- Goldman Sachs prueba a Devin, IA autónoma capaz de programar y desarrollar software.
- Devin apoyará a más de 12.000 ingenieros y podrá afrontar tareas repetitivas y técnicas complejas.
- El banco plantea la colaboración humano-IA y prevé una fuerza laboral híbrida en tecnología financiera.
- El avance de la IA reabre debates sobre el futuro del empleo y la necesidad de adaptación de los trabajadores.

La irrupción de la inteligencia artificial en el mundo financiero sigue avanzando a un ritmo imparable. Goldman Sachs ha decidido dar un paso al frente y experimentar con programadores de IA de la mano de una herramienta innovadora: Devin. El banco de inversión, conocido por su enfoque estratégico y tecnológico, pretende reforzar sus equipos técnicos con sistemas automatizados capaces de desarrollar código y resolver problemas de software.
Esta nueva fase tecnológica está generando gran expectación entre profesionales y analistas, ya que podría marcar el comienzo de una transformación en la forma de trabajar en la banca de inversión y el sector tecnológico en general. Lejos de quedarse en simples asistentes que agilizan tareas administrativas, estas soluciones buscan integrarse plenamente en los procesos de desarrollo y operación diaria de las grandes entidades.
¿Quién es Devin y qué novedades aporta a Goldman Sachs?
Devin ha sido creado por la startup Cognition y se presenta como el primer programador autónomo de IA capaz de actuar como un miembro más dentro de los equipos de desarrollo. Su principal fortaleza reside en su entrenamiento avanzado, basado en técnicas de aprendizaje por refuerzo, que le permite gestionar proyectos completos, desde la actualización de código hasta la creación de aplicaciones y la resolución de incidencias técnicas.
La intención de Goldman Sachs es utilizar a Devin como apoyo para sus más de 12.000 ingenieros humanos. Este sistema no se limita a responder consultas o realizar pequeñas automatizaciones: puede abordar tareas que hasta la fecha eran exclusivas para profesionales, como migrar sistemas informáticos a nuevos lenguajes de programación y llevar a cabo labores tediosas o repetitivas que suelen consumir tiempo a los equipos.
Según el director de tecnología de la entidad, Marco Argenti, el planteamiento es “incorporar a Devin como si fuera un empleado nuevo, que trabaje en colaboración con los desarrolladores existentes”. Además, desde Goldman Sachs no descartan en el corto plazo la posibilidad de que la plantilla digital crezca hasta contar con “cientos o incluso miles” de estos agentes autónomos trabajando en paralelo.
¿Desafío para los programadores o nueva oportunidad?
El uso de programadores de IA como Devin supone un cambio de paradigma en el que las máquinas dejan de ser únicamente herramientas de apoyo para convertirse en miembros activos de equipos técnicos. Esta tendencia, que empieza a consolidarse en grandes empresas financieras, abre el debate sobre el impacto real de la automatización en el empleo.
Algunos informes, como el de Bloomberg Intelligence, advierten de que la automatización mediante IA podría eliminar hasta 200.000 empleos en la banca en los próximos cinco años. Sin embargo, el propio Argenti subraya la importancia de avanzar hacia un modelo híbrido, donde las personas y las inteligencias artificiales trabajen codo a codo y los profesionales se especialicen en habilidades nuevas, como la supervisión de resultados o la formulación de prompts efectivos para guiar a las IA.
El reto será, por tanto, que los desarrolladores se adapten a esta nueva realidad, reforzando su formación y aprendiendo a colaborar con sistemas autónomos en beneficio de la eficiencia y la innovación dentro del sector bancario.
Los cambios tecnológicos en la industria financiera evidencian que la automatización y la inteligencia artificial están transformando la forma en que se llevan a cabo los procesos, brindando oportunidades para mejorar la productividad y reducir costos.