- La IA se integra de forma transversal en productos de consumo, automoción, salud y hogar inteligente.
- La robótica, desde humanoides industriales hasta asistentes domésticos, gana protagonismo frente al público general.
- Grandes fabricantes de chips y dispositivos presentan plataformas pensadas para ejecutar modelos de IA avanzados.
- El hogar y los espacios cotidianos se transforman con automatización, sensores y servicios conectados más contextuales.
Las puertas del Consumer Electronics Show vuelven a abrirse en Las Vegas con la inteligencia artificial y la robótica situadas en el centro del escaparate tecnológico. La feria, que concentra a decenas de miles de visitantes y miles de expositores procedentes de todo el mundo, se consolida como el primer termómetro del año para anticipar hacia dónde se mueven las grandes tendencias del sector.
En esta edición, el peso de la IA va mucho más allá del eslogan. Chips, sensores y robots, vehículos, televisores, ordenadores y dispositivos para el hogar integran capacidades de IA de forma transversal, con un objetivo claro: pasar de las promesas futuristas a soluciones que encajen en la rutina diaria de hogares, empresas y administraciones, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Los organizadores del evento calculan la presencia de alrededor de 4.500 expositores y más de 130.000 a 150.000 asistentes, entre profesionales, prensa especializada e inversores. Buena parte de las compañías presentes, desde gigantes consolidados hasta startups europeas de nicho, coinciden en un mensaje: la inteligencia artificial se ha convertido en infraestructura básica sobre la que construir productos y servicios.
La IA deja de presentarse como función aislada para aparecer integrada en chips, sistemas operativos, sensores y plataformas de edge computing. Ese enfoque permite que muchos procesos se ejecuten directamente en el dispositivo, con menor latencia, más privacidad y menos dependencia constante de la nube, algo especialmente relevante para aplicaciones en automoción, salud y entornos industriales europeos con fuertes exigencias regulatorias.
En los pasillos del recinto ferial abundan los prototipos y productos comerciales que se apoyan en modelos capaces de funcionar en smartphones, auriculares y wearables, electrodomésticos conectados o cámaras de seguridad. Para el usuario, la promesa es una tecnología más discreta pero más útil, que aprende de los hábitos y se adapta al contexto sin exigir configuraciones complejas.
El perfil del visitante también está cambiando. Junto a las tradicionales delegaciones de Estados Unidos y Asia, crece la presencia de empresas y organismos europeos que buscan socios tecnológicos, acuerdos de distribución o ideas exportables a mercados como España, Alemania, Francia o los países nórdicos, donde la regulación sobre datos y sostenibilidad marca la hoja de ruta.
Consejos prácticos y logística de un gigante ferial

Más allá de los anuncios de producto, asistir al CES implica afrontar jornadas maratonianas. Las actividades para prensa arrancan varios días antes de la apertura oficial, con conferencias concentradas en distintos hoteles y centros de convenciones. Para quien viaja desde España u otros puntos de Europa, el desfase horario se suma a los largos desplazamientos a pie, el clima seco del desierto y un transporte público saturado en horas punta.
Los veteranos de la feria recomiendan planificar recorridos realistas, usar la aplicación oficial para orientarse entre sedes y, sobre todo, elegir calzado muy cómodo. No es raro superar los 20.000 pasos diarios y pasar horas de pie en demostraciones y keynotes. Detalles tan sencillos como llevar desinfectante de manos, protector labial y agua pueden marcar la diferencia en una semana de intensa actividad.
La organización insiste en que es imposible verlo todo en cuatro días. Por ello, conviene priorizar las áreas de interés: IA y robótica, automoción y movilidad, hogar inteligente, salud digital o hardware de PC, entre otras. Esa selección resulta clave para periodistas, analistas e inversores europeos que viajan con agendas muy apretadas y buscan identificar tendencias que marcarán el año en sus mercados locales.
En paralelo a las visitas a stands, el programa incluye mesas redondas, ponencias y keynotes a cargo de directivos de grandes tecnológicas y responsables de políticas públicas. Estos foros permiten pulsar cómo se combinan innovación, regulación y preocupaciones sociales en torno al despliegue masivo de la IA, un debate especialmente sensible en la Unión Europea.
