- España encabeza la lista de la CE con 21 de 194 ciudades inteligentes, por delante de Alemania (15) y Suecia (14).
- Euskadi reúne 6 ciudades y Cataluña 5; Navarra y Castilla y León aportan 2 cada una.
- El IoT permite ahorros de hasta 40% en alumbrado y combustible, 20% en edificios y 12% con contadores.
- Barcelona acoge el SCEWC con 25.000 asistentes y 1.100 expositores; 1NCE divulga los datos del sector.

El liderazgo español se sitúa por delante de Alemania (15) y Suecia (14), y refleja proyectos consolidados de innovación urbana. Dentro del territorio nacional, el impulso es desigual pero sostenido: Euskadi aglutina seis casos validados por la CE, Cataluña suma cinco, mientras que Navarra y Castilla y León cuentan con dos municipios cada una; otras comunidades aportan una ciudad representativa.
España encabeza el listado europeo de smart cities
La clasificación de la CE reúne 194 ciudades de 26 países de la Unión —con la única ausencia de Chipre— y se amplía a países cercanos como Reino Unido, Suiza, Serbia y Turquía. En ese marco, España lidera el recuento de urbes con proyectos consolidados de innovación urbana y gestión digital, confirmando una trayectoria que la sitúa entre los referentes europeos.
Más allá del dato, el liderazgo refleja una combinación de digitalización de servicios públicos, políticas de sostenibilidad y despliegues tecnológicos que han madurado en la última década. Es un mapa en evolución continua, donde las cifras sirven para medir el pulso de la transformación urbana en clave europea.
Dónde se concentran las ciudades españolas destacadas
El territorio con mayor densidad de casos es el País Vasco: Bilbao, San Sebastián, Vitoria-Gasteiz, Eibar, Sestao y Asparrena. A continuación figura Cataluña, con Barcelona, Badalona, Cerdanyola del Vallès, Viladecans y Cunit, que consolidan su apuesta por la gestión conectada y la eficiencia.
En el siguiente peldaño aparecen Navarra —con Pamplona y Tudela— y Castilla y León —con Valladolid y Laguna de Duero—. Completan el listado comunidades con una urbe señalada por la Comisión: Aragón (Zaragoza), Galicia (Santiago de Compostela), Comunidad Valenciana (Valencia), Islas Baleares (Palma de Mallorca), Región de Murcia (Murcia) y Comunidad de Madrid (Madrid).
Casos locales como Cunit (Tarragona), Tudela (Navarra) o Murcia reflejan cómo las soluciones digitales ya no son exclusivas de las grandes capitales: se extienden a municipios medianos que priorizan movilidad, energía y servicios urbanos basados en datos.
Ahorro y eficiencia gracias al IoT
Según estimaciones divulgadas por 1NCE, la aplicación de tecnologías de Internet de las Cosas (IoT) facilita ahorros cuantificables: hasta un 40% en el consumo del alumbrado público, alrededor del 20% en energía de edificios inteligentes, cerca del 12% en electricidad con contadores inteligentes y hasta un 40% en combustible mediante rutas optimizadas de flotas.
Estos porcentajes se traducen en menores costes operativos y reducción de emisiones, además de una gestión más ágil de infraestructuras, movilidad y residuos. El resultado es un ecosistema urbano que toma decisiones con datos y ajusta recursos en tiempo real.
Barcelona, epicentro de la innovación urbana
El Smart City Expo World Congress, celebrado en Barcelona, ha vuelto a congregar a la comunidad internacional del sector con 25.000 visitantes y más de 1.100 expositores. La cita refuerza el papel de la capital catalana como escaparate de soluciones y foro de debate sobre el futuro de las ciudades.
Ecosistema y proveedores: el papel de 1NCE
La compañía 1NCE, que actúa como proveedor en el ámbito IoT, afirma prestar soporte a 1.400 empresas vinculadas a smart cities —en torno al 6% de su cartera— y haber participado en 135 actuaciones en 90 países. Entre las firmas con las que colabora se mencionan Flashnet, The Curve y Solfix, centradas en alumbrado, monitorización de flotas y gestión del tráfico, respectivamente.
Qué valora la Comisión Europea para reconocer una smart city
Para considerar a una ciudad como “inteligente”, la CE analiza el grado de incorporación de herramientas tecnológicas a la gestión de infraestructuras, la movilidad y el transporte, el medio ambiente y los residuos, y la calidad de vida de la ciudadanía. Por ello, las cifras pueden variar frente a otros estudios con metodologías distintas.
Con España al frente del ranking y una red creciente de proyectos locales, el impulso a la innovación urbana se consolida: más eficiencia, servicios públicos mejor conectados y un ecosistema tecnológico que gana peso en Europa sin perder de vista el impacto social y la sostenibilidad.