- La quinta generación llegará a España a finales de 2026 con versiones microhíbridas, seguidas de las variantes eléctricas y enchufables en 2027.
- El nuevo iX5 totalmente eléctrico destaca por una batería de 141 kWh que permite alcanzar una autonomía homologada de hasta 845 kilómetros.
- El habitáculo estrena el sistema Panoramic Vision y una pantalla exclusiva para el acompañante con filtro de seguridad para no distraer al conductor.
- Mantiene unas dimensiones generosas cercanas a los cinco metros, ofreciendo un maletero de hasta 655 litros en las versiones de combustión.

La espera para conocer la renovación del SUV más emblemático de la firma bávara ha terminado. La quinta generación del BMW X5 se prepara para su desembarco europeo con una propuesta que rompe con lo establecido, centrando sus esfuerzos en ofrecer una flexibilidad mecánica sin precedentes. La producción de este gigante **comenzará en la planta de Spartanburg** durante el mes de agosto, con el objetivo de que las primeras unidades circulen por las carreteras españolas antes de que termine el año 2026.
Esta nueva entrega no es un simple lavado de cara, sino una transformación estructural profunda que busca satisfacer a todo tipo de usuarios. Inicialmente, el mercado recibirá las opciones de combustión con hibridación ligera, mientras que para ver en la calle **las variantes eléctricas e híbridas enchufables** tendremos que esperar a los primeros compases de 2027. Se trata de una estrategia escalonada con la que la marca quiere asegurar una transición fluida hacia su nueva identidad tecnológica.
Un diseño exterior que abraza la verticalidad

El aspecto visual del nuevo X5 hereda rasgos del lenguaje de diseño Neue Klasse, presentando formas mucho más limpias y monolíticas. El frontal está presidido por una parrilla de doble riñón dispuesta verticalmente que puede contar con la **iluminación perimetral Iconic Glow**, flanqueada por unos grupos ópticos que estrenan una firma lumínica en forma de doble X. Este detalle no solo le da una mirada más agresiva, sino que sirve para diferenciarlo claramente de sus hermanos menores.
En la vista lateral, lo que más llama la atención es la desaparición de las manetas tradicionales. En su lugar, BMW ha instalado unos tiradores denominados Winglets, pequeños alerones integrados que permiten la **apertura eléctrica de las puertas** con solo rozar un sensor. Con una longitud de casi cinco metros y una batalla de tres metros, el coche se asienta sobre llantas que van desde las 21 hasta las 23 pulgadas, reforzando una presencia que, aunque elegante, sigue siendo imponente en cualquier escenario.
La parte trasera no se queda atrás en cuanto a personalidad, con unos pilotos LED muy estilizados que acentúan la anchura de la carrocería. A pesar de su enfoque lujoso, la practicidad sigue presente con un **maletero de 655 litros** en las versiones térmicas y eléctricas, aunque este volumen se reduce a los 525 litros en los híbridos enchufables debido al espacio que requieren las baterías situadas bajo el piso.
Revolución en el habitáculo con materiales inéditos

Si por fuera hay cambios, el interior es una auténtica declaración de intenciones tecnológica. El salpicadero abandona las curvas tradicionales para apostar por una horizontalidad absoluta, donde la digitalización es la absoluta protagonista. El sistema BMW Panoramic Vision proyecta información clave **a todo lo ancho del parabrisas**, permitiendo que el conductor no tenga que desviar la vista de lo que pasa delante del capó en ningún momento.
La consola central está presidida por una pantalla de 17,9 pulgadas, pero la verdadera novedad reside en el asiento del copiloto. Por primera vez, el acompañante disfruta de su propia **pantalla de 14,6 pulgadas** desde la que puede ver vídeos o jugar. Para evitar que el conductor se despiste, el coche cuenta con un filtro inteligente que oscurece este panel si detecta que quien está al volante intenta mirar el contenido de su acompañante.
En cuanto a los acabados, la marca ha querido ir un paso más allá utilizando materiales que no solemos ver en el sector del automóvil. Además de las clásicas pieles sintéticas Veganza o el cuero Merino, se ofrecen molduras decorativas **fabricadas en pizarra natural y cristal**, lo que otorga al habitáculo un aire de sofisticación muy diferente a lo habitual. El volante también se renueva, incorporando mandos hápticos que solo se iluminan cuando el sistema detecta que vamos a utilizarlos.
Cinco tecnologías de propulsión para no dejarse a nadie

Bajo el capó, el X5 se convierte en el primer modelo de la casa en ofrecer cinco tipos de energía diferentes. La gama arranca con motores de seis cilindros en línea, tanto en gasolina como en diésel, ambos con tecnología microhíbrida de 48 voltios para lucir la etiqueta ECO. El motor de gasolina rinde 400 CV, mientras que **la alternativa diésel se queda en 313 CV**, ofreciendo en ambos casos un equilibrio notable entre prestaciones y eficiencia para los viajes largos.
Los que busquen circular sin emisiones durante el día a día encontrarán en los híbridos enchufables dos opciones muy potentes: el 50e de 489 CV y el deportivo M60e con 612 CV. Ambos cuentan con una batería de unos 26,5 kWh netos que les otorga una **autonomía eléctrica cercana a los 100 kilómetros**, permitiendo además cargas en corriente alterna de hasta 11 kW para tener el coche listo en unas tres horas.
La joya de la corona es el iX5 60 xDrive, la variante 100% eléctrica. Gracias a una enorme batería de 141 kWh y una arquitectura de 800 voltios, este modelo promete **recorrer hasta 845 kilómetros** con una sola carga. Además, su sistema de carga ultrarrápida permite recuperar del 10 al 80 % de la energía en apenas 23 minutos, siempre que encontremos un cargador capaz de suministrar los 460 kW que el vehículo puede admitir.
Seguridad inteligente y conducción manos libres
El despliegue en asistentes a la conducción es igual de ambicioso. El nuevo SUV incorpora un sistema capaz de circular de forma autónoma en autopistas hasta los 130 km/h, permitiendo que el conductor **retire las manos del volante** siempre que mantenga la vista en la carretera. Incluso es capaz de realizar cambios de carril automáticos simplemente con que el conductor mire hacia el espejo retrovisor correspondiente, una función que parece sacada de una película de ciencia ficción.
El chasis también ha recibido una puesta a punto para que semejante masa se mueva con soltura. De serie incluye suspensión adaptativa, pero opcionalmente se puede equipar con **suspensión neumática y dirección activa integral**, lo que permite que las ruedas traseras giren ligeramente para facilitar las maniobras en ciudad o mejorar la estabilidad en curvas rápidas. Todo está gestionado por un nuevo cerebro electrónico que coordina la frenada y la aceleración de forma mucho más natural.
A falta de conocer los precios definitivos, queda claro que este SUV busca consolidarse como el referente tecnológico de su categoría. Con una oferta que incluye incluso una futura versión de hidrógeno desarrollada junto a Toyota, el modelo se posiciona como una de las compras más versátiles y avanzadas para quienes buscan un vehículo de gran formato sin renunciar a las últimas innovaciones. La combinación de lujo, autonomía eléctrica de largo alcance y una interfaz digital revolucionaria marca el camino de lo que veremos en los próximos años dentro de la industria.
