El Mobile World Congress celebra dos décadas en Barcelona

Última actualización: 02/03/2026
Autor: Isaac
  • El Mobile World Congress cumple 20 ediciones en Barcelona y se consolida como gran polo tecnológico europeo.
  • La inteligencia artificial, el 5G avanzado, el futuro 6G y el salto al espacio marcan la agenda de esta edición.
  • El congreso genera un fuerte impacto económico y de empleo y ha reforzado el ecosistema innovador de Barcelona y su área metropolitana.
  • El MWC amplía contenidos con 4YFN, Talent Arena y nuevos espacios dedicados a conectividad satelital y movilidad del futuro.

Imagen del Mobile World Congress en Barcelona

Barcelona encara una edición muy especial del Mobile World Congress: se cumplen veinte años desde que el gran encuentro mundial de la industria móvil y de la conectividad eligiera la capital catalana como sede fija. Dos décadas después, el congreso ha dejado de ser solo una feria de teléfonos para convertirse en un enorme escaparate de tecnología digital, inteligencia artificial y deep tech con alcance global.

La vigésima edición llega marcada por el lema The IQ Era y por la idea de que la inteligencia artificial ya no es un añadido, sino una capa transversal que atraviesa redes, dispositivos, servicios digitales y hasta la propia organización de las ciudades. En paralelo, el MWC vuelve a superar previsiblemente la barrera de los 100.000 asistentes, consolida su impacto económico en el área metropolitana y refuerza la imagen de Barcelona como hub tecnológico europeo.

Veinte años de transformación: de los SMS a la era de la inteligencia

Cuando el congreso aterrizó en 2006 bajo el nombre de 3GSM o GSM World Congress, el protagonismo recaía en terminales con antena, SMS y las primeras conexiones 3G. Las estrellas eran marcas como Nokia, Sony Ericsson, Alcatel o Panasonic, a las que se sumaban las BlackBerry con correo y apps profesionales, los GPS para el coche o los primeros smartphones y tabletas que empezaban a asomar en los stands.

Con el paso de los años el Mobile ha dejado de ser únicamente una feria de dispositivos. Ahora las empresas acuden a presentar soluciones tecnológicas para cualquier sector: desde quirófanos virtuales hasta robots de Boston Dynamics, herramientas de IA para la agricultura, servicios aeroespaciales como Satelliot o propuestas de computación cuántica y tecnologías satelitales. Donde antes se lucía el último reproductor MP3, hoy se habla de industria 4.0, ciudades inteligentes y soberanía digital.

El salto en cifras es igual de contundente. La asistencia ha crecido alrededor de un 118% desde la primera edición barcelonesa, pasando de unos 50.000 congresistas a rebasar los 109.000 visitantes en los mejores años. La superficie expositiva ha pasado de 40.000 m2 a ocupar unos 240.000 m2 en Fira de Barcelona, con planes para sumar otros 60.000 m2 con el futuro Hall Zero, previsto para 2028.

Durante este tiempo, la organización calcula que el congreso ha generado en torno a 7.500 millones de euros de impacto económico acumulado para la ciudad y su entorno metropolitano. Solo esta vigésima edición se estima en unos 585 millones de euros y unos 13.000 empleos temporales, con perfiles que van desde camareros, limpiadores o montadores hasta ingenieros, técnicos audiovisuales y programadores.

El propio director general del MWC, Francesc Fajula, resume esta evolución apuntando a que, hace dos décadas, la informática se veía como un coste inevitable, mientras que hoy “no hay empresa que no sea tecnológica”. Su homólogo en la GSMA, John Hoffman, destaca que actualmente el 60% de los asistentes procede de todo tipo de industrias más allá de las telecos, y que alrededor de una cuarta parte del público está formado por altos directivos y representantes gubernamentales.

