El geoide de la Tierra: la forma real que no es una esfera perfecta

Última actualización: 30/07/2026
Autor: Isaac
  • La NASA ha publicado una visualización del geoide, un modelo que representa la superficie oceánica bajo la influencia exclusiva de la gravedad y la rotación terrestre.
  • El modelo GOCO06s se ha elaborado con más de mil millones de observaciones de 19 satélites durante 15 años, con una exageración vertical de 10.000 veces para hacer visibles las variaciones.
  • Las diferencias de altura del geoide oscilan entre +85 metros en Islandia y -106 metros al sur de la India, y son esenciales para medir el nivel del mar, el cambio climático y los recursos hídricos.
  • La imagen ha generado desinformación en redes sociales al confundir el geoide con la forma física del planeta, cuando en realidad es una herramienta científica de referencia.

Representación del geoide de la Tierra

Durante mucho tiempo, la imagen que hemos tenido de la Tierra ha sido la de una esfera casi perfecta, azul y redonda, tal como aparece en los globos terráqueos y los libros de texto. Sin embargo, la ciencia lleva décadas demostrando que esa idea es una simplificación. La Tierra no es una esfera exacta: está ligeramente achatada en los polos y ensanchada en el ecuador debido a su rotación. Pero ni siquiera esa forma de esferoide oblato refleja con total precisión la realidad del planeta, lo que nos lleva a preguntarnos cuál es la forma de la Tierra realmente. La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) ha publicado una nueva visualización que muestra una superficie llena de abultamientos y depresiones, una imagen que ha corrido como la pólvora en redes sociales y ha despertado la curiosidad de miles de personas.

Esa representación no es una fotografía de la superficie terrestre ni un capricho artístico. Se trata del geoide, un modelo científico que describe cómo sería la superficie de los océanos si estuviera completamente en reposo y solo actuaran sobre ella la gravedad y la rotación de la Tierra, sin mareas, vientos ni corrientes. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) explica que el geoide es la referencia fundamental para medir altitudes y comprender el campo gravitatorio del planeta. La visualización difundida por la NASA ha generado un enorme revuelo, pero también ha dado lugar a confusiones y desinformación, ya que muchos usuarios han interpretado que se trata de la «verdadera forma» física de la Tierra.

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¿Qué es exactamente el geoide?

Modelo del geoide terrestre

El geoide es una superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre. Dicho de forma sencilla, es la forma que adoptaría el nivel medio del mar si los océanos pudieran extenderse por todo el planeta, incluso bajo los continentes, y permanecieran en calma absoluta. Como la gravedad no es uniforme en todos los puntos del planeta —debido a la distribución desigual de masas en el interior, como cordilleras, fosas oceánicas o diferencias en la composición de las rocas—, esa superficie imaginaria tampoco es lisa. Las variaciones gravitatorias generan pequeñas «colinas» y «valles» que el geoide hace visibles.

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El término «geoide» fue acuñado en 1873 por el físico y matemático alemán Johann Benedict Listing, basándose en trabajos previos de Carl Friedrich Gauss. Desde entonces, los científicos han perfeccionado los modelos para representar con mayor precisión estas irregularidades. La visualización más reciente de la NASA se apoya en el modelo GOCO06s, un modelo global de campo gravitatorio calculado por el proyecto Gravity Observation Combination (GOCO). Según la agencia espacial, se elaboró a partir de más de mil millones de observaciones recogidas durante 15 años por 19 satélites, entre ellos las misiones GRACE de la NASA y GOCE de la Agencia Espacial Europea (ESA).

¿Por qué la Tierra parece una «patata» en la imagen?

La imagen que se ha viralizado muestra una Tierra con enormes protuberancias y depresiones, casi como una patata deforme. Sin embargo, esa apariencia es engañosa. En realidad, las variaciones del geoide son extremadamente pequeñas: en todo el planeta apenas superan un centenar de metros respecto al elipsoide de referencia. Para que el ojo humano pueda apreciarlas, los científicos han exagerado la escala vertical en un factor de 10.000. Sin esa exageración, el geoide sería prácticamente indistinguible de una esfera lisa.

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En el modelo, las zonas rojas indican una mayor concentración de masa y, por tanto, una gravedad más intensa, como ocurre en los Andes o el Himalaya. Las zonas azules reflejan campos gravitatorios más débiles, como en el océano Índico o la cuenca del Congo. La altura del geoide varía desde +85 metros en Islandia hasta -106 metros al sur de la India. Son diferencias minúsculas en comparación con el tamaño del planeta —apenas un 0,003% del radio terrestre—, pero resultan fundamentales para la ciencia.

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Aplicaciones científicas y relevancia para Europa

Visualización del geoide de la Tierra

El geoide no es una simple curiosidad visual. Tiene numerosas aplicaciones prácticas que afectan directamente a Europa y España. Sirve como referencia para medir la altitud sobre el nivel del mar, elaborar mapas topográficos de alta precisión y mejorar los sistemas de navegación por satélite como el GPS. Además, permite analizar fenómenos relacionados con el cambio climático, como la subida del nivel del mar, la pérdida de masa de los glaciares o la disponibilidad de agua subterránea, observando cómo el cambio climático está frenando la rotación de la Tierra. La ESA, con su misión GOCE, ha sido clave en la obtención de datos de alta resolución del campo gravitatorio, especialmente en regiones europeas.

En España, el Instituto Geográfico Nacional utiliza modelos de geoide para la cartografía oficial y para estudios de geodesia. La información proporcionada por el geoide es esencial para monitorizar el ciclo hidrológico y calcular la disponibilidad real de agua para la agricultura, un recurso cada vez más escaso en el sur de Europa. También ayuda a comprender la dinámica de las placas tectónicas y los movimientos del interior terrestre, lo que tiene implicaciones en la prevención de riesgos geológicos.

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Desmentido: no es la «verdadera forma» de la Tierra

La viralización de la imagen ha ido acompañada de mensajes que aseguran que la NASA ha revelado la «verdadera forma» del planeta. Esta afirmación es incorrecta. El geoide no muestra la superficie física de la Tierra, sino el comportamiento de la gravedad a escala global. Si un astronauta observara la Tierra desde el espacio, seguiría viendo un planeta casi redondo, con las irregularidades propias del relieve continental y oceánico, pero no las ondulaciones gravitatorias que representa el geoide. La confusión ha llevado a que muchos compartan la imagen como si fuera una corrección a la idea de una esfera perfecta, cuando en realidad es una herramienta complementaria.

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La NASA y otras agencias han tenido que salir a aclarar los tantos para frenar la desinformación. La visualización es una exageración útil para entender cómo varía la gravedad, pero no debe confundirse con la forma geométrica del planeta. La Tierra sigue siendo un esferoide oblato, y el geoide es una referencia para medir altitudes y estudiar el campo gravitatorio, no una fotografía de su superficie.

En definitiva, el geoide es una de las herramientas más precisas que tiene la ciencia para comprender nuestro planeta. Desde su definición teórica en el siglo XIX hasta los modernos modelos basados en satélites, ha permitido avances en geodesia, oceanografía y climatología. La imagen difundida por la NASA, aunque espectacular, no es más que una representación amplificada de las sutiles diferencias gravitatorias que nos rodean. Y aunque la Tierra no sea una esfera perfecta, el geoide nos recuerda que la realidad siempre es más compleja —y fascinante— de lo que parece a simple vista.