Fallo en los filtros de Gmail: el spam invade la bandeja de entrada

Última actualización: 25/01/2026
Autor: Isaac
  • Un error en los algoritmos de filtrado de Gmail está enviando spam y posibles correos de phishing a la bandeja principal.
  • Mensajes legítimos, como confirmaciones de pedidos o comunicaciones laborales, están acabando en la carpeta de spam.
  • Google ha reconocido el fallo en el panel de estado de Workspace y asegura que trabaja para restaurar el filtrado normal.
  • Usuarios de todo el mundo deben extremar precauciones y revisar manualmente tanto la bandeja de entrada como la carpeta de correo no deseado.

Fallo en los filtros de Gmail

En las últimas horas, Gmail está viviendo uno de sus fallos más llamativos en el sistema de filtros desde que introdujo la bandeja de entrada por pestañas. Usuarios de múltiples países han empezado a notar que su correo se ha desordenado por completo: mensajes publicitarios, newsletters y correos de dudosa procedencia que antes se quedaban fuera de la vista ahora están ocupando un lugar protagonista en la bandeja principal.

Al mismo tiempo, correos importantes que deberían llegar al buzón principal —como confirmaciones de compras, avisos de seguridad, invitaciones de calendario o comunicaciones de trabajo— están siendo enviados directamente a la carpeta de spam o clasificados de manera errónea. La situación, reconocida ya por Google, está generando preocupación por su impacto tanto en la productividad diaria como en la seguridad de los usuarios.

Un fallo global en los filtros inteligentes de Gmail

Error en filtros inteligentes de Gmail

Según la información disponible en el panel de estado de Google Workspace y los reportes que circulan en foros y redes sociales, el problema se originaría en una actualización reciente de los sistemas de filtrado automático y de los modelos de aprendizaje automático que Gmail utiliza para combatir el correo no deseado. Esa modificación habría provocado una oleada de lo que los técnicos llaman “falsos positivos” y “falsos negativos”: mensajes legítimos marcados como spam y, a la vez, spam que se cuela como si fuera correo normal.

El incidente no afecta solo a la clásica separación entre bandeja principal y carpeta de spam, sino también al sistema de pestañas como Promociones, Redes Sociales o Actualizaciones. Muchos usuarios indican que su bandeja de entrada principal se ha llenado de correos comerciales y de notificaciones que antes quedaban ordenadas en esas secciones, mientras que las pestañas secundarias han dejado prácticamente de recibir nuevos mensajes desde que comenzó el fallo.

En algunos casos, Gmail muestra un banner de advertencia sobre determinados correos en el que se indica que el mensaje no ha sido escaneado siguiendo los controles habituales. El aviso se formula de forma similar a: “Tenga cuidado con este mensaje. Gmail no lo escaneó en busca de spam, remitentes poco confiables o malware”. Es decir, el sistema reconoce que no ha podido completar sus comprobaciones de seguridad.

Los reportes señalan que la incidencia comenzó a notarse de forma masiva a partir de la noche del 24 de enero (hora local en algunas regiones de Asia), y desde entonces se han multiplicado las quejas desde Europa, América y otros puntos del mundo. Aunque no se ha detallado públicamente una zona especialmente afectada, la naturaleza del problema apunta a un fallo generalizado en la infraestructura de filtrado de Google.

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Qué está ocurriendo en las bandejas de entrada

En la práctica, el usuario medio se está encontrando con una situación poco habitual: las notificaciones y correos comerciales llegan sin parar, generando una avalancha de avisos en el móvil o el ordenador. Lo que antes eran unas pocas comunicaciones personales intercaladas a lo largo del día se ha convertido, para muchos, en una catarata constante de newsletters, ofertas y campañas de marketing que inundan la bandeja principal.

Paralelamente, algunos correos que deberían considerarse seguros —como mensajes de remitentes frecuentes, empresas conocidas o servicios en línea con los que el usuario ya interactúa con normalidad— están siendo marcados de modo incorrecto. Hay casos en los que las alertas de spam aparecen incluso sobre correos de contactos de confianza, lo que resulta especialmente confuso para quien confía en la clasificación automática de Gmail.