La edición del 20 aniversario: The IQ Era y la nueva generación de dispositivos

La edición de este año se celebra en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona, en L’Hospitalet de Llobregat, del 2 al 5 de marzo. Bajo el lema The IQ Era, el congreso quiere subrayar que el sector entra en una etapa en la que la IA se integra de forma nativa en redes, terminales y servicios. El evento se inaugurará, como es tradición, con la cena de gala en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), presidida por el rey Felipe VI y con la participación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el president de la Generalitat y autoridades como el alcalde de Barcelona.

El MWC reúne a unas 2.900 empresas expositoras, cerca de la mitad de sectores distintos a las telecomunicaciones puras. Entre ellas figuran gigantes como Cisco, Deutsche Telekom, Ericsson, Google, Huawei, Intel, Lenovo, LG, Meta, Microsoft, Netflix, Nokia, Qualcomm, Samsung, Telefónica, TikTok o ZTE. La organización aspira a igualar o superar los 109.000 asistentes del año anterior pese a las incertidumbres geopolíticas y las posibles afectaciones en el transporte aéreo internacional.

Aunque la muestra mantiene su foco en la conectividad móvil, los contenidos abarcan desde la ética de la IA y la computación cuántica hasta el futuro de la economía del espacio y el horizonte del 6G. Este año se incorporan espacios como “Nuevas Fronteras”, dedicado a la conectividad satelital y a las tecnologías espaciales en el Hall 6, el “Airport of the Future” centrado en la aviación y la logística aérea, y “CircuitX”, un entorno de pruebas sobre movilidad inteligente en el Circuit de Barcelona-Catalunya.

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El MWC también refuerza su papel como gran foro de debate internacional. Por los escenarios del congreso pasarán referentes como la presidenta y directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell; el vicepresidente de ingeniería de Starlink, Michael Nicolls; el creador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee; la investigadora en robótica e IA Kate Darling o figuras del ecosistema abierto como el vicepresidente de la Linux Foundation, Tim Serewicz. El evento acostumbra, además, a atraer a responsables de grandes plataformas tecnológicas y a nombres mediáticos como Elon Musk o Mark Zuckerberg, que en anteriores ediciones aprovecharon el escaparate para lanzar mensajes estratégicos.

En paralelo a las novedades tecnológicas, esta vigésima edición llega condicionada por el contexto internacional. La tensión bélica y el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán han generado dudas sobre el impacto en los vuelos de larga distancia, en especial los que conectan Asia y Oriente Medio con Europa a través del hub de Doha. Los retrasos y cancelaciones en El Prat añaden incertidumbre sobre parte de los congresistas, aunque la organización mantiene el objetivo de récord de asistencia.

Del smartphone al «intelligent phone»: IA, 5G avanzado y 6G

Uno de los grandes ejes de este aniversario es la consolidación del salto del smartphone al llamado “intelligent phone”. Si en los últimos años la IA ya estaba presente como reclamo en buena parte de los lanzamientos, ahora la nueva generación de dispositivos integra procesadores específicos para ejecutar IA en el propio terminal, sin depender tanto de la nube.

Este cambio permite desplegar agentes inteligentes capaces de tomar decisiones de manera más autónoma, ejecutar tareas complejas a partir de instrucciones sencillas y aprender de los hábitos del usuario. Al mismo tiempo, mejora la privacidad, la eficiencia energética y la velocidad de respuesta, al reducir el envío constante de datos a servidores externos, algo clave en un contexto europeo de mayor sensibilidad con la protección de datos.

Paradójicamente, junto a esta sofisticación surgen también los llamados “dumb phones” o teléfonos sencillos, centrados casi exclusivamente en llamadas y mensajes. Lejos de ser solo opciones de bajo coste, se han convertido en un nicho asociado al bienestar digital, la desconexión y la privacidad, dirigido a usuarios que buscan reducir el uso de pantallas sin renunciar del todo a la conectividad básica.

