El asteroide 1997 NC1 se aproxima a la Tierra sin riesgo de impacto

Última actualización: 28/06/2026
Autor: Isaac
  • El objeto espacial pasará a unos 2,56 millones de kilómetros de nuestro planeta.
  • Su tamaño estimado oscila entre los 750 y los 1.650 metros de diámetro.
  • Será visible mediante telescopios sencillos desde el hemisferio norte el próximo sábado.
  • La Agencia Espacial Europea confirma que la probabilidad de colisión es inexistente.

Asteroide acercándose a la Tierra

Vaya revuelo se ha montado con la llegada de una roca espacial de dimensiones considerables que nos visitará este próximo fin de semana. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha dado el aviso sobre el acercamiento del asteroide 1997 NC1, un viejo conocido que fue detectado por primera vez hace casi tres décadas. Aunque su tamaño pueda imponer un poco a primera vista, lo cierto es que los científicos nos piden calma porque no hay de qué preocuparse en absoluto.

Este tipo de eventos astronómicos siempre despiertan la curiosidad de los que miran al cielo con frecuencia, y no es para menos. Se trata de una oportunidad de oro para estudiar los restos del sistema solar sin tener que mandar sondas a miles de kilómetros de distancia. El objeto pasará lo suficientemente cerca como para que los astrónomos le echen un vistazo, pero con el margen de seguridad necesario para que todos sigamos durmiendo a pierna suelta.

Detalles técnicos de una visita esperada

Trayectoria de asteroide en el espacio

El protagonista de esta jornada es una mole de piedra que, según las mediciones más precisas facilitadas por los centros de vigilancia, tiene un diámetro que oscila entre los 750 y los 1.650 metros. Para que nos hagamos una idea rápida, esto equivale a poner varios estadios de fútbol o incluso grandes rascacielos uno encima de otro. A pesar de estas dimensiones, la trayectoria que sigue está más que calculada por los expertos, quienes llevan años monitorizando sus movimientos orbitales.

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La velocidad a la que se desplaza este cuerpo celeste es de auténtico vértigo, alcanzando aproximadamente los 8,9 kilómetros por segundo. Esto se traduce en más de 32.000 kilómetros por hora, una cifra que asusta pero que es habitual en estos mensajeros espaciales. En su punto de mayor proximidad, el asteroide se situará a unos 2,56 millones de kilómetros de nosotros, lo que supone unas 6,6 veces la distancia que nos separa de la Luna.

Cómo y cuándo observar el paso del asteroide

Telescopio apuntando al espacio exterior

Si tienes un telescopio por casa o unos buenos prismáticos de largo alcance, estás de suerte si el tiempo acompaña. El momento álgido de este encuentro tendrá lugar el sábado 27 de junio a las 13:14 horas en horario de Europa central. Aunque a esa hora la luz del día mande en gran parte del territorio, las noches anteriores y posteriores serán el momento perfecto para intentar cazar a este pequeño punto de luz moviéndose entre las estrellas.

Las mejores condiciones para la observación se darán en el hemisferio norte, aunque hay un pequeño inconveniente que podría aguar la fiesta a los aficionados. La luminosidad de la Luna estará en un punto bastante alto en esas fechas, lo que podría dificultar que se vea con total nitidez el brillo del objeto. Aun así, los cielos despejados y alejados de la contaminación lumínica de las ciudades serán nuestros mejores aliados para no perdernos este espectáculo.

Seguridad planetaria y clasificación del objeto

Planeta Tierra visto desde el espacio

Es normal que al oír hablar de asteroides de más de un kilómetro de ancho a alguien le entre el hormigueo en el estómago, pero la probabilidad de colisión contra la Tierra es exactamente de cero. La vigilancia espacial es constante y, aunque este objeto está catalogado técnicamente como un Asteroide Potencialmente Peligroso (PHA), esta etiqueta es simplemente un protocolo preventivo. Se aplica a cualquier roca de más de 140 metros que cruce nuestra órbita, pero no significa que represente una amenaza real.

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Estos acercamientos son, en realidad, muy valiosos para la ciencia moderna. No solo nos ayudan a poner a prueba nuestros sistemas de defensa planetaria, sino que también nos recuerdan que el espacio es un lugar dinámico. Además, existe la teoría científica de que este tipo de asteroides pudieron ser los encargados de traer los componentes básicos para la vida a nuestro planeta hace miles de millones de años, por lo que verlos pasar es casi como contemplar un trozo de nuestra propia historia cósmica.

Imagen artística de un asteroide

El paso del 1997 NC1 quedará registrado como uno de los eventos más destacados del calendario astronómico reciente, ya que no suelen pasar objetos de este calibre con tanta frecuencia por nuestro vecindario espacial. Una vez que se aleje de nuestro entorno, los cálculos indican que no volveremos a tenerlo a una distancia similar hasta el año 2133, lo que subraya la importancia de este sábado para la comunidad científica y los curiosos. Nos queda disfrutar de la astronomía con la tranquilidad de que la Tierra sigue en una zona segura y bien vigilada por los centros de control.