Este desajuste también ha provocado retrasos en la entrega de ciertos correos, según relatan algunos usuarios. Esto se está notando sobre todo en los mensajes de autenticación de dos factores o en códigos de verificación que muchas plataformas envían por correo electrónico. Si esos mensajes llegan tarde o se depositan en la carpeta de spam, la experiencia de inicio de sesión o validación de cuentas se complica enormemente.

La sensación generalizada es que el “guardia de seguridad” que suele filtrar el ruido del correo se ha despistado. Muchos usuarios se veían relativamente protegidos frente al phishing y otras estafas gracias a la fiabilidad de los filtros de Gmail, y de repente se encuentran con que tienen que revisar a mano cada mensaje para descartar enlaces maliciosos o intentos de robo de datos.

En redes sociales, en foros oficiales de Google y en comunidades tecnológicas, se repiten testimonios de personas que aseguran que “todo el spam va ahora directo a la bandeja de entrada” y que “las pestañas de Promociones y Actualizaciones no parecen filtrar nada nuevo”. El cuadro que se dibuja es el de un fallo sistémico en la clasificación automática por categorías, más que un pequeño bug puntual que afecte a unas pocas cuentas.

Reconocimiento del problema por parte de Google

Ante la magnitud de las quejas, Google ha reconocido oficialmente la incidencia a través del panel de estado de Workspace y de declaraciones a distintos medios especializados. La compañía señala que es consciente de las “clasificaciones incorrectas de correos electrónicos” y de la aparición de advertencias adicionales en determinados mensajes que no han pasado por los filtros habituales.

Un portavoz de la empresa ha señalado que los equipos de ingeniería “están trabajando activamente para resolver el problema” y que se han tomado medidas para revertir los cambios que habrían desencadenado el fallo en los filtros de spam y en la asignación de pestañas. No se ha detallado una causa técnica concreta, pero las referencias apuntan a un ajuste reciente en los modelos de detección de correo no deseado.

En la misma línea, desde Google se anima a los usuarios a que, mientras se restablece el funcionamiento normal, sigan las recomendaciones de seguridad estándar al interactuar con correos de remitentes que no conocen o que les generan dudas. Eso implica mirar con atención la dirección del remitente, desconfiar de mensajes urgentes que pidan datos personales y evitar descargar archivos adjuntos o pulsar en enlaces si no se tiene absoluta certeza de su origen.

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En algunas comunicaciones internas y comentarios recogidos por medios como Engadget o portales tecnológicos, se insiste en que el problema se considera “grave” pero potencialmente reversible en un plazo relativamente corto. Google ha llegado a estimar que el servicio podría volver a la normalidad completa en torno a las 24 horas desde la detección inicial del incidente, aunque este tipo de plazos son orientativos.

Mientras tanto, el panel de estado de Workspace se ha convertido en la referencia para empresas, administradores de sistemas y usuarios avanzados que necesitan saber si el fallo sigue activo o si el filtrado comienza a estabilizarse. Allí se recogen las actualizaciones de progreso, así como cualquier cambio en el alcance del problema o en las medidas implementadas para mitigarlo.

Riesgos de seguridad y confianza en la clasificación automática

Más allá de la molestia de tener la bandeja de entrada llena de promociones, el núcleo de la preocupación está en la seguridad. El sistema antispam y de detección de phishing de Gmail es una capa de protección básica para millones de personas y organizaciones, que se apoyan en esos filtros para no caer en estafas aparentemente inocentes.

Con el fallo actual, correos que normalmente habrían sido bloqueados o enviados directamente a spam están llegando al buzón principal. Entre ellos se encuentran mensajes que imitan comunicaciones de bancos, plataformas de pago, servicios de paquetería o redes sociales, diseñados para engañar al destinatario y robar credenciales. En un contexto en el que la gente se fía de que “si ha pasado el filtro, será porque es de fiar”, el riesgo de que alguien caiga en la trampa aumenta de forma notable.