En cuanto a redes, el congreso pone el foco en la evolución del 5G hacia versiones más avanzadas y en la definición de la hoja de ruta hacia el 6G. En España, el 5G ya alcanza alrededor del 96% de la población y se espera llegar a cobertura prácticamente total hacia 2028. El siguiente salto, previsto en torno a 2030, promete velocidades aún mayores, latencias cercanas al milisegundo y una integración profunda con la inteligencia artificial en el propio entramado de red.

Con estas prestaciones, los sistemas de IA podrían operar directamente desde la infraestructura de comunicaciones y de forma mucho más autónoma, habilitando escenarios como telemedicina avanzada, automatización industrial extrema, coche conectado y vehículo autónomo o servicios críticos gestionados casi en tiempo real. En este punto, operadores y fabricantes europeos aprovechan el MWC para reclamar menos burocracia y más flexibilidad regulatoria que les permita competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China.

Con estas prestaciones, los sistemas de IA podrían operar directamente desde la infraestructura de comunicaciones y de forma mucho más autónoma, habilitando escenarios como telemedicina avanzada, automatización industrial extrema, coche conectado y vehículo autónomo o servicios críticos gestionados casi en tiempo real. En este punto, operadores y fabricantes europeos aprovechan el MWC para reclamar menos burocracia y más flexibilidad regulatoria que les permita competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China.

Barcelona, capital mundial del móvil y polo de innovación

La historia de estos veinte años de MWC está estrechamente ligada a la transformación económica de la ciudad. Hoy, Barcelona y el móvil forman un binomio inseparable. La feria ha actuado como catalizador para atraer inversión extranjera, centros de innovación y sedes de multinacionales tecnológicas al área metropolitana.

La capital catalana suma ya más de 2.400 startups y más de 200 hubs tecnológicos internacionales, que emplean a decenas de miles de personas en sectores como la IA, la ciberseguridad, el software empresarial o la biotecnología. Desde 2016, el número de empresas emergentes se ha más que duplicado y Barcelona se ha colocado entre los ecosistemas de innovación más dinámicos del sur de Europa y dentro del top europeo en varios rankings.

La Mobile World Capital Barcelona ha sido clave para que el impulso del congreso no se limite a cuatro días al año. A través de proyectos que conectan universidad, centros de investigación y tejido empresarial, la fundación ha contribuido a consolidar infraestructuras como el Barcelona Supercomputing Center o el distrito 22@, donde se concentran numerosas compañías tecnológicas y centros de innovación de alto valor añadido.

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Durante el tradicional Mobile Lunch, celebrado en los Tinglados del Moll Oriental, responsables institucionales y empresariales insistieron en esta visión. La secretaria de Estado de Digitalización e IA, María González Veracruz, destacó que en dos décadas el cambio ha sido “exponencial” y defendió la necesidad de que España aspire a tener un papel protagonista en la carrera de la inteligencia artificial, alineada con una soberanía tecnológica europea menos dependiente de terceros países.

El conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, subrayó que Catalunya se ha convertido en “epicentro” tecnológico en buena parte gracias a la apuesta por el MWC, y reiteró el compromiso de las administraciones para retener el congreso a largo plazo. La Generalitat impulsa una estrategia de IA hasta 2030 con el objetivo de movilizar hasta 1.000 millones de euros y reforzar la cadena de valor en áreas como los semiconductores y los chips.

Un escaparate político, económico y social

El Mobile ha sido también, a lo largo de estos veinte años, un espejo de la realidad política y social de España y de Catalunya. Sus fechas, entre febrero y marzo, han coincidido con huelgas de transporte (metro, ferrocarriles, VTC) y con manifestaciones vinculadas al procés independentista, lo que en algunos momentos llegó a poner en cuestión la continuidad del congreso en Barcelona.

En los años más delicados, la GSMA insistió en que la estabilidad y la seguridad eran condiciones indispensables para mantener la sede. Esa presión desencadenó un esfuerzo coordinado de las administraciones: el Gobierno central aportó unos 55 millones de euros a fondo perdido, mientras que la Generalitat y el Ayuntamiento se comprometieron a movilizar otros 110 millones para garantizar la permanencia del evento hasta 2023.

