El 80% de los mayores de 55 años ya usa Internet a diario

Última actualización: 08/02/2026
Autor: Isaac
  • El 80% de los mayores de 55 años en España está conectado a Internet, lo que supone 13,3 millones de usuarios sénior
  • La banca online, la información digital y las compras por Internet son los usos más habituales entre los sénior
  • También crece el uso de redes sociales, streaming, pagos con móvil y asistentes de inteligencia artificial
  • Fundación Mapfre y SeniorTic lanzan una guía práctica para reforzar la cultura digital de las personas mayores

Personas mayores conectadas a Internet

La imagen de que las personas mayores se llevan mal con la tecnología empieza a quedar desfasada. Cada vez más ciudadanos de más de 55 años se sienten cómodos usando el móvil, el ordenador o la tableta para gestionar su día a día, comunicarse y acceder a información y servicios sin necesidad de desplazarse.

Este cambio de hábitos no es solo una sensación: los datos muestran que el colectivo sénior está plenamente inmerso en la vida digital. De hecho, ocho de cada diez mayores de 55 años en España utilizan Internet, y lo hacen para mucho más que enviar mensajes: desde hacer trámites con el banco hasta reservar viajes o aprovechar herramientas de inteligencia artificial.

Ocho de cada diez mayores de 55 años ya están conectados

El último ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’ del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre refleja con claridad esta tendencia. Según el estudio, el 80% de las personas mayores de 55 años está conectado a Internet, lo que supone un aumento de cinco puntos porcentuales en apenas un año.

Ese salto significa, en términos absolutos, que se ha incorporado a la red casi un millón de nuevos usuarios sénior en solo doce meses, hasta alcanzar la cifra de 13,3 millones de mayores digitalizados en España. El informe sitúa a este grupo como un actor cada vez más relevante dentro del ecosistema online, con un peso creciente en el consumo de contenidos y servicios digitales.

El barómetro pone de relieve que la tecnología ha pasado de ser vista como una complicación a convertirse en una herramienta práctica para ganar autonomía y simplificar gestiones. Muchas personas que antes se mostraban reticentes han perdido el miedo a probar nuevas aplicaciones, a realizar trámites desde casa o a consumir contenidos a través de Internet.

En paralelo, los expertos advierten de que esta incorporación masiva no significa que todos los mayores tengan el mismo nivel de habilidad digital. El 80% de usuarios conectados convive con una parte de la población sénior que todavía encuentra barreras para manejar dispositivos, entender ciertos procesos o distinguir fuentes fiables, lo que obliga a seguir reforzando la formación y el acompañamiento.

Uso de Internet por parte de personas mayores

Qué hacen los sénior cuando se conectan a Internet

Una vez superado el primer paso de conectarse, el informe detalla cómo emplean la red los mayores de 55 años. El campo en el que se observa un uso más generalizado es el financiero: el 89% de los sénior conectados realiza consultas y operaciones bancarias online. Para muchos, acceder a su cuenta desde el móvil o el ordenador se ha vuelto un gesto rutinario.

La búsqueda de información también ocupa un lugar central. El 86% de los usuarios sénior recurre a la prensa y a los medios digitales para mantenerse al día de la actualidad, contrastar noticias o profundizar en temas de interés. La lectura de periódicos en papel convive así con un consumo creciente de contenidos informativos a través de webs y aplicaciones.

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El comercio electrónico se ha asentado con fuerza en este tramo de edad. Según el barómetro, ocho de cada diez mayores de 55 años que usan Internet (81%) han comprado productos online en alguna ocasión. Desde alimentación y productos del hogar hasta tecnología o moda, este público se ha ido familiarizando con las tiendas digitales y los sistemas de pago seguro.

El ocio digital también tiene un peso notable. El estudio indica que el 72% de los sénior conectados ha consumido contenidos audiovisuales en plataformas de streaming como Netflix o HBO. Películas, series y documentales forman parte ya de la oferta de entretenimiento habitual, compartiendo espacio con la televisión tradicional.

