- Un joven biólogo relata las dificultades de la investigación en España y su giro hacia la inteligencia artificial.
- El Ayuntamiento de Salamanca impulsa estancias de inmersión para 14 estudiantes de Bachillerato.
- La investigadora María del Mar Malagón recibe el prestigioso Wertheimer Award 2026 por su labor en obesidad.
La biología es una disciplina que abarca desde el estudio de ecosistemas marinos hasta la investigación molecular, y en España ofrece un panorama lleno de contrastes. Mientras algunos jóvenes científicos se enfrentan a la precariedad laboral y la falta de financiación, otros encuentran oportunidades en programas de iniciación a la investigación o alcanzan reconocimientos internacionales. Este artículo recorre tres historias que reflejan la realidad de los estudios de biología en el país.
Desde un biólogo que tuvo que reinventarse tras perder su contrato de investigación hasta una catedrática premiada por sus décadas de trabajo, pasando por una iniciativa municipal que acerca la ciencia a los estudiantes de Bachillerato, todas ellas muestran las distintas caras de una misma vocación>. A continuación, se detallan estas experiencias que ilustran el presente y el futuro de la biología en España.
De la incertidumbre en el laboratorio a la inteligencia artificial
Alfonso Palencia Álvarez, natural de Jumilla (Murcia) y nacido en el año 2000, estudió Biología en la Universidad de Murcia y cursó un máster en Biología Molecular y Biotecnología. Su pasión por la biología le llevó a trabajar en el CEBAS-CSIC, donde investigaba sobre la quinoa y la moringa como cultivos con potencial para desalinizar suelos y combatir el cáncer de próstata. Sin embargo, la falta de financiación truncó su contrato y una oportunidad en Estados Unidos se desvaneció por el contexto político de la época.
Ante la incertidumbre, Palencia decidió explorar otros caminos. Se formó en inteligencia artificial y comenzó a emprender en Bioadictos, además de colaborar con Bioempower Leaders para ayudar a los científicos a comunicar y vender sus proyectos. Para él, la biología no debe limitarse a un enfoque reduccionista, sino entenderse como un sistema complejo lleno de propiedades emergentes. La IA generativa, afirma, va a revolucionar el descubrimiento de fármos y proteínas mediante la transformación de los laboratorios de investigación.
El investigador critica la precariedad del sistema científico español, donde los contratos se acaban y los investigadores dependen de factores externos más que de su talento. También señala la necesidad de que los científicos aprendan a simplificar su discurso para atraer inversores. Su historia es un ejemplo de cómo la biología puede llevar a caminos inesperados cuando las puertas del laboratorio se cierran.

Semillas de futuro: el programa de inmersión en Salamanca
En contraste con la incertidumbre que vivió Alfonso, el Ayuntamiento de Salamanca ha puesto en marcha una nueva edición de su programa de estancias en centros de investigación. Un total de 14 alumnos de Bachillerato con nota media superior a 8 en la PAU participarán durante al menos diez días laborables en proyectos de laboratorios y facultades de la ciudad. Diez de las becas son para la modalidad de Ciencias, tres para Humanidades y una para Artes.
Los estudiantes proceden de institutos como el Vaguada de la Palma, Fernando de Rojas o Fray Luis de León, entre otros. Las estancias se desarrollarán en centros de referencia como el Centro de Investigación del Cáncer (CSIC) o el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG), además de facultades de Biología, Economía o Informática. Cada beneficiario recibirá hasta 600 euros para material didáctico o tecnológico, consultando previamente la guía sobre las pruebas de acceso a la universidad.
Desde su inicio en el curso 2016-2017, esta iniciativa ha permitido que 122 estudiantes tengan un primer contacto con la investigación. El programa busca despertar vocaciones científicas y académicas antes de la universidad, ofreciendo una experiencia que puede marcar la diferencia en la elección de estudios superiores.

Un premio internacional para la investigación básica
En el otro extremo del espectro, la investigadora María del Mar Malagón, catedrática de Biología Celular en la Universidad de Córdoba y subdirectora científica del IMIBIC, ha sido galardonada con el Wertheimer Award 2026 de la World Obesity Federation. Este premio, uno de los más prestigiosos en el campo de la obesidad, reconoce sus contribuciones al estudio de la biología del tejido adiposo y el metabolismo energético.
Malagón, expresidenta de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), ha dedicado más de tres décadas a desentrañar los mecanismos que regulan el tejido adiposo y cómo su disfunción favorece enfermedades metabólicas. Al recoger el galardón en el Congreso Internacional de Obesidad en Ciudad de México, destacó que la investigación básica es clave para entender una enfermedad tan compleja y para identificar nuevas oportunidades de prevención y tratamiento.
La SEEDO ha expresado su orgullo por este reconocimiento, que sitúa a la ciencia española entre las referencias internacionales. El premio también pone de relieve la importancia de apoyar la investigación fundamental, a menudo infravalorada frente a la aplicada, pero esencial para avanzar en la lucha contra la obesidad, que afecta a cientos de millones de personas en el mundo.

Estas tres historias, aunque distintas, comparten un hilo común: la biología en España es un campo de oportunidades y desafíos. Desde el joven que tuvo que reinventarse hasta la investigadora que recibe un premio internacional, pasando por los estudiantes que dan sus primeros pasos en la ciencia, todas reflejan la importancia de la formación, la perseverancia y el apoyo institucional. La biología sigue siendo una disciplina apasionante que, a pesar de las dificultades, continúa generando conocimiento y formando a profesionales capaces de afrontar los retos del futuro.
