El Golpe militar 1964 se lanzó en la noche del 31 de marzo, con la deposición del presidente João Goulart.

Esta acción contra un gobierno legalmente constituido marcó el comienzo de la dictadura militar en Brasil, que duraría hasta 1984.

Entre las principales justificaciones para el golpe se encontraba una posible amenaza comunista planteada por el presidente Joao Goulart. La actividad militar fue apoyada por una coalición de empresarios, terratenientes y compañías de capital extranjero.

La Iglesia Católica también jugó un papel importante en el apoyo al golpe, ya que estaba en contra de las pautas comunistas. Más tarde, sin embargo, parte del clero revisaría esta posición y la Iglesia se convirtió en uno de los grandes opositores del régimen.

Contexto histórico

Desde la renuncia de Jânio Quadros como presidente en 1961, los sectores conservadores de Brasil han estado inquietos. Impidieron que João Goulart asumiera el cargo y solo lo dejaron asumir cuando el régimen presidencial fue reemplazado por el parlamentario durante casi dos años.

Solo en 1963 Joao Goulart se convirtió en presidente dentro del régimen presidencial. A pesar de los viajes a los Estados Unidos en 1962, Goulart no pudo borrar sus tendencias "comunistas". De hecho, él era del PTB y tenía un discurso progresivo, pero no puede ser considerado un izquierdista convencido en este momento.

Rally de Brasil central

El presidente Joao Goulart habla en el centro de Brasil, junto con la primera dama Thereza Goulart

El 13 de marzo de 1964, en busca del apoyo popular, el presidente promovió una manifestación de la Central do Brasil, en Río de Janeiro. Allí, frente a 150,000 personas, anuncia una serie de medidas, conocidas como "reformas básicas" que pronto se promulgarán.

En este momento lo acompañaban los sectores de izquierda como el ex gobernador Leonel Brizola, el Comando General de Trabajadores y el presidente del Sindicato de Estudiantes, José Serra.

Las leyes más controvertidas fueron la expropiación de tierras en los márgenes de carreteras públicas, ferrocarriles y vertederos. El segundo fue el anuncio del campamento de refinerías privadas por parte del estado.

Al día siguiente, Jango anunciaría la fijación de los precios de alquiler y la expropiación de propiedades vacantes.

Marcha familiar con Dios por la libertad

Esto no interesó a los sectores militar y de derecha. Por lo tanto, parte de la sociedad organiza marchas como la "Marcha familiar con Dios por la libertad", apoyada por la Iglesia católica, en respuesta a las propuestas de Goulart para marcar las diferencias entre el gobierno y la oposición.

31 de marzo de 1964

El clima de polarización aumentó cada día. Los representantes de los trabajadores, el Comando General de Trabajadores (CGT) trató de articular una huelga general con el apoyo del gobierno.

Sin embargo, en las primeras horas del 31 de marzo, el ejército retira tanques de los cuarteles y ocupa varios edificios de la administración federal.

El presidente João Goulart. Incluso buscó apoyo para viajar de Río de Janeiro a Brasilia el 1 de abril de 1964, pero renunció a una confrontación contra los militares sabiendo que aliados como Leonel Brizola y Miguel Arraes, gobernador de Pernambuco, estaban en prisión.

Los tanques militares ocupan edificios como el Palacio de Orange

Igualmente, sopesó el conocimiento de que el golpe contó con el apoyo de Estados Unidos. Entonces fue a Porto Alegre y desde allí se exilió en Uruguay.

João Goulart aún no había abandonado el país, cuando el entonces presidente del Senado, Auro de Moura Andrade, declaró vacante la presidencia. Esto fue tomado de manera provisional por el portavoz de la Cámara de Diputados Ranieri Mazzilli.

El poder, sin embargo, fue ejercido por los militares, que el 2 de abril organizaron el llamado "Comando Supremo de la Revolución", compuesto por el comando de la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército.

¿Golpe o revolución?

Los militares clasificaron sus actos como "Revolución". Apoyado por políticos de derecha como el gobernador de Guanabara, Carlos Lacerda y parte de la Iglesia Católica, los militares intentaron librar al país del comunismo en el mundo polarizado de la Guerra Fría.

Por otro lado, este hecho fue tratado como un golpe de estado por la izquierda considerando el carácter represivo de las libertades democráticas.

Debe recordarse que João Goulart había sido elegido democráticamente y expulsado por las armas, lo que caracteriza un golpe de estado.

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