Los chips toman el escenario: IA a escala masiva

Una de las grandes batallas de esta edición se libra en el terreno de los semiconductores orientados a IA. Fabricantes como AMD y Nvidia utilizan el escaparate de Las Vegas para afianzar su posicionamiento en centros de datos, computación acelerada y robots inteligentes, segmentos clave también para la industria europea.
AMD abre la feria con una conferencia centrada en el crecimiento previsto de la IA hasta finales de la década, con estimaciones que apuntan a miles de millones de usuarios de servicios impulsados por esta tecnología. La compañía presenta nuevas generaciones de aceleradores para centros de datos, como la serie Instinct MI400 y un adelanto de las futuras MI500, además de plataformas de rack pensadas para escalar la infraestructura de IA de forma eficiente.
La estrategia se acompaña de una alianza con empresas de software, biotecnología, aeroespacial y salud que utilizan sus chips para entrenar y desplegar modelos de inteligencia artificial en campos tan diversos como la investigación farmacéutica, la generación de contenidos o la exploración espacial. Para Europa, donde la apuesta por la soberanía digital y la computación de alto rendimiento es prioritaria, estos movimientos dibujan un mapa de proveedores y socios tecnológicos a tener en cuenta.
Nvidia, por su parte, aprovecha el escenario para reforzar la idea de que la robótica basada en IA física es la siguiente gran ola de la computación. A la ya conocida plataforma Rubin, orientada a centros de datos y entrenamiento de modelos, se suma el despliegue de soluciones dirigidas a robots móviles, humanoides y sistemas industriales que trabajan en el mundo físico.
La compañía presenta modelos abiertos especializados en robótica, capaces de interpretar escenas, razonar sobre ellas y planificar acciones. Entre ellos destacan modelos de visión y lenguaje diseñados para que máquinas y robots puedan entender instrucciones complejas y adaptar su comportamiento sin necesidad de programar cada movimiento al detalle.
El “momento humanoide” y la robótica como protagonista
Este año se percibe un fuerte interés en lo que algunos directivos describen como un punto de inflexión para los robots humanoides y de servicio. Los pasillos y escenarios del CES muestran desde prototipos de robots de propósito general, pensados para tareas en almacenes y fábricas, hasta autómatas domésticos que aspiran a colaborar en el día a día de los hogares.
Sobre el escenario de Nvidia desfilan robots desarrollados por empresas especializadas en equipos industriales, logística, manipulación avanzada y robótica móvil. El mensaje que se lanza a fabricantes, integradores y reguladores europeos es que la combinación de simulación masiva, modelos fundacionales y nuevo hardware de edge computing empieza a hacer viable la adopción de robots más versátiles y menos dependientes de programación rígida.
En paralelo, fabricantes de robótica de consumo presentan propuestas centradas en el hogar. Un ejemplo llamativo es LG CLOiD, un robot doméstico con torso ajustable y dos brazos articulados que busca desempeñar tareas como encargarse de la colada, manipular alimentos o supervisar la vivienda en ausencia de los ocupantes, integrándose con el ecosistema de electrodomésticos conectados del fabricante.
Este tipo de soluciones exploran el concepto de “hogar sin trabajo manual”, en el que la combinación de IA, sensores y robótica asume cada vez más responsabilidades domésticas. Aunque todavía se trata de productos en fases iniciales o orientados a segmentos de alto poder adquisitivo, la tendencia apunta a una integración progresiva de robots en rutinas cotidianas, incluida Europa, donde el envejecimiento de la población y la falta de personal en determinados servicios generan nuevas demandas de automatización asistencial.
Más allá del aspecto humanoide, la robótica de servicio se diversifica con robots para comercios, hoteles, restauración y logística urbana. Muchos de estos sistemas se benefician de los avances en modelos de percepción y planificación, así como de plataformas de hardware más eficientes que permiten operar con costes energéticos y de mantenimiento más contenidos.
