- La ofensiva de tipo ransomware obligó a la desconexión preventiva de servicios críticos como UACloud y la administración electrónica.
- Los equipos técnicos confirman que no se ha producido ninguna filtración de datos personales, académicos ni económicos.
- La institución ha interpuesto una denuncia ante la Policía Nacional tras identificar la autoría de una banda organizada.
- El proceso de matriculación para el nuevo curso se mantiene sin cambios al no haberse visto afectado por la intrusión.
La Universidad de Alicante se ha llevado un susto de campeonato tras sufrir la ofensiva informática más agresiva de toda su trayectoria. Este incidente, que saltó a la luz al detectarse una actividad fuera de lo común en los servidores de la institución, obligó a los responsables técnicos a mover ficha rápido para evitar que el entuerto pasara a mayores dentro del campus virtual y afectara a miles de usuarios.
A pesar de que los atacantes intentaron colarse hasta la cocina del sistema, el equipo de ciberseguridad logró aislar el software malicioso antes de que los sistemas nucleares se vieran comprometidos. La virulencia del ataque ha sido tal que la infraestructura académica ha tenido que echar el cierre temporal a varias de sus plataformas digitales más utilizadas con el fin de garantizar que la seguridad sea total antes de volver a la rutina.
Blindaje inmediato de la infraestructura digital

La respuesta no se hizo esperar y el vicerrector de Transformación Digital, Rafael Molina, coordinó la desactivación de varios servicios clave. Entre las herramientas que se quedaron en fuera de juego de manera preventiva se encuentran la plataforma UACloud y el acceso remoto para los empleados, lo que ha complicado un poco las tareas de teletrabajo durante los últimos días. Además, la administración electrónica también echó el cierre, obligando a la institución a suspender los plazos legales de los trámites que estaban en marcha.
Estas medidas, aunque drásticas, han sido el escudo necesario para que el malware no se extendiera como la pólvora por toda la red interna. El vicegerente de Tecnologías de la Información, Iván Mingot, ha señalado que los técnicos han estado trabajando a destajo durante todo el fin de semana para chequear cada rincón del sistema. El objetivo principal ha sido verificar que los servidores secundarios afectados no sirvieran de puente hacia la información más sensible de la comunidad universitaria.
Sin rastro de fuga de datos sensibles
Una de las mayores preocupaciones en este tipo de ataques, que suelen ser mediante ransomware, es el posible robo de información. Sin embargo, tras realizar auditorías profundas, la Universidad de Alicante ha lanzado un mensaje de tranquilidad asegurando que no ha habido exfiltración de documentos ni datos personales. Los expedientes académicos y la información económica de los alumnos y el personal han permanecido a buen recaudo bajo llave digital en todo momento.
Por otro lado, el calendario escolar parece que no va a sufrir grandes sobresaltos. El sistema encargado de las gestiones de matrícula ha salido indemne de la ofensiva, por lo que los nuevos estudiantes podrán realizar sus trámites en las fechas que ya estaban previstas. La prioridad ahora mismo es que la normalidad regrese de forma escalonada, asegurándose de que cada servicio que se reactive esté libre de cualquier rastro del virus informático.
Acciones legales contra el cibercrimen
La rectora Amparo Navarro ha tomado las riendas de la situación desde el primer minuto, movilizando a más de una docena de expertos para frenar el golpe. Las primeras pistas de la investigación apuntan a que detrás de este movimiento se encuentra una banda organizada con fines extorsivos, algo muy común en los ataques dirigidos a grandes instituciones europeas. Por ello, la UA ya ha puesto el caso en manos de la Policía Nacional para que inicien las pesquisas pertinentes.
Además de la denuncia policial, la institución ha cumplido con el protocolo de informar al delegado de Protección de Datos y a la agencia correspondiente. Aunque se ha descartado la pérdida de información, la transparencia es fundamental en estos casos para mantener la confianza de los usuarios. Los especialistas insisten en que este tipo de intentos de intrusión son cada vez más sofisticados, lo que obliga a las universidades a estar en guardia permanente y a reforzar sus muros digitales constantemente.
El despliegue técnico realizado ha permitido que la actividad administrativa no se detenga por completo, manteniendo operativos los procesos que no dependían de los servidores aislados. La celeridad en la detección de los movimientos anómalos fue el factor determinante para que el ataque se quedara en un intento frustrado y no en un desastre digital. Se espera que en las próximas jornadas todos los servicios digitales funcionen a pleno rendimiento una vez que se verifique la integridad total de la red universitaria.
