Dialéctica: el arte del diálogo y la complejidad.

La dial√©ctica tiene su origen en la antigua Grecia y significa el "camino entre las ideas". Consiste en un m√©todo de b√ļsqueda de conocimiento basado en el arte del di√°logo. Se desarrolla a partir de diferentes ideas y conceptos que tienden a converger en un conocimiento seguro.

A partir del di√°logo, se evocan diferentes modos de pensamiento y surgen contradicciones. La dial√©ctica eleva el esp√≠ritu cr√≠tico y autocr√≠tico, entendido como el n√ļcleo de la actitud filos√≥fica, el cuestionamiento.

Orígenes de la dialéctica

El origen de la dialéctica es un asunto en disputa entre dos filósofos griegos. Por un lado, Zenón de Elea (c. 490-430 a. C.) y, por otro, Sócrates (469-399 a. C.) se ha atribuido a sí mismo los fundamentos del método dialéctico.

Pero sin duda fue Sócrates quien hizo famoso el método desarrollado en la filosofía antigua., que influyó en todo el desarrollo del pensamiento occidental.

Para él, el método de diálogo era la forma en que la filosofía desarrollaba, construía conceptos y definía la esencia de las cosas.

Hoy, el concepto de dialéctica se ha convertido en la capacidad de percibir la complejidad y, más que eso, las contradicciones que constituyen todos los procesos.

Dialéctica a lo largo de la historia

Diálogo entre Sócrates y Aspasia.

De la importancia dada al diálogo propuesto en el método socrático, la dialéctica, con el tiempo, ha perdido fuerza. A menudo se configura como un método secundario o accesorio del método científico.

Principalmente, durante la Edad Media, el conocimiento se basaba en una división social estratificada. El diálogo y el choque de ideas era algo para ser reprimido, no estimulado. El diálogo no se entendió como un método válido para la adquisición de conocimiento.

Con el Renacimiento, una nueva lectura del mundo que negaba el modelo anterior hizo de la dialéctica una vez más un método respetable para el conocimiento.

El ser humano llegó a ser entendido como un ser histórico, dotado de complejidad y sujeto a transformación.

Esta concepción se opone al modelo medieval que entendía al hombre como una criatura perfecta a imagen y semejanza de Dios, y por lo tanto inmutable.

Esta complejación conlleva la necesidad de recurrir a un método que explique el movimiento en el que se insertaron los seres humanos.

Desde la Ilustración, el apogeo de la razón, hizo de la dialéctica un método capaz de hacer frente a las relaciones humanas y sociales en constante cambio.

Fue el filósofo de la Ilustración Denis Diderot. (1713-1784) que se dio cuenta del carácter dialéctico de las relaciones sociales. En uno de sus ensayos escribió:

Soy como soy porque tuve que volverme así. Si cambias el conjunto, necesariamente seré cambiado yo también ".

Otro filósofo responsable del fortalecimiento de la dialéctica fue Jean-Jacques Rousseau. (1712-1778). Se dio cuenta de que la sociedad era desigual, a menudo injusta y compuesta de contradicciones.

A partir de este pensamiento, Rousseau propone un cambio en la estructura social que podría favorecer a la mayoría en lugar de los intereses de una minoría.

As√≠, la "voluntad general" predicada por Rousseau va m√°s all√° y predica la convergencia de ideas para lograr el bien com√ļn.

Estas ideas hicieron eco en toda Europa y encontraron su materialización en la Revolución Francesa. La política y el diálogo sirvieron como principios para el establecimiento del nuevo modo de gobierno.

Con Immanuel Kant (1724-1804), la percepción de contratiempos está relacionada con el establecimiento propuesto de límites para el conocimiento y la razón humanos.

Con esto, Kant creía haber encontrado la solución al problema entre racionalistas y empiristas, la concepción del ser humano como sujeto de conocimiento, activo en la comprensión y transformación del mundo.

Los pensamientos sin contenido están vacíos; La intuición sin conceptos es ciega.

Del pensamiento kantiano, el filósofo alemán Hegel (1770-1831) afirmaron que la contradicción (la dialéctica) no es solo en el ser del conocimiento, sino que constituye la realidad objetiva misma.

Hegel y la dialéctica

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Hegel se da cuenta de que la realidad restringe las posibilidades de los seres humanos, que se dan cuenta de sí mismos como una fuerza de la naturaleza capaz de transformarla del trabajo del espíritu.

