Día Mundial de la Informática: origen, legado y retos actuales

Última actualización: 10/12/2025
Autor: Isaac
  • El Día Mundial de la Informática se celebra cada 9 de diciembre en homenaje a Grace Hopper, pionera de la programación y del compilador.
  • La informática ha impulsado una revolución global en todos los ámbitos, con especial impacto en la medicina, la salud y la gestión de datos.
  • Expertos en comunicación en salud reclaman un uso racional de la tecnología, compatible con la comunicación personal y la humanización del trato.
  • Voz, imagen y lenguaje gestual son claves para equilibrar la sociedad digital con una comunicación más cercana, efectiva y humana.

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Cada 9 de diciembre se celebra el Día Mundial de la Informática, una fecha que rinde homenaje a una de las disciplinas que más ha cambiado nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Lejos de ser solo ordenadores y cables, la informática sostiene gran parte de la vida cotidiana: desde la sanidad hasta la banca, pasando por la educación, la industria o la administración pública.

La conmemoración tiene un fuerte componente histórico y humano: recuerda el legado de Grace Murray Hopper, pionera de la programación y figura clave en el desarrollo del software moderno. Al mismo tiempo, invita a reflexionar sobre cómo integrar estos avances tecnológicos con una comunicación más humana, donde la palabra, la escucha y el diálogo sigan teniendo un papel protagonista.

Por qué el 9 de diciembre es el Día Mundial de la Informática

El Día Mundial de la Informática se estableció para coincidir con el natalicio de Grace Murray Hopper, nacida el 9 de diciembre de 1906 en Nueva York. Esta científica y oficial de la Marina de Estados Unidos es considerada una de las grandes arquitectas del software moderno, por lo que su figura se ha convertido en un símbolo para la comunidad tecnológica internacional.

La idea de dedicar una jornada específica a esta disciplina se planteó en el Primer Encuentro de Profesionales Informáticos, celebrado en 1983. A partir de entonces, numerosos países comenzaron a asumir el 9 de diciembre como fecha de referencia para destacar el papel de la informática en la sociedad contemporánea.

Hoy, esta efeméride se recuerda en todo el mundo, desde Europa y España hasta América Latina, tanto en instituciones públicas como en empresas tecnológicas, universidades y organizaciones profesionales. Más que un simple aniversario, se ha convertido en un espacio para debatir sobre su impacto social, económico y ético.

La informática se entiende como la ciencia del tratamiento automático de la información mediante sistemas computacionales. Aunque pueda parecer una disciplina reciente, su historia arranca siglos atrás, con los primeros intentos de mecanizar los cálculos y de procesar datos de forma más rápida y fiable que con lápiz y papel.

La elección de esta fecha también ayuda a poner en valor la figura de Grace Hopper en un sector donde, tradicionalmente, la contribución de las mujeres ha sido infravalorada o poco visible. Al recordarla a ella, se abre la puerta a reconocer a muchas otras profesionales que han sido esenciales en el desarrollo de la tecnología.

Grace Hopper: la pionera que cambió la programación

Grace Murray Hopper fue una de las primeras ingenieras de software y una personalidad decisiva en la historia de la computación. Además de su carrera como contralmirante en la Marina estadounidense, destacó por su trabajo técnico en los primeros grandes ordenadores.

Participó en la programación del Mark I, uno de los primeros ordenadores de gran tamaño, desarrollado en la Universidad de Harvard a mediados de los años cuarenta. A partir de esa experiencia, comenzó a plantearse cómo hacer que las máquinas fueran más accesibles para los programadores, reduciendo la necesidad de trabajar directamente con códigos complejos de bajo nivel.

Su gran aportación fue el desarrollo del primer compilador, un programa capaz de traducir instrucciones escritas en un lenguaje más cercano al humano (como el inglés) a un lenguaje que la máquina puede ejecutar. Este avance abrió el camino a los lenguajes de programación de alto nivel, que democratizaron el acceso a la programación y multiplicaron las posibilidades de los ordenadores.

Hopper contribuyó también al diseño de COBOL, uno de los primeros lenguajes de programación orientados a la gestión empresarial, utilizado durante décadas en bancos, aseguradoras y administraciones públicas de todo el mundo. A día de hoy, buena parte de los sistemas críticos que gestionan transacciones masivas siguen apoyándose en este lenguaje.

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Se le atribuye, además, la popularización del término “bug” para describir un fallo de programación, a raíz de la anécdota de un insecto encontrado entre los circuitos de un ordenador, que provocaba errores en la ejecución. Más allá de la historia curiosa, este concepto se ha convertido en parte del vocabulario cotidiano de la informática.

Durante su carrera recibió numerosos reconocimientos, como la distinción de “Hombre del Año” otorgada en 1969 por la Data Processing Management Association, un síntoma de la época y, a la vez, del enorme impacto de su trabajo. Ella misma solía afirmar que su mayor logro no fue solo desarrollar herramientas, sino formar a generaciones de jóvenes profesionales que continuaron expandiendo las fronteras de la computación.

De las primeras calculadoras a la revolución digital

La historia