También existe el efecto psicológico: al acostumbrarse a que Gmail haga un buen trabajo separando lo bueno de lo malo, los usuarios tienden a revisar los correos con menos atención. Por eso, cuando se produce un fallo así, el nivel de exposición se dispara; la gente sigue comportándose como si el filtro funcionara igual de bien, pero en realidad muchas de esas barreras automatizadas están temporalmente inactivas o degradadas.

Esto afecta no solo a particulares, sino también a empresas europeas y españolas que dependen de Gmail o de Google Workspace para su correo corporativo. Un clic accidental en un enlace malicioso puede traducirse en fuga de información, robo de cuentas o incluso ataques más complejos si el atacante logra acceso a sistemas internos. La dependencia de los filtros inteligentes convierte a este tipo de incidentes en un recordatorio de la necesidad de mantener hábitos de seguridad básicos.

Mientras el sistema siga mostrando banners en los que reconoce que “no ha escaneado” un mensaje según los estándares habituales, lo prudente es tratar cada correo sospechoso como potencialmente peligroso. Esto implica, entre otras cosas, no abrir archivos adjuntos de remitentes desconocidos, evitar ejecutar macros en documentos de Office y desconfiar de cualquier petición que implique introducir contraseñas fuera de los canales oficiales.

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Consejos para usuarios en España y Europa mientras dure el fallo

Mientras Google termina de estabilizar sus filtros, tocará volver, al menos temporalmente, a una revisión más manual del correo. Algunos pasos sencillos pueden reducir de forma significativa el riesgo y el caos en la bandeja de entrada, tanto para usuarios particulares como para empresas en España y el resto de Europa.

Para empezar, conviene revisar con frecuencia la carpeta de spam. Aunque suene contraintuitivo, ahora mismo es posible que mensajes totalmente legítimos —como facturas, tickets de compra, avisos de la administración electrónica o confirmaciones de reservas— hayan acabado allí por error. Dedicar unos minutos a repasar lo que se ha filtrado como correo no deseado puede evitar pérdidas de información importante.

A la inversa, es recomendable marcar activamente como spam los correos que se están colando en la bandeja principal. Usar las opciones “Marcar como spam” o “Reportar phishing” en Gmail no solo limpia la bandeja de entrada, sino que también contribuye a reentrenar las señales que el sistema utiliza para clasificar mensajes. Aunque el problema sea global, esa retroalimentación ayuda a ajustar el filtrado a nivel de cuenta.

También puede ser útil aprovechar las funciones de organización que ofrece Gmail: crear filtros personalizados, usar etiquetas o mover manualmente ciertos remitentes a pestañas como Promociones o Actualizaciones. Cada una de esas acciones envía una señal al sistema de clasificación sobre dónde debería acabar ese tipo de correos en el futuro, algo especialmente valioso mientras los algoritmos principales se recuperan.

En materia de seguridad, el consejo más repetido por los expertos sigue vigente: desconfiar de cualquier correo que pida datos sensibles. Si llega un mensaje que afirma ser de un banco, una compañía energética, Hacienda o un servicio de mensajería, lo más seguro es no pulsar en los enlaces y, en caso de duda, acceder directamente a la web oficial escribiendo la dirección en el navegador o utilizando la app oficial.

Para aquellas organizaciones que utilizan Google Workspace de forma intensiva, puede ser buena idea recordar internamente las políticas de uso del correo y, si es necesario, reforzar las sesiones de concienciación sobre ciberseguridad. Aunque el fallo sea temporal, sirve como toque de atención sobre lo arriesgado que es depender exclusivamente de automatismos para filtrar amenazas.

Este incidente pone de manifiesto hasta qué punto el correo electrónico sigue siendo un servicio crítico y cuánto confiamos en que funcione de forma silenciosa y correcta. Un desajuste en los filtros de Gmail basta para alterar rutinas, saturar bandejas de entrada y disparar los riesgos de estafa, obligando a los usuarios a recuperar ciertos hábitos de revisión manual que muchos daban por superados desde hace años.

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