Otro de los usos frecuentes está relacionado con la organización del tiempo libre. Un 68% de las personas mayores de 55 años conectadas ha reservado viajes, entradas para espectáculos o mesas en restaurantes a través de Internet. La facilidad para comparar precios, elegir horarios o localizar opciones cercanas ha animado a muchos a realizar estas gestiones sin pasar por la ventanilla física o la agencia.

Las redes sociales también han calado con fuerza en este grupo de población: el 65% de los sénior digitalizados afirma utilizarlas. Para una parte importante, estas plataformas son una vía clave para mantener el contacto con familiares y amigos, ver fotos de nietos, seguir a medios o participar en comunidades relacionadas con sus aficiones.

Más allá de la información y el entretenimiento, la formación online también gana terreno. El barómetro destaca que más de la mitad de los mayores de 55 años conectados (52%) realiza cursos online o sigue tutoriales. Pueden ser clases estructuradas, programas de universidades y entidades públicas o simples vídeos y guías que encuentran en la red para aprender a su ritmo.

En cuanto a los medios de pago, el 46% de los sénior conectados utiliza el teléfono móvil para pagar en comercios o servicios. Aunque todavía hay reservas, el pago con el smartphone se va normalizando y convive con la tarjeta física y el efectivo, ampliando las opciones disponibles según la comodidad de cada persona.

Un dato llamativo es la extensión del uso de asistentes digitales y herramientas de inteligencia artificial. El informe revela que el 44% de los mayores de 55 años conectados emplea soluciones como ChatGPT, Siri o Alexa. Para algunos, se convierten en un apoyo para resolver dudas, dictar mensajes, gestionar recordatorios o controlar dispositivos del hogar.

El avance de la digitalización entre los mayores de 70 años

Una de las conclusiones más relevantes del barómetro es que el crecimiento del número de sénior digitales no se debe solo a los tramos de menor edad dentro del colectivo. También entre quienes tienen 70 años o más se observa un progreso claro en el uso de servicios online.

Si se analizan las acciones realizadas al menos alguna vez por estas personas, las consultas y operaciones bancarias por Internet entre los mayores de 70 años se han incrementado de forma significativa: pasan del 76% al 83% en tan solo un año. Cada vez más usuarios de este grupo se atreven a revisar sus cuentas, hacer transferencias o gestionar recibos sin acudir físicamente a la oficina.

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En el ámbito del ocio y los servicios, la compra o reserva de viajes, entradas para espectáculos o restaurantes también experimenta una mejora notable. Entre los sénior de 70 o más años, la proporción de quienes realizan estas gestiones online sube del 64% al 70%, lo que evidencia que estas herramientas dejan de ser exclusivas de los más jóvenes.

Otro indicador de este proceso de adaptación es el uso del pago con móvil entre los mayores de 70 años. Aunque sigue siendo menos extendido que en otros grupos, el porcentaje crece del 31% al 35%. La cifra refleja una adopción gradual, en la que influyen tanto la sencillez de algunas aplicaciones como la ayuda de familiares y la oferta de formación específica.

Con estos datos, el estudio concluye que los tramos de edad más avanzados no están al margen de la transformación digital, sino que se van incorporando a su ritmo. La curva es más lenta, pero sostenida, y muestra que el interés por aprovechar las ventajas de la red se mantiene incluso en edades muy altas.

Brecha digital y necesidad de acompañamiento

Pese al avance, los responsables del barómetro insisten en que no todos los mayores tienen las mismas oportunidades ni recursos para desenvolverse online. Factores como el nivel educativo, la renta, el lugar de residencia o la red de apoyo familiar influyen en el grado de confianza y destreza con la tecnología.

Durante la presentación de los datos, la infanta Elena, directora de Proyectos de Fundación Mapfre, alertó de que la rápida evolución de las herramientas digitales puede generar brechas que dejen fuera a una parte importante de la población. Recordó que la generación sénior fue educada en un entorno analógico y, por tanto, es más vulnerable a quedarse atrás si no se le ofrecen apoyos específicos.