Aquella apuesta se vio recompensada con la firma de un nuevo acuerdo con la GSMA que extiende la celebración del congreso en la ciudad al menos hasta 2030. A partir de esa fecha, el compromiso se renovará año a año siempre que ambas partes lo deseen. Hoffman ha sido claro a este respecto con una frase que define la relación con Barcelona: “Si algo funciona, no lo toques”.

El congreso sirve, además, como escenario para grandes anuncios y alianzas empresariales, especialmente relevantes para el mercado europeo. En los últimos años se han presentado iniciativas como la plataforma Open Gateway impulsada por Telefónica y otras veinte operadoras, acuerdos entre operadoras y empresas de agua para digitalizar contadores o la creación de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, impulsada por el Gobierno para acelerar la modernización digital.

El MWC también ha reflejado las tensiones geopolíticas globales, como el papel de Huawei en la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China o el debate sobre la presencia de empresas de determinados países. Desde 2022, Rusia no participa debido a las sanciones internacionales, mientras que la organización mantiene la participación de compañías israelíes y palestinas, siempre que no estén sujetas a vetos específicos.

Impacto económico, empleo y reto de los alojamientos

Más allá de la tecnología, la llegada del Mobile cada año se nota con fuerza en la vida cotidiana de la ciudad. La feria implica movilizar a más de 8.000 personas para montaje y desmontaje, gestionar la descarga de unos 150.000 metros cúbicos de materiales y coordinar un dispositivo logístico que incluye transporte, seguridad, limpieza y servicios auxiliares.

El área de restauración es uno de los grandes desafíos: alrededor de un millar de personas son contratadas para atender catering y puntos de comida dentro del recinto. La organización calcula que, durante los cuatro días de congreso, se servirán más de 500.000 cafés y cerca de 300.000 bocadillos, cifras que dan una idea del volumen de actividad que genera el evento.

En cuanto a los alojamientos, la cita tecnológica tensiona cada año la oferta hotelera y de apartamentos turísticos de Barcelona y su entorno. Se espera un casi lleno total en los hoteles, con tarifas que, según fuentes del sector, pueden situarse de media en torno a los 600 euros por noche o por encima. Municipios del entorno del recinto, como L’Hospitalet de Llobregat, también rozan el 100% de ocupación durante la semana del MWC.

La Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona calcula que los pisos turísticos alcanzan niveles de ocupación de alrededor del 90% en estas fechas, con una parte muy significativa de plazas vinculadas a asistentes del congreso, especialmente de mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Francia. El sector ha alertado de que la eliminación progresiva de licencias de pisos turísticos prevista para 2028 podría dejar sin alojamiento a decenas de miles de congresistas si no se refuerza a tiempo la capacidad hotelera.

La organización del MWC ya ha empezado a analizar cómo podría influir esta política municipal en futuras ediciones, dado que una parte importante de sus visitantes se aloja tradicionalmente en este tipo de establecimientos. El Ayuntamiento, por su parte, defiende que la mayoría de congresistas ya duerme en hoteles, mientras que el sector turístico subraya que los apartamentos representan una válvula de escape imprescindible en picos de demanda como el del Mobile.

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4YFN, Talent Arena y el impulso al talento digital

Junto al congreso principal, el MWC ha ido desarrollando un ecosistema paralelo de eventos que complementan su vertiente más corporativa. Dos de los más destacados son 4 Years From Now (4YFN) y el Talent Arena, que se han consolidado como espacios clave para el emprendimiento y la captación de talento digital en Europa.

El 4YFN se centra en startups, inversores y compañías innovadoras del ecosistema emprendedor. Esta edición incorpora una entrada específica con acceso propio por la zona norte del recinto y unos premios, los 4YFN26 Awards, en los que una veintena de startups se presentarán ante fondos con una capacidad potencial de inversión de unos 60.000 millones de euros. La idea es acelerar la conexión entre proyectos en fase temprana y capital dispuesto a apostar por nuevas soluciones tecnológicas.

