- El 28 de agosto se verá un eclipse parcial de Luna visible desde toda España, con hasta el 93% del disco oscurecido.
- El fenómeno alcanza su punto máximo a las 06:12 (hora peninsular) y no requiere protección ocular.
- La Luna se teñirá de tonos rojizos o cobrizos, pero no se apreciará la 'Luna de sangre' completa.
- La visibilidad será mayor en el oeste de la península, Canarias y Ceuta; en el centro y este, la Luna se pondrá antes.
Después del espectacular eclipse solar que cautivó a España el pasado 12 de agosto, el cielo aún tiene una sorpresa más este mes. En la madrugada del 28 de agosto, la Luna se convertirá en la protagonista de un eclipse parcial de una gran cobertura que será visible desde cualquier rincón del país. El satélite se oscurecerá de forma notable, pero sin llegar a esconderse por completo.
Según los cálculos del Instituto Geográfico Nacional, la sombra terrestre tapará el 93% del disco lunar, un porcentaje muy cercano al de un eclipse total. Esta circunstancia regala un atractivo extra al acontecimiento, y de hecho será la última gran cita astronómica de este verano. Además, en contraste con el eclipse solar, aquí no se requieren gafas especiales ni filtros protectores: la Luna se ve con total seguridad y sin ningún riesgo ocular.

Un capítulo más de la temporada de eclipses
La razón de esta coincidencia de fenómenos se explica por la mecánica celeste. La Luna cruza el plano de la eclíptica cada cierto tiempo, y si la alineación coincide con la Luna llena, se produce un eclipse de Luna; con la Luna nueva, un eclipse de Sol. En agosto de 2026 hemos disfrutado de ambos, y no es una casualidad. Lo habitual es que se complementen como una pareja en un periodo de semanas.
Mientras el eclipse solar total del 12 de agosto puso a España en el centro de la atención mundial, el lunar, aunque menos espectacular, tiene una ventaja destacable: su larga duración. La fase parcial se prolongará varias horas, lo que permite tomarse con calma la observación. Además, a diferencia de un eclipse solar, que se ve desde una franja limitada, este se contemplará en toda la zona nocturna del planeta, y Europa es un punto de observación privilegiado.
La mecánica del eclipse: qué veremos en el cielo
En un eclipse lunar, la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna, y la umbra de nuestro planeta se dibuja sobre la superficie del satélite. Cuando una porción queda dentro de la umbra la zona más oscura de la sombra, se convierte en un eclipse parcial. En esta ocasión, tan solo un borde estrecho se mantendrá iluminado directamente por el sol, y el resto tomará un color cobrizo característico.
Ese tono rojizo, que a menudo se denomina “luna de sangre”, no es un capricho; viene de la atmósfera terrestre. La luz del Sol atraviesa la atmósfera y se dispersa con facilidad, mientras que las longitudes de onda rojas doblan y alcanzan la Luna. Cuanto más polvo o nubes haya en la atmósfera, más oscura será la tonalidad. En esta ocasión, al ser parcial, los colores pueden variar de tono, pero es posible que aparezcan rojizos y cobres en la zona sumergida.
Horarios clave para no perderse el eclipse
La noche del 27 al 28 de agosto estará llena de momentos interesantes, y si se quiere seguir toda la evolución, conviene madrugar. Según el IGN, los instantes clave se reparten así:
- 3:23 horas: comienza el eclipse penumbral, la Luna pierde ligereza pero aún no se distingue bien.
- 4:34 horas: arranca la fase parcial, cuando la umbra empieza a oscurecer el borde lunar.
- 6:12 horas: momento del máximo, la cobertura del 93% es mayor y se aprecian los tonos rojizos.
- 7:52 horas: termina la fase parcial, después del ocaso para muchas regiones.
Hay que tener en cuenta que, en el centro y este de la península, las islas Baleares y Melilla, la Luna se ocultará poco antes de la conclusión de la fase parcial. En el oeste peninsular, Canarias y Ceuta, el astro permanecerá más tiempo y se podrá ver prácticamente hasta el final. La posición baja sobre el horizonte será crucial, por lo que conviene elegir un mirador despejado hacia el oeste.

Mejores lugares y condiciones de observación
No hace falta instrumentos profesionales para disfrutar del acontecimiento. Con la vista o unos prismáticos para mejorar la experiencia, basta. El único enemigo es la nubosidad, así que en los días previos hay que revisar la previsión meteorológica. El sitio ideal tendrá un horizonte oeste amplio, libre de obstáculos como edificios o montañas.
La contaminación lumínica no será un obstáculo grave, porque la Luna llena es lo suficientemente brillante. Sin embargo, quienes quieran tomar fotografías, pueden usar un móvil con modo nocturno o trípode. La madrugada del 28, la Luna se encontrará a unos 30 grados sobre el horizonte en las islas Canarias, mientras que en la península la altitud será menor y menor cuanto más se mire hacia el este.
La última vez que se pudo disfrutar de un fenómeno similar en Canarias fue en septiembre del año pasado, y no volverá a repetirse hasta 2028. El momento invita a mirar hacia arriba, no solo por la imagen sino también por lo que representa: en un mundo que gira a toda velocidad, el cielo nos recuerda nuestro lugar en el universo.
Fenómenos relacionados y próximas citas
Agosto de 2026 ha sido un mes excepcional para la astronomía en Europa. Después del eclipse total de sol del 12 de agosto, las noches han sido testigos de las Perseidas y ahora llega este eclipse lunar. Los expertos señalan que estos espectáculos vuelven cada pocos años, y el próximo anillo de fuego se verá en 2028 desde el sur de Europa, con la Comunidad Valenciana como una de las regiones más privilegiadas.
Mientras tanto, el evento del 28 de agosto cierra con buen éxito la temporada de eclipses. Y para quien no pueda salir por el cielo nublado, no es problema: siempre se puede seguir a través de las retransmisiones en línea del Instituto de Astrofísica de Canarias o de otros canales, aunque la experiencia al aire libre no tiene igual.
Esta noche no hace falta equipamiento especial, tampoco protección de ningún tipo. Solo antojo y un poco de paciencia para ver cómo la Luna se va oscureciendo poco a poco hasta adoptar un tono rojizo.
En definitiva, el eclipse parcial del 28 de agosto es la excusa perfecta para mirar hacia arriba con la familia o los amigos, y por no dejar que los astros pasen desapercibidos.