Simulación, modelos abiertos y computación en el borde
Uno de los temas recurrentes en las presentaciones centradas en robótica es el uso intensivo de simuladores y entornos virtuales para entrenar y validar comportamientos. Plataformas abiertas permiten que empresas y centros de investigación prueben políticas de control de robots en escenarios estandarizados antes de pasar al hardware físico, reduciendo así riesgos y costes.
Nvidia introduce herramientas para unificar flujos de trabajo de generación de datos, entrenamiento y evaluación, así como sistemas de orquestación que facilitan mover cargas de trabajo entre estaciones locales y nubes públicas. Este tipo de soluciones resulta especialmente relevante para universidades y laboratorios europeos de robótica, que buscan aprovechar ecosistemas abiertos sin quedar atados a una única plataforma cerrada.
En el terreno del hardware, gana peso el concepto de computación en el borde (edge computing). Nuevos módulos y plataformas permiten ejecutar modelos de visión, lenguaje y acción directamente en robots, vehículos o maquinaria industrial, sin necesidad de enviar continuamente los datos a centros de datos remotos.
Esta aproximación encaja con las exigencias de privacidad, latencia baja y resiliencia que plantean sectores como el sanitario, la automoción o la automatización de infraestructuras críticas, ámbitos donde Europa mantiene un marco regulatorio estricto. La posibilidad de desplegar IA avanzada de forma local, pero conectada, es uno de los mensajes más repetidos en las conversaciones entre proveedores y clientes institucionales.
El ecosistema de software abierto también gana protagonismo. Frameworks colaborativos alojados en repositorios públicos permiten a investigadores, empresas emergentes y fabricantes de hardware compartir modelos, datos y herramientas, acelerando la experimentación. La robótica se convierte así en un campo donde la colaboración open source tiene un peso creciente, con impacto directo en el ritmo de innovación global.
Automoción, movilidad y energía: el coche definido por software
El espacio dedicado a movilidad vuelve a ser uno de los focos del CES. Aunque no se trata de un salón del automóvil al uso, los fabricantes aprovechan el evento para mostrar vehículos eléctricos, plataformas de conducción asistida y servicios de conectividad avanzados. El énfasis se traslada desde la promesa de plena autonomía hacia la idea de coches definidos por software, actualizables y cada vez más integrados en el ecosistema digital del usuario.
Los prototipos y modelos de producción presentados incorporan asistentes de IA dentro del habitáculo capaces de entender lenguaje natural, ajustar parámetros del vehículo en función de preferencias y ofrecer recomendaciones de ruta, ocio o carga energética. En Europa, donde la adopción del coche eléctrico avanza a ritmos desiguales según el país, estos sistemas se empiezan a ver como elementos diferenciadores en segmentos medios y altos.
Otra tendencia clara es la integración energética entre hogar, vehículo y red eléctrica. Varios fabricantes muestran soluciones que permiten utilizar el coche como batería adicional para la vivienda o gestionar la carga en función del precio de la electricidad y la disponibilidad de renovables. Este enfoque encaja con políticas europeas orientadas a la eficiencia energética y la reducción de emisiones.
Los robotaxis y servicios de movilidad autónoma también tienen espacio en la feria, aunque con un discurso más prudente que en años anteriores. El foco se pone en casos de uso acotados, como recorridos en campus, parques empresariales o zonas urbanas muy controladas, con regulaciones locales que van marcando el ritmo de experimentación.
Además, surgen propuestas de vehículos de dos y tres ruedas eléctricos con sistemas de carga rápida y autonomías pensadas para desplazamientos diarios. Este tipo de soluciones puede resultar especialmente interesante para ciudades europeas densas, donde la micromovilidad eléctrica y compartida se está convirtiendo en parte de la planificación urbana.
Hogar inteligente, robots domésticos y espacios conectados
El hogar conectado vive una nueva etapa en la que la prioridad ya no son los gadgets aislados, sino ecosistemas coordinados por una IA que entiende el contexto. Fabricantes de electrodomésticos, sistemas de seguridad y plataformas de domótica presentan hubs y sistemas operativos que pretenden convertirse en el “cerebro” de la vivienda.
