- Antonio Ariño, catedrático emérito de la Universitat de València, ha sido distinguido por su trayectoria en investigación social.
- El galardón, otorgado por el CIS, ha sido publicado oficialmente en el BOE este mes de julio.
- Su labor destaca por el estudio de la sociología de la cultura, el bienestar social y la defensa de la universidad como servicio público.
- Es el segundo año consecutivo que un docente de la UV obtiene este prestigioso reconocimiento nacional.

El Boletín Oficial del Estado ha hecho pública recientemente la concesión de uno de los galardones más prestigiosos en el ámbito de las ciencias sociales en nuestro país. El profesor Antonio Ariño Villarroya ha sido distinguido con el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2026, un reconocimiento que pone en valor décadas de dedicación al estudio de la realidad social desde su cátedra en la Universitat de València. Este nombramiento no ha pillado por sorpresa a la comunidad académica, dado el extenso bagaje de un investigador que ha dedicado su vida a entender los entresijos de nuestra cultura y bienestar.
La resolución, que vio la luz el pasado 3 de julio, confirma la decisión de un jurado que, bajo la presidencia de José Félix Tezanos en el Centro de Investigaciones Sociológicas, optó por mayoría encomiar la trayectoria de este catedrático emérito. Se trata de un espaldarazo institucional que no solo premia su producción científica, sino también su compromiso con la gestión universitaria y la divulgación del conocimiento a la ciudadanía. Con esta distinción, se reconoce formalmente una labor que ha sido fundamental para el desarrollo de la sociología aplicada en el territorio español.
Una vida ligada a la investigación y la docencia
Nacido en tierras turolenses pero con una carrera profesional profundamente arraigada en Valencia, Ariño cuenta con un currículum que impresiona a cualquiera. Tras licenciarse en Geografía e Historia a mediados de los ochenta, obtuvo su doctorado en Sociología en 1990 con una tesis centrada en la fiesta y la sociedad valenciana, un tema que sentaría las bases de sus futuras líneas de investigación. Desde entonces, su ascenso en el mundo académico fue imparable, llegando a dirigir el Departamento de Sociología y Antropología Social de la UV durante varios años.
Su paso por la Universitat de València ha dejado una huella imborrable, no solo como docente de vocación, sino también en puestos de alta responsabilidad institucional. Entre 2003 y 2020, desempeñó funciones de vicerrector en distintos equipos rectorales, asumiendo retos relacionados con la calidad y la convergencia europea. Esta faceta de gestión demuestra que su visión de la academia va mucho más allá de las aulas convencionales, buscando siempre una mejora constante en la formación de los futuros sociólogos de nuestro país.
El impacto de su obra en la sociología actual
Las áreas en las que este experto ha volcado su intelecto son variadas, aunque siempre mantienen un nexo común: el análisis de la cultura y las políticas de bienestar. Desde su labor en el Tercer Sector y el estudio de catástrofes, sus publicaciones han servido de guía para entender fenómenos tan complejos como la participación cultural en España o el auge del movimiento Open. Sus libros y artículos científicos son, a día de hoy, material de consulta obligatorio para quienes deseen profundizar en la diversidad cultural contemporánea.
Cabe destacar que este no es el primer gran reconocimiento que recibe, pues ya en 1992 se hizo con el Premio Nacional de Investigación gracias a su obra «La ciudad ritual». Además, su labor traspasa nuestras fronteras, habiendo sido nombrado Chevalier de l’Ordre des Palmes Académiques por el gobierno francés, un honor que se suma a otros galardones locales como el de la Crítica Literaria Valenciana. Toda esta amalgama de premios no hace sino confirmar la relevancia de sus aportaciones al pensamiento crítico y social europeo.
Excelencia académica valenciana en el panorama nacional
Resulta curioso y a la vez significativo que, por segundo año consecutivo, la máxima distinción del CIS recaiga en el profesorado de la misma institución educativa. En la edición anterior, el premio fue para Capitolina Díaz, lo que subraya el excelente estado de salud de la sociología en la UV y la calidad de sus investigadores. El hecho de que dos figuras de la misma universidad hayan sido premiadas de forma consecutiva pone de manifiesto el rigor y la excelencia con la que se trabaja en este centro de estudios superiores.
Antonio Ariño siempre ha defendido que la universidad tiene una misión cultural ineludible, proyectando el saber hacia el exterior como un servicio público esencial. Con 73 años y una curiosidad intelectual intacta, este galardón supone un broche de oro a una carrera que ha sabido cuestionar dogmas y poner el foco en las bases sociales que sustentan nuestra convivencia democrática. Su legado perdurará a través de sus textos y de las generaciones de estudiantes que han tenido la suerte de aprender de uno de los grandes referentes de la sociología moderna.