- El almacenamiento de energía crece a doble dígito en América Latina y Europa.
- Proyectos híbridos de baterías con renovables se desarrollan en Alemania y España.
- El arbitraje de precios convierte a las baterías en una inversión rentable.
- Barcelona acogerá un gran evento del sector en septiembre de 2026.

El almacenamiento de energía se ha erigido en un elemento fundamental para la integración de las renovables en la red eléctrica. Mientras el mundo acelera su transición hacia un modelo descarbonizado, los sistemas de baterías ganan protagonismo. En América Latina, por ejemplo, la capacidad acumulada de almacenamiento pasará de 2,5 gigavatios (GW) en 2025 a 34 GW en 2035, lo que supone un crecimiento anual compuesto del 30%, según proyecciones de Wood Mackenzie. En Europa, la situación no es menos dinámica: la volatilidad de los precios, impulsada por el auge de la fotovoltaica, está generando oportunidades de negocio para el almacenamiento.
En España, el diferencial medio diario entre las horas centrales y las nocturnas alcanzó en mayo picos de 120 euros por megavatio hora (€/MWh), según los análisis de AleaSoft Energy Forecasting. Esta coyuntura convierte a las baterías en una herramienta muy atractiva: una batería de dos horas puede generar alrededor de 68.000 euros por megavatio al año, mientras que una de cuatro horas se acerca a los 123.000 euros. Sin embargo, los expertos insisten en que cada proyecto debe estudiarse de forma individual, pues su rentabilidad depende de múltiples factores.
Proyectos europeos que marcan el camino
En Alemania, la compañía CNTE ha puesto en marcha las instalaciones BESS Leuna 1 y BESS Leuna 2, en Merseburg, con una capacidad total de 100 MW/200 MWh. Estos sistemas funcionan principalmente mediante arbitraje de precios: se cargan cuando la electricidad es barata y descargan cuando es cara, lo que favorece un comercio flexible. En España, la Junta de Andalucía ha dado luz verde a Ansasol para construir una planta de almacenamiento junto a su parque solar Monte Alto, en Jerez. La instalación contará con 25 contenedores de baterías de litio-ferrofosfato y más de 111 MW de capacidad, que se hibridarán con la fotovoltaica existente de 49,8 MW.
La hibridación de baterías con renovables se consolida como una tendencia clave. Permite aprovechar la infraestructura ya disponible y maximizar los ingresos, aunque requiere análisis específicos para dimensionar correctamente el sistema. Según AleaSoft, una batería sobredimensionada puede no ser rentable, mientras que una insuficiente desaprovecharía oportunidades.
La industria se prepara para un despegue definitivo

Entre el 8 y 9 de septiembre, el recinto Gran Via de Fira de Barcelona acogerá la primera edición del Battery Energy Storage Tech Europe, un evento que reunirá a más de 100 empresas y expertos para debatir el futuro del sector. La cita contará con medio centenar de ponentes y con una zona de exposición donde participarán más de 50 firmas. El encuentro refleja el creciente interés industrial, con una cadena de valor que abarca desde materias primas hasta reciclaje, y una inversión estimada en 58.000 millones de euros. La regulación también jugará un papel esencial: los países que establezcan marcos de ingresos financiables atraerán más inversión, como advierten los analistas.
Además, en América Latina, países como Chile, México o Brasil están avanzando con sus propias estrategias, aunque la falta de remuneración clara frena el despliegue. En Europa, la experiencia alemana y española demuestra que la combinación de políticas públicas y oportunidades de mercado puede impulsar proyectos reales.
El almacenamiento de energía ya no es una apuesta futura, sino una realidad en plena expansión. Tanto en Europa como en el resto del mundo, las baterías están cambiando la forma en que gestionamos la electricidad, aportando flexibilidad, eficiencia y rentabilidad. Con proyectos operativos, eventos clave y una clara evolución tecnológica, el sector se prepara para desempeñar un papel central en los próximos años.