicio que se ofrece al ciudadano. Por ello, exigen que se evalúe el impacto operativo real de esta caída y se tomen cartas en el asunto para que un simple problema eléctrico no vuelva a desconectar a toda la Guardia Civil de un plumazo.

Este episodio de inestabilidad técnica ha puesto de relieve la vulnerabilidad de los soportes digitales sobre los que descansa la seguridad pública en el país. A pesar de los esfuerzos de los equipos de mantenimiento por restablecer la normalidad, la jornada quedará marcada por la combinación de problemas técnicos y convulsión institucional, dejando patente la necesidad urgente de modernizar y proteger los activos tecnológicos que permiten la coordinación entre las distintas unidades del territorio nacional.