En el mismo acto, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, subrayó que es fundamental que las personas mayores dispongan de información clara, puedan opinar y accedan con seguridad a servicios digitales esenciales, como la sanidad o las gestiones bancarias. De este modo, apuntó, dejarán de ser espectadores pasivos para convertirse en participantes activos de la sociedad digital.

El regidor malagueño recordó que, junto con las oportunidades, la digitalización también conlleva riesgos relacionados con fraudes, estafas y pérdida de privacidad, por lo que resulta clave reforzar las medidas de seguridad y la educación en ciberseguridad. A su juicio, el progreso registrado hasta ahora demuestra que la brecha generacional se está estrechando, pero aún queda camino por recorrer.

Desde la perspectiva de la administración autonómica, Carmen León, subdirectora de Sociedad Digital de la Agencia Digital de Andalucía, destacó que la inclusión digital se apoya en la capacitación de la ciudadanía y el refuerzo de sus competencias. En este sentido, citó el Plan de Capacitación Digital de Andalucía 2022-2026 como hoja de ruta para garantizar que ninguna persona quede al margen del entorno online.

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Una guía práctica para hacerse “cultos digitales”

Con el objetivo de acompañar este proceso y reducir la brecha, el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la asociación SeniorTic Mayores con Tecnología han presentado en Málaga la publicación “Longevidad y Tecnología. Guía sénior para hacernos cultos digitales”. La obra se concibe como una herramienta clara y cercana, pensada tanto para quienes ya utilizan Internet como para quienes están dando sus primeros pasos.

La guía propone un itinerario formativo adaptable a distintos niveles de conocimiento. Comienza abordando la relación entre longevidad y tecnología, desmontando algunos estereotipos sobre la supuesta incapacidad de las personas mayores para aprender a usar dispositivos y aplicaciones. A partir de ahí, va introduciendo temas esenciales para moverse con soltura en el entorno digital.

Entre los contenidos que trata se incluyen aspectos como la cultura y el aprendizaje digital, la navegación segura por Internet y el uso básico y avanzado de dispositivos como el teléfono móvil, la tableta o el ordenador. También dedica apartados específicos a explicar cómo utilizar la administración electrónica, qué pasos seguir para identificarse ante las instituciones o cómo gestionar trámites sin desplazarse.

El documento reserva un espacio relevante a la lucha contra la desinformación y las noticias falsas, un fenómeno que afecta a usuarios de todas las edades. Se ofrecen pautas sencillas para comprobar la procedencia de los contenidos, contrastar fuentes y evitar caer en bulos que se difunden a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería.

Otro de los bloques se centra en el papel de la inteligencia artificial como aliada de la vida diaria. La guía explica, con un lenguaje accesible, para qué sirven asistentes de voz, chatbots o herramientas de IA generativa, y cómo pueden ayudar en tareas tan variadas como organizar la agenda, traducir textos, obtener información o resolver dudas puntuales.

Para facilitar el aprendizaje autónomo, la publicación incluye enlaces y códigos QR que dan acceso directo a recursos adicionales: tutoriales en vídeo, páginas con información ampliada y materiales descargables. La intención es que cada persona pueda avanzar a su ritmo, repasar contenidos tantas veces como sea necesario y ganar seguridad sin depender siempre de terceros.

Durante la presentación, responsables de Fundación Mapfre y de SeniorTic recordaron que el objetivo final es acompañar a los sénior en su evolución digital, cerrar brechas y reforzar su independencia. Insistieron en que los mayores no son “analfabetos digitales”, sino un grupo con gran capacidad de adaptación y motivación para seguir aprendiendo cuando se les ofrecen las herramientas adecuadas.

Todo este impulso formativo y la progresiva normalización del uso de Internet entre los mayores de 55 años dibujan un escenario en el que la generación sénior gana protagonismo en la sociedad digital. Con más de 13 millones de usuarios conectados, un uso intensivo de servicios online y nuevas iniciativas para reforzar su capacitación, los datos apuntan a que el desafío ya no es tanto conectarse, sino asegurar que ese acceso sea realmente útil, seguro y accesible para todos.

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