Enfrentar los ataques de ansiedad en los niños: ¿cuáles son las precauciones y cómo tranquilizarlos?

Enfrentar los ataques de ansiedad en los niños: ¿cuáles son las precauciones y cómo tranquilizarlos?

La ansiedad en los niños debe discutirse más ampliamente. Según la revista Veja, alrededor del 10% de los niños sufre algún trastorno de ansiedad. Es la patología psiquiátrica más encontrada en los niños, seguida del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Así como la salud mental de los adultos se ha visto afectada por la pandemia de COVID-19, la de los niños también ha cambiado. Se acabó el compromiso de ir a la escuela todos los días y realizar actividades extraescolares fuera de horario, lo que les deja mucho tiempo libre. La energía de los padres, sin embargo, no se compara con la energía de los niños pequeños.

El resultado de esta distinción es la acumulación de energía en los niños, que se expresa a través de actitudes y juegos que en ocasiones resultan inapropiados. Otra consecuencia es el exceso de estímulos en las pequeñas pantallas (celular, computadora y TV), resultado del intento de los padres de silenciar y distraer a los pequeños lo antes posible, por más tiempo.

Estas posturas pueden aumentar la ansiedad de los niños, que no tienen la misma capacidad cognitiva que los adultos para comprender y manejar las emociones. Por tanto, la posibilidad de crisis o consecuencias graves suele ser mayor.

Cuando la ansiedad es normal en los niños

Durante este período de cuarentena, es normal que los niños se comporten de manera ligeramente diferente a los habituales. También es común que presenten cierto grado de ansiedad, producto de los miedos infantiles.

Algunos se manifiestan según la edad del niño, correspondiente a su conocimiento del mundo en el que vive. Pueden tener miedo a las tormentas, mascotas, oscuridad, insectos, fuego, perderse de sus padres, monstruos, desastres naturales, entre otros.

Los niños mayores, entre los 7 y los 12 años, tienden a tener más miedo a las situaciones sociales, como la vida cotidiana en la escuela, las interacciones con colegas y profesores u otros profesores. El miedo excesivo puede indicar la existencia de acoso o un trastorno de ansiedad.

La inseguridad derivada de malas experiencias en la escuela o entornos a los que asiste el niño puede convertirse en ansiedad y afectar otras áreas de su vida.

Durante la pandemia de COVID-19, lidiar con los temores es más difícil. Pueden convertirse en ansiedad, y surgir de los lugares más diversos, como las noticias en la televisión o las conversaciones de adultos mal interpretados. Aunque el niño no comprende la magnitud de la situación actual, entiende que la vida es diferente y que puede haber algo serio detrás de ella.

La ansiedad en los niños es preocupante cuando presentan comportamientos muy diferentes a los habituales, como el aislamiento (incluso en interiores), rabietas constantes y crisis de llanto incontrolable.

Depende de los padres estar al tanto de los comportamientos excesivamente inusuales o que pueda dañar la salud mental del niño.

Síntomas de ansiedad en los niños

A un niño le toma más tiempo que a un adulto procesar un evento o cambio. Pasa por un período más largo de interpretación y adaptación a la nueva situación. Por tanto, la ansiedad puede manifestarse «de la nada», días o meses después del evento.

Los síntomas más comunes de ansiedad en los niños son:

  • cambio en los hábitos alimenticios, lo que puede significar comer mucho o menos de lo habitual;
  • migrañas o dolor inexplicable;
  • pesadillas recurrentes;
  • trastornos del sueño;
  • pida dormir con los padres a menudo;
  • aislamiento social;
  • fobias;
  • pérdida del deseo de realizar actividades y juegos que le gustaban;
  • destrucción de juguetes o efectos personales;
  • tristeza o aprensión constante por cuestiones que escapan a su comprensión;
  • problemas digestivos.

Los padres no deben reaccionar con exasperación o impaciencia ante estos comportamientos. Si hay alguna duda sobre cuáles son patológicos o cuáles están vinculados a la mañana del niño, lo mejor es acudir a un psicólogo. Además de diagnosticar la ansiedad, la terapia previene los niños interpretan mensajes erróneos de los adultos y que se forman traumas infantiles.

Los mensajes erróneos se transmiten a menudo de forma inconsciente. Después de todo, muchos padres (y adultos en general) no comprenden el impacto de las palabras y las acciones en la salud emocional y psicológica de los niños.

Cómo lidiar con los ataques de ansiedad en los niños

Cuando el niño entra en crisis, los padres o tutores tienen el importante papel de estabilizarla emocionalmente. Sin embargo, como es una situación complicada, es común que los padres cometan algunos errores independientemente de tener las mejores intenciones.

