- El 65% de los hogares españoles cuenta con televisores inteligentes o sistemas de sonido conectados.
- La comodidad y el ahorro energético son los principales motivos para adoptar tecnología smart home.
- El precio y la dependencia de internet siguen siendo las barreras más citadas por los usuarios.
- La privacidad y la seguridad de datos preocupan al 80% de los consumidores, que exigen políticas claras.
El hogar inteligente ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en una realidad cotidiana en España. Según un estudio reciente del distribuidor online reichelt elektronik, tres de cada cuatro españoles ya utiliza al menos un dispositivo conectado en su vivienda, ya sea para ganar comodidad, ahorrar energía o simplemente por curiosidad tecnológica. Sin embargo, la misma encuesta revela que casi la mitad de los usuarios considera estos aparatos como un complemento útil, pero no imprescindible, y que persisten importantes barreras relacionadas con el precio, la dependencia de internet y, sobre todo, la privacidad de los datos.
Arno Doncks, director de Producto de Seguridad Doméstica y Hogar Inteligente de reichelt elektronik, asegura que el mercado español ha alcanzado una nueva fase de madurez: “el hogar inteligente ha superado la fase de moda y se ha convertido en parte de la vida cotidiana”. No obstante, advierte de que el siguiente reto es ganarse la confianza de los consumidores en materia de seguridad y protección de datos, un aspecto que condiciona el futuro del sector.
Televisores y asistentes de voz, los reyes del hogar conectado

El estudio sitúa a los dispositivos multimedia como los más extendidos: el 65% de los hogares españoles dispone de televisores inteligentes o sistemas de sonido conectados, lo que los convierte en la categoría líder del hogar digital. Muy cerca se sitúan los asistentes de voz, como Amazon Alexa o Google Home, presentes en el 50% de las viviendas, mientras que los robots aspiradores y otros dispositivos de limpieza inteligente alcanzan una penetración del 38%. Estos datos reflejan una adopción masiva de las tecnologías más accesibles y visibles, mientras que otras soluciones, como los sensores o los sistemas de seguridad, aún tienen margen de crecimiento.
Comodidad y ahorro, los motores de la adopción

¿Por qué los españoles deciden dar el salto al hogar inteligente? La principal razón es la comodidad: un 47% de los encuestados busca simplificar las tareas cotidianas, mientras que un 36% valora especialmente el control remoto de los dispositivos y la automatización de procesos. El entusiasmo por la tecnología mueve al 29%, y el ahorro energético y la seguridad del hogar son factores relevantes para aproximadamente el 28% de los consumidores. Los beneficios percibidos son tangibles: el 61% de los usuarios afirma haber reducido sus gastos, sobre todo en electricidad y calefacción, gracias a una gestión más eficiente. Además, el 56% destaca la comodidad como la ventaja más valorada, seguida de la mejora de la eficiencia diaria (40%) y el ahorro económico (38%). Un 23% considera que estos dispositivos contribuyen a un estilo de vida más sostenible.
El precio y la dependencia de internet siguen siendo lastres

A pesar del crecimiento, la adopción no es total. El principal obstáculo señalado por el 34% de los españoles es el precio de los dispositivos, seguido muy de cerca por la dependencia de la conexión a internet y del suministro eléctrico, que preocupa al 33%. Los posibles fallos técnicos y las dudas sobre la privacidad de los datos personales son citados por un 23% en cada caso. En el plano tecnológico, el Wi-Fi es el protocolo rey, usado por el 86% de los usuarios, mientras que el Bluetooth lo emplea el 77%. Sin embargo, los estándares específicos para domótica como Matter, Zigbee o Z-Wave son desconocidos para cerca de dos tercios de la población, lo que evidencia una brecha de conocimiento que frena la interoperabilidad y la expansión de ecosistemas más avanzados.
La privacidad, la gran asignatura pendiente
La seguridad y la protección de datos se han convertido en el factor crítico para el futuro del hogar inteligente. El estudio revela que el 80% de los españoles considera imprescindible que los fabricantes ofrezcan políticas de privacidad claras y transparentes. Un 78% exige actualizaciones periódicas de seguridad y la posibilidad de usar los dispositivos sin conexión a internet. Además, el 75% reclama comunicaciones cifradas entre dispositivos, el 73% valora las certificaciones de organismos independientes y el 70% prefiere soluciones que procesen los datos de forma local, sin depender de la nube. Estas preocupaciones afectan directamente a la intención de compra: el 35% teme que sus dispositivos puedan ser hackeados, el 34% se preocupa por el robo de datos personales, un 33% teme fallos que comprometan la seguridad del hogar y el 31% admite no tener claro cómo se utilizan o comparten sus datos.
El hogar conectado sigue expandiéndose, pero su crecimiento futuro dependerá menos de añadir nuevas funciones y más de ofrecer dispositivos seguros, transparentes y respetuosos con la privacidad. La confianza del consumidor es el verdadero motor que impulsará la próxima fase de la domótica en España, y los fabricantes tienen la responsabilidad de construirla.