Las demostraciones muestran viviendas capaces de ajustar iluminación, climatización, sonido, seguridad y entretenimiento en función de la presencia de personas, la hora del día o las rutinas habituales de los ocupantes. El objetivo es reducir la complejidad para el usuario y minimizar la necesidad de configurar cada dispositivo por separado.
La robótica doméstica da un nuevo salto con la llegada de robots capaces de manipular objetos y desplazarse con mayor autonomía. Más allá de las conocidas aspiradoras, empiezan a verse prototipos que colaboran en tareas como cocinar, ordenar o vigilar mascotas, integrando visión por computador y modelos de lenguaje para interpretar órdenes más naturales.
Fabricantes de soluciones para exteriores también aprovechan la feria para presentar sistemas de mantenimiento automatizado de jardines y piscinas. Robots limpiapiscinas con IA cognitiva, dispositivos de monitorización de la calidad del agua alimentados por energía solar y sistemas de riego inteligentes que ajustan el consumo en función del clima se alinean con la preocupación por el ahorro de recursos, especialmente relevante en países mediterráneos con episodios recurrentes de sequía.
Todo este despliegue plantea retos en materia de seguridad, protección de datos y compatibilidad entre estándares. En este ámbito, las exigencias europeas de transparencia y control del usuario sobre sus datos impulsan a fabricantes y desarrolladores a ofrecer más información y herramientas de gestión, algo que se deja notar en muchas de las presentaciones destinadas al mercado comunitario.
Salud digital, wearables y hardware sostenible
La salud conectada vuelve a ser otro de los grandes bloques del CES. Los wearables evolucionan de simples contadores de pasos a dispositivos orientados a la salud preventiva y la monitorización continua. Relojes, anillos y parches inteligentes incorporan sensores capaces de registrar parámetros más detallados, con algoritmos que analizan patrones de sueño, actividad y variaciones fisiológicas.
Algunas propuestas apuntan a sistemas de detección temprana de posibles problemas de salud y seguimiento remoto de pacientes, un área de interés para los sistemas sanitarios europeos que buscan aliviar la presión en atención primaria y hospitales. Eso sí, el uso de estos datos y la validación clínica de los dispositivos sigue siendo un punto de debate, especialmente bajo el marco regulatorio de la Unión Europea.
También tienen presencia productos orientados al bienestar cotidiano, como dispositivos para mejorar la postura, gafas pensadas para personas con baja visión o soluciones de medición de parámetros hormonales en el hogar. Aunque muchos de estos desarrollos están todavía en fases iniciales, marcan una línea clara hacia una salud más distribuida, donde parte del seguimiento se realiza fuera de las consultas tradicionales.
Transversal a todas estas categorías aparece la preocupación por la sostenibilidad del hardware. Varias marcas destacan el uso de materiales reciclables, diseños modulares que facilitan la reparación y la actualización, y chips pensados para consumir menos energía al ejecutar modelos de IA. Este discurso conecta con las políticas europeas de economía circular y derecho a reparar, que ya están influyendo en el diseño de productos tecnológicos.
En el ámbito de las pantallas, televisores y monitores exhiben avances en brillo, reproducción de color, tasas de refresco elevadas y tecnologías de panel más eficientes. La inteligencia artificial se utiliza para escalar contenido, ajustar parámetros de imagen en tiempo real y ofrecer funciones añadidas como asistentes conversacionales integrados en el televisor.
Un barómetro global para la IA y la robótica
La nueva edición del CES confirma que la inteligencia artificial y la robótica han pasado de ser una promesa a convertirse en el eje organizador de la innovación tecnológica. Desde los centros de datos que entrenan modelos de última generación hasta los robots domésticos que aspiran a colaborar en tareas cotidianas, el mensaje que llega desde Las Vegas a Europa es que el despliegue masivo de estas tecnologías ya está en marcha.
Queda por ver cómo se traducirá este impulso en productos asequibles, fiables y ajustados al marco regulatorio y social europeo. Lo que sí parece claro es que, para quienes siguen de cerca la tecnología en España y el resto de Europa, el CES mantiene su papel de escaparate imprescindible para entender qué papel jugarán la IA y la robótica en la economía, los servicios públicos y la vida diaria en los próximos años.