La dialéctica hegeliana se compone de tres elementos:

1. Tesis

La tesis es el enunciado inicial, la proposición presentada.

2. Antítesis

La antítesis es la refutación o negación de la tesis. Demuestra la contradicción de lo que se ha negado y es la base de la dialéctica.

3. Resumen

La síntesis se compone de la convergencia lógica (lógica dialéctica) entre la tesis y su antítesis. Esta síntesis, sin embargo, no asume un papel concluyente, sino más bien como una nueva tesis capaz de ser refutada al continuar el proceso dialéctico.

Hegel muestra que el trabajo es lo que separa a los humanos de la naturaleza. El espíritu humano, desde las ideas, puede dominar la naturaleza a través del trabajo.

Tomemos el ejemplo del pan: la naturaleza ofrece la materia prima, el trigo, el ser humano lo niega, convierte el trigo en masa. Esta masa después de hornear se convierte en pan. El trigo, como la tesis, permanece presente pero toma otra forma.

Hegel, como idealista, entiende que lo mismo ocurre con las ideas humanas, avanzan dialécticamente.

Lo real es el todo.

Marx vs. Hegel

Karl Heinrich Marx

El filósofo alemán Karl Marx. (1818-1883), un estudioso y crítico de Hegel, declaró que el pensamiento hegeliano carece de una visión totalizadora que explique otras contradicciones.

Marx está de acuerdo con Hegel en el aspecto del trabajo como fuerza humanizadora. Sin embargo, para él, el trabajo dentro de la perspectiva capitalista de la revolución postindustrial adquiere un carácter alienante.

Marx construye un pensamiento materialista en el que la dialéctica se desarrolla a partir de la lucha de clases. en su contexto histórico

Para el filósofo, la dialéctica debe estar relacionada con la totalidad (realidad) que es la historia de la humanidad y la lucha de clases, así como con la producción de herramientas para la transformación de esta realidad.

Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo; Lo importante, sin embargo, es transformarlo.

Esta totalidad más grande no está completamente definida y terminada, ya que se limita al conocimiento humano. Todas las actividades humanas tienen estos elementos dialécticos, lo que cambia es el alcance de leer estas contradicciones.

La actividad humana se compone de varias totalidades de distinto alcance, siendo la historia de la humanidad el nivel más amplio de totalización dialéctica.

La conciencia dialéctica es lo que permite la transformación del todo de las partes. La educación supone que la lectura de la realidad se compone de al menos dos conceptos contradictorios (dialécticos).

Engels y las tres leyes de la dialéctica

Friedrich engels

Despu√©s de la muerte de Marx, su amigo y compa√Īero de investigaci√≥n Friedrich Engels (1820-1895), basado en las ideas presentes en La capital (primer libro, 1867) busc√≥ estructurar la dial√©ctica.

Con este fin, desarrolló sus tres leyes fundamentales:

  1. Ley del paso de la cantidad a la calidad (y viceversa). Los cambios tienen ritmos diferentes y pueden cambiar en cantidad y / o calidad.
  2. Ley de la interpretación de los opuestos. Los aspectos de la vida siempre tienen dos lados contradictorios que pueden y deben leerse en su complejidad.
  3. Ley de Negación de Negación. Todo puede y debe ser negado. Sin embargo, la negación no sigue siendo una certeza, también debe ser negada. Para Engels, este es el espíritu de síntesis.

Seg√ļn la concepci√≥n materialista de la historia, el factor determinante en la historia es, en √ļltima instancia, la producci√≥n y reproducci√≥n de la vida real.

Leandro Konder y la semilla del dragón

Leandro Augusto Marques Coelho Konder

Para el fil√≥sofo brasile√Īo Leandro Konder (1936-2014), la dial√©ctica es el ejercicio pleno del esp√≠ritu cr√≠tico y el m√©todo de cuestionamiento capaz de desmantelar prejuicios y desestabilizar el pensamiento actual.

El filósofo apela al pensamiento del escritor argentino Carlos Astrada (1894-1970) y afirma que la dialéctica es como una "semilla de dragones", siempre en disputa, capaz de desequilibrar todas las teorías más estructuradas. Y los dragones nacidos de esta constante contienda transformarán el mundo.

Los dragones sembrados por la dialéctica asustarán a muchas personas en todo el mundo, pueden causar un gran revuelo, pero no son problemáticos intrascendentes; su presencia en la conciencia de las personas es necesaria para que no se olvide la esencia del pensamiento dialéctico.

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