El Talent Arena, que celebra su segunda edición, se ha posicionado ya como uno de los mayores eventos europeos dedicados al talento digital. Impulsado por la Mobile World Capital, reunirá a unas 22.000 personas entre estudiantes universitarios, profesionales y empresas en busca de perfiles especializados. El programa incluye más de 160 sesiones de contenido, alrededor de 45 talleres, actividades de laboratorio de habilidades, sesiones de robótica y gaming y varios hackatones.

Este espacio busca reforzar vocaciones tecnológicas y ayudar a cubrir la creciente demanda de profesionales en campos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la computación avanzada o el desarrollo de software. Entre los ponentes figuran de nuevo referentes como Tim Berners-Lee, Kate Darling, el directivo de la Linux Foundation Tim Serewicz o perfiles más transversales como el DJ y emprendedor tecnológico Steve Aoki, que acercan el discurso tecnológico a públicos más amplios.

El objetivo de fondo es que Barcelona y, por extensión, España y Europa, puedan retener y atraer talento en un mercado global marcado por la competencia entre grandes polos tecnológicos. Para las administraciones, el MWC y estos eventos asociados son una herramienta para mostrar oportunidades profesionales y consolidar carreras vinculadas a la deep tech y la economía del dato.

Mirada al futuro: espacio, soberanía digital y continuidad en Barcelona

La vigésima edición del Mobile World Congress no solo mira al pasado, sino que proyecta las apuestas de la próxima década. Una de las más visibles es el salto al ámbito espacial con el área “Nuevas Fronteras” en el Hall 6, donde se abordan tecnologías satelitales, computación cuántica y soluciones de IA aplicadas al espacio. Allí, empresas como SpaceX y su división Starlink explican sus planes para ampliar la cobertura global de internet mediante constelaciones de satélites de órbita baja.

Junto a esta aproximación al espacio, el congreso dedica un espacio exterior al “Aviation of the Future” o “Airport of the Future”, en colaboración con socios como Airbus y Outsight. Este entorno muestra proyectos de movilidad aérea avanzada, gestión inteligente de aeropuertos y sistemas de control de tráfico apoyados en inteligencia artificial y sensores avanzados, con implicaciones directas para hubs europeos como El Prat.

La cuestión de la soberanía digital y el control de los datos también ocupa un lugar destacado en la agenda. Representantes institucionales y de la industria debaten cómo reforzar la autonomía tecnológica europea en ámbitos como la nube, los chips o la ciberseguridad, en un panorama marcado por tensiones geopolíticas, dependencia de grandes plataformas extranjeras y debates sobre regulación de la IA.

De cara a las próximas ediciones, el gran proyecto de infraestructura es el ya mencionado Hall Zero, la ampliación de Fira de Barcelona que añadirá unos 60.000 metros cuadrados adicionales al recinto y permitirá alcanzar cerca de 300.000 metros cuadrados de superficie expositiva. Aunque las obras no estarán finalizadas hasta mediados de 2027, se prevé que el nuevo espacio pueda utilizarse a partir del MWC de 2028, lo que abriría la puerta a incorporar más proyectos y reforzar la posición de Barcelona frente a otros destinos que aspiran a albergar grandes ferias tecnológicas.

Con el contrato firmado hasta 2030 y la voluntad declarada de la GSMA de seguir en la ciudad si se mantienen las condiciones adecuadas, todo apunta a que Barcelona seguirá siendo, durante muchos años, el epicentro mundial de la conectividad móvil y la innovación digital. Veinte años después de su llegada, el Mobile World Congress celebra su aniversario convertido en algo más que una feria de móviles: es un termómetro de la economía digital, un escaparate de tendencias tecnológicas y un motor de cambio para la ciudad y para Europa.

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