El Gregorio Marañón evita la amputación de un niño con cáncer óseo gracias a la tecnología 3D

Última actualización: 10/01/2026
Autor: Isaac
  • Un niño de 7 años con osteosarcoma ha conservado la pierna tras una cirugía oncológica de alta complejidad en el Hospital Gregorio Marañón.
  • La intervención combinó planificación 3D, navegación por infrarrojos, realidad mixta y un injerto de tibia de donante adulto.
  • El equipo evitó la diseminación tumoral pese a la presencia de clavos intramedulares y preservó la rodilla y el cartílago de crecimiento.
  • El caso consolida a la sanidad pública madrileña como referente en cirugía de sarcomas complejos en población infantil.

Cirugía con tecnología 3D en cáncer óseo infantil

La sanidad pública madrileña ha protagonizado un avance destacado en cirugía oncológica pediátrica al lograr que un niño de siete años con un cáncer óseo muy agresivo conserve su pierna. El paciente, diagnosticado de osteosarcoma en el fémur, se enfrentaba a un escenario en el que la amputación era una posibilidad real.

Gracias a una intervención extremadamente compleja, que ha combinado tecnología 3D, navegación por infrarrojos, realidad mixta y un injerto de tibia de un donante adulto, los profesionales del Hospital General Universitario Gregorio Marañón han conseguido extirpar por completo el tumor, reconstruir el hueso y preservar tanto la articulación de la rodilla como la funcionalidad del miembro.

Un caso límite de osteosarcoma en un niño de siete años

El menor llegó al Gregorio Marañón tras haber sido intervenido previamente por una aparente fractura traumática que, con el tiempo, se confirmó que ocultaba un sarcoma óseo. Durante esa primera operación se le colocaron dos clavos intramedulares en el fémur, un detalle que complicaba enormemente cualquier cirugía posterior.

La presencia de estos clavos suponía un alto riesgo de diseminación tumoral si se retiraban de forma convencional. Cada maniobra podía favorecer que las células malignas se extendieran por el hueso o incluso a otros tejidos, de modo que el equipo se vio obligado a plantear una estrategia de rescate muy precisa para conservar la extremidad.

El diagnóstico final fue un osteosarcoma, uno de los tumores óseos más agresivos en niños y adolescentes. Este tipo de cáncer provoca un crecimiento descontrolado de las células del hueso, lo debilita progresivamente y puede originar dolor intenso, inflamación localizada o fracturas patológicas, justo lo que había ocurrido en este caso.

En este contexto, la amputación del miembro inferior era una opción contemplada, pero los especialistas de los Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) del Sistema Nacional de Salud del Gregorio Marañón apostaron por una cirugía conservadora de máxima complejidad, con el objetivo de evitar la pérdida de la pierna sin comprometer la seguridad oncológica.

Actualmente, el niño se encuentra en evolución favorable y continúa con su tratamiento oncológico de apoyo, un paso imprescindible para consolidar el éxito quirúrgico y reducir el riesgo de recurrencias.

Planificación avanzada con gemelo digital y guías a medida

Planificación 3D y gemelo digital en cirugía ósea

Antes de entrar al quirófano, la intervención se estudió al detalle en la Unidad de Planificación Avanzada y Manufactura 3D (UPAM3D) del hospital. Los ingenieros biomédicos y los cirujanos generaron un biomodelo virtual del fémur del paciente, un auténtico gemelo digital que reproducía con exactitud la anatomía y la localización del tumor.

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A partir de este modelo, el equipo pudo simular la cirugía en un entorno virtual, ensayando cada paso del procedimiento en el mismo quirófano donde posteriormente se realizaría la operación real. Este entrenamiento previo permitió identificar puntos críticos, ajustar la estrategia y coordinar a todos los profesionales implicados.