A diferencia de un adulto, un niño no puede entender lo que le está pasando. Después de experimentar la crisis de ansiedad repetidamente, puede desarrollar un poco de conciencia sobre los síntomas y las sensaciones, pero no puede procesar el posible trastorno en su totalidad. Por eso, la ayuda de los padres o tutores es fundamental.

Los signos de una crisis de ansiedad a tener en cuenta son: hiperventilación, temblores en las manos u otros miembros del cuerpo, llanto incontrolado, sudoración, tensión muscular y palpitaciones.

¿Qué hacer ante una crisis?

  • validar las emociones y / o sentimientos de los más pequeños;
  • demuestre que están ahí para ayudarlos;
  • trata de distraerlos a través de conversaciones casuales y preguntas sobre cómo fue el día, qué le gustaría cenar y qué juego le gustaría jugar con sus padres;
  • Evite el contacto físico inmediato. Observe el comportamiento del niño para ver el momento más apropiado para abrazarlo o tocarlo;
  • quitar juguetes u objetos que puedan lastimar al niño de la habitación. Puede moverse sin querer y golpearlos / pisarlos y lastimarse;
  • hacer ejercicios de respiración para que el niño los imite, tratando de que mantenga el contacto visual durante el proceso; y
  • quedarse con el niño durante la crisis.

Después de identificar el primer ataque de ansiedad, se recomienda concertar una cita con un psicólogo. Cuanto antes se haga el diagnóstico, más fácil y rápido será el tratamiento.

Cómo lidiar con la ansiedad infantil a diario

La forma en que la familia afronta la ansiedad que se manifiesta a diario en el niño puede mitigar los síntomas de las crisis, así como reducir la frecuencia con la que ocurren.

Los padres o tutores son los principales ejemplos en la vida de los pequeños, y su conducta es aún más importante para ellos, que los ven como héroes.

Aunque no necesitan mantener esta actitud de ser sobrenaturales e indestructibles, pueden intentar dar ejemplos positivos. Controlar el estrés de forma saludable, con ejercicios físicos y una dieta equilibrada, es un ejemplo de conducta adecuada que se puede enseñar a los niños.

Además, los padres pueden tomar medidas para ayudar a reducir los síntomas de ansiedad a diario. Como el tiempo libre tiende a ser más largo en cuarentena, vale la pena reservar momentos diarios para interactuar con tus hijos y ayudarlos a ventilar sus emociones y energía acumulada.

A continuación, aquí hay algunas formas de aliviar la ansiedad en los niños:

  1. Cuidado con las palabras

Los padres deben cuidar lo que dicen sobre COVID-19 para no asustar o preocupar a sus hijos. Esta precaución debería extenderse a otros asuntos del día a día. Las respuestas enojadas o muy vagas pueden alimentar la ansiedad del niño. Por eso, opta siempre por un diálogo sincero, paciente y abierto con el niño.

  1. Ofrezca apoyo constante

En momentos de dificultad, muestre su apoyo y las formas en que puede ayudar a su hijo a superar sus desafíos.

No reaccione con el famoso «no es más que su obligación» o dando la sensación de que «es solo una fase» porque este tipo de declaraciones pueden dar lugar a conductas ansiosas y perfeccionistas en el futuro.

Guíela para que sepa que siempre puede contar contigo y que comprenda que confías en lo que siente.

  1. Siga la rutina diaria de la manera más adecuada posible

Trate de mantener una rutina diaria constante para brindarle al niño una sensación de control. Recuerde que los niños observan el comportamiento de sus padres y lo interpretan como correcto.

Mantenga hábitos saludables en cuarentena para enseñarles sobre la importancia de la resiliencia.

  1. No evites por completo los miedos del niño.

¡Los niños pueden tener miedos muy imaginativos! Pueden tener su origen en películas o dibujos animados, o pueden surgir de la imaginación misma.

Aunque es necesario asegurarle al niño que no hay necesidad de preocuparse, no descarte sus miedos como «su cabeza». La conducta más adecuada en este escenario es enseñar formas saludables de lidiar con la superación del miedo.

  1. Hablar de la situación que causa ansiedad.

Si el niño tiene preocupaciones excesivas, intente comprender sus sentimientos y aprensiones, incluso si parecen irracionales.

Incluso en los adultos, es común que la ansiedad sea alimentada por miedos que generalmente no tienen sentido para la mayoría.

Pregúntele al niño cómo se siente y demuestre empatía antes de aconsejarlo. Decir “Sé que es complicado / difícil. Está bien sentirse triste / enojado « es una forma de validar su experiencia y sus emociones. Solo entonces brinda consejos para lidiar con el objeto de ansiedad.

Nuevamente, se enfatiza la importancia de buscar un psicólogo para hacer una evaluación completa de la condición del niño.
Los padres también pueden beneficiarse del asesoramiento psicológico y orientación profesional!

Si este artículo despertó su interés, ¡conozca Vittude y busque ayuda!