- Cortes en la red de fibra óptica de Claro Dominicana causan lentitud e intermitencia a nivel nacional.
- El sistema de redundancia evitó un apagón total, pero la continuidad del servicio quedó comprometida.
- Las obras de terceros son el principal origen de los incidentes recientes y pasados.
- La compañía trabaja de forma intensiva para restablecer los servicios afectados.

Un apagón en la red de telecomunicaciones puede poner en jaque la conectividad de toda una nación. En los últimos días, Claro Dominicana, la principal operadora del país, ha experimentado serias intermitencias y lentitud en sus servicios móviles, de datos e internet fijo debido a dos cortes consecutivos en su red de fibra óptica. Según informó la compañía, ambos incidentes fueron provocados por trabajos de excavación ajenos a la empresa, afectando a miles de usuarios en distintas zonas.
Este tipo de fallo en las infraestructuras de telecomunicaciones suele manifestarse de forma abrupta, interrumpiendo servicios esenciales como las llamadas, el acceso a internet o la conexión de datos móviles. En este contexto, la reacción de los usuarios no se hizo esperar: durante horas, numerosas personas expresaron en redes sociales su frustración por no poder acceder a servicios básicos de comunicación.
El origen del apagón: excavaciones y cortes en la fibra óptica
Claro Dominicana ha destacado que los problemas surgieron tras dos cortes en su red de fibra óptica. El segundo de estos cortes comprometió el sistema de redundancia, una estructura técnica clave que sirve como respaldo para garantizar la continuidad de los servicios ante incidentes. Sin embargo, el daño simultáneo a varias rutas de la red puso en riesgo la operación y provocó intermitencias generalizadas en casi todo el país.
Excavaciones realizadas por la Corporación de Acueductos y Alcantarillados de Monseñor Nouel (Coraavega) en el tramo La Vega–Bonao figuran entre las principales causas identificadas por la operadora para el más reciente apagón. Estos trabajos ajenos a Claro generaron la interrupción del tráfico de datos en zonas clave, alterando el funcionamiento normal de la red.
Impacto en los usuarios y reacción social
La afectación a los clientes se tradujo en fallas en llamadas, navegación y acceso a internet desde dispositivos móviles y conexiones fijas. Los problemas no tardaron en hacerse notar en las principales ciudades y zonas rurales, ya que la fibra óptica es el pilar de las comunicaciones modernas. Cuando estos cables sufren daños, incluso sistemas de respaldo como el de redundancia pueden terminar superados ante la magnitud del corte.
En plataformas sociales, los reportes sobre caídas del servicio fueron constantes durante varias horas. La compañía, por su parte, aseguró estar trabajando con equipos técnicos especializados de forma intensiva para recuperar la normalidad lo antes posible. Sin embargo, los trabajos de reparación pueden prolongarse dependiendo del alcance del daño y de la accesibilidad a los puntos afectados.
Antecedentes: una problemática que se repite
Este no es un hecho aislado. En los últimos años, Claro Dominicana ha experimentado diversos apagones en sus redes, casi siempre vinculados a obras y excavaciones no coordinadas con la compañía. Por ejemplo, en marzo de 2019, contratistas del Ministerio de Obras Públicas ocasionaron dos cortes simultáneos en tramos críticos, afectando a millones de usuarios. En aquella ocasión, el servicio pudo restablecerse en algo menos de dos horas.
Incidentes más recientes, como los ocurridos en agosto y julio de 2024, también estuvieron relacionados con cortes involuntarios durante trabajos públicos, que dejaron sin servicio a miles de personas en zonas como Bonao, Los Alcarrizos o la autopista Duarte. La reiteración de estos episodios ha puesto sobre la mesa la necesidad de una mayor coordinación entre las empresas de telecomunicaciones y las instituciones que realizan obras civiles.
Uno de los factores que ha evitado un colapso total de las comunicaciones ha sido la existencia del sistema de redundancia. Este mecanismo permite que, en caso de un corte en una sección de la red, el tráfico de datos pueda desviarse automáticamente por rutas alternativas. No obstante, cuando los cortes afectan simultáneamente varias rutas o puntos críticos, incluso los sistemas más avanzados pueden verse sobrepasados, como ha ocurrido en estos apagones recientes.
La situación evidencia que, si bien las redes están diseñadas para soportar ciertos imprevistos, existe un riesgo real de apagones de mayor alcance si las infraestructuras no se protegen de forma adecuada frente a trabajos ajenos o imprevistos técnicos.
Respuesta y planes de recuperación
En respuesta al fallo, Claro Dominicana movilizó a sus equipos técnicos para identificar los puntos dañados y acelerar la recuperación. La empresa insistió en que la restauración completa de los servicios depende, en parte, de la colaboración de las instituciones responsables de las obras y del acceso a la infraestructura afectada. Hasta el momento, no se ha determinado la identidad precisa de los responsables de los cortes, ni se han concretado sanciones.
Por el momento, los usuarios deben permanecer atentos a los canales oficiales de la compañía y a las actualizaciones periódicas sobre el restablecimiento de los servicios, mientras se refuerzan las labores de reparación para que la red vuelva a operar con normalidad.
La reiteración de apagones en las redes de telecomunicaciones por causas externas subraya la importancia de invertir en infraestructuras más resilientes y de mejorar la coordinación entre todos los actores implicados en el mantenimiento y la expansión de los servicios públicos. Un fallo en la fibra óptica afecta a responsabilidades compartidas y la vida diaria de todos los usuarios, recordando la fragilidad de la conectividad ante intervenciones no planificadas.