Sobre la base del gemelo digital se diseñaron guías de corte personalizadas, adaptadas milimétricamente al fémur del niño. Estas plantillas sirvieron para retirar los clavos intramedulares de forma controlada y, al mismo tiempo, para delimitar la resección del tumor con márgenes de seguridad adecuados.

Según ha explicado el equipo de la UPAM3D, disponer de una bio-réplica exacta del hueso afectado permitió anticipar complicaciones, minimizar la manipulación de las zonas sanas y reducir la duración de la cirugía. En un paciente tan pequeño, cada minuto de intervención y cada milímetro de hueso pueden marcar la diferencia.

Gracias a esta planificación, se consiguió una resección oncológica completa, con especial cuidado en preservar aquellas estructuras clave para la funcionalidad futura de la pierna, como la articulación de la rodilla y el cartílago de crecimiento de la tibia.

Un quirófano híbrido con navegación por infrarrojos y realidad mixta

Quirófano híbrido con navegación y realidad mixta

La operación se llevó a cabo en un quirófano híbrido del Hospital Gregorio Marañón, un entorno que integra equipamiento de imagen de alta resolución con la infraestructura de un quirófano convencional. Esta combinación permite comprobar en tiempo real la posición de los instrumentos y el estado del hueso durante todo el procedimiento.

Durante la resección del tumor y la retirada de los clavos, los cirujanos utilizaron sistemas de navegación por infrarrojos, capaces de guiar las herramientas en tres dimensiones con gran precisión. Este tipo de navegación ayuda a seguir al milímetro las guías de corte planificadas, evitando desviaciones que podrían comprometer los márgenes oncológicos o dañar tejido sano.

El equipo incorporó además gafas holográficas, que proyectaban sobre el campo de visión del cirujano información relevante del gemelo digital, incluidas estructuras vasculares críticas. De este modo, pudieron identificar y proteger arterias y venas de la pierna mientras se eliminaba el tumor.

Esta combinación permitió ejecutar una cirugía muy compleja con un nivel de control poco habitual en este tipo de tumores óseos. El uso de estas tecnologías no elimina el riesgo, pero sí reduce mucho las posibilidades de errores y de complicaciones graves.

La integración de ingeniería biomédica, imagen avanzada y cirugía de alta precisión convierte este caso en un ejemplo de medicina altamente personalizada dentro del sistema público, en el que cada decisión se apoya en datos y simulaciones previas.

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Reconstrucción del fémur con una tibia de donante adulto

Una vez extirpado el tumor y asegurados los márgenes oncológicos, el gran reto era reconstruir el fémur del niño de manera que la pierna siguiera siendo funcional. Para ello, el equipo recurrió al Banco de Huesos del propio hospital y a un proyecto específico de selección de injertos, conocido como “Osteoteca 3D”.

Mediante herramientas digitales, se comparó la anatomía del menor con distintos injertos óseos disponibles de donantes adultos. Finalmente, se seleccionó una tibia que, colocada de forma invertida, se adaptaba con notable precisión al hueco dejado tras la resección del tumor en el fémur.

Sobre ese injerto se imprimieron y utilizaron encaje casi perfecto, que aseguraron un encaje casi perfecto entre el hueso del donante y el hueso del paciente. Esta aproximación biológica favorece la integración progresiva del injerto y mejora las perspectivas de consolidación y estabilidad a largo plazo.

Los cirujanos consiguieron conservar la articulación de la rodilla y la parte proximal del fémur, lo que es clave para que el niño pueda caminar, apoyar peso y mantener una movilidad cercana a la normal en el futuro. La cirugía no solo evitó la amputación, sino que también preservó una funcionalidad que difícilmente se habría alcanzado con otros enfoques más radicales.

Desde el punto de vista oncológico, la resección fue completa y se mantuvieron los criterios de seguridad necesarios, al tiempo que se priorizó una reconstrucción estable y lo más anatómica posible, algo especialmente complejo cuando se trata de pacientes pediátricos en crecimiento.

Preservar el crecimiento y la calidad de vida a largo plazo

Uno de los aspectos que el equipo médico ha destacado como determinante fue la conservación del cartílago de crecimiento de la tibia del menor. Este tejido es esencial para que el hueso continúe desarrollándose de forma natural y las piernas mantengan longitudes similares con el paso de los años.

Tal y como han explicado los traumatólogos infantiles del centro, cuando el cartílago de crecimiento se daña o se elimina, es frecuente que aparezca una dismetría entre las extremidades, es decir, una diferencia de longitud entre ambas piernas. En niños muy pequeños, esa diferencia puede ser considerable cuando alcanzan la adolescencia.

En este caso, gracias a la estrategia de resección y reconstrucción, se ha logrado mantener este cartílago en condiciones que permitirán que la extremidad siga creciendo. Aunque siempre será necesario un seguimiento estrecho a medio y largo plazo, el riesgo de una diferencia llamativa de longitud se ha reducido de forma notable.

Para un paciente de siete años, no se trata solo de salvar la pierna aquí y ahora, sino de preservar opciones de movilidad y autonomía cuando sea adolescente y adulto. Poder caminar, correr o realizar actividad física con la menor limitación posible tiene un impacto directo en su bienestar físico, psicológico y social.

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El resultado obtenido pone de relieve que, incluso en casos de cáncer óseo muy agresivo, la combinación adecuada de experiencia clínica, tecnología y planificación puede ofrecer alternativas conservadoras con alto potencial funcional, alejadas de la amputación que tradicionalmente se asumía como desenlace casi inevitable en muchos de estos tumores.

Un referente en sarcomas dentro de la sanidad pública

La intervención fue realizada por un equipo multidisciplinar de los CSUR de Sarcomas Infantil y Adulto del Hospital Universitario Gregorio Marañón, designados por el Sistema Nacional de Salud como referencia para el tratamiento de estas patologías de alta complejidad.

En el quirófano coincidieron especialistas en traumatología y ortopedia oncológica, cirugía pediátrica, anestesia, radiología, oncología infantil, ingeniería biomédica y profesionales del Banco de Huesos. Esta coordinación entre perfiles muy distintos permitió abordar el caso desde todos los ángulos necesarios.

El centro subraya que el éxito de este procedimiento refuerza el papel del hospital y de la sanidad pública madrileña como referentes nacionales en el abordaje de sarcomas complejos, especialmente en población infantil y juvenil, donde la conservación de la función y del crecimiento es tan relevante como el control del tumor.

El osteosarcoma y otros sarcomas óseos siguen siendo enfermedades poco frecuentes, pero con una alta carga de impacto sobre quienes los padecen. Su baja incidencia hace que este tipo de casos se concentre en centros con alta especialización, donde la experiencia acumulada y la infraestructura tecnológica permiten ofrecer opciones terapéuticas avanzadas.

La experiencia acumulada en este tipo de intervenciones, junto con proyectos como la UPAM3D u Osteoteca 3D, señala una tendencia clara hacia la personalización de la cirugía oncológica, donde cada paciente se estudia de forma individualizada para diseñar soluciones a medida que vayan más allá del tratamiento estándar.

Este caso del Gregorio Marañón ilustra cómo, en el ámbito europeo y dentro de la propia red del Sistema Nacional de Salud, la integración de impresión 3D, realidad mixta y bancos de huesos está cambiando la forma de tratar ciertos tumores óseos: se pasa de intervenciones mutilantes a cirugías complejas pero conservadoras que priorizan la movilidad, el crecimiento y la calidad de vida futura de los pacientes más jóvenes.

Lo ocurrido con este niño de siete años no solo supone un hito técnico, sino que demuestra hasta dónde puede llegar una sanidad pública que apuesta por la innovación y el trabajo en equipo, capaz de convertir un pronóstico que apuntaba a la amputación en una oportunidad real de seguir creciendo y caminando con su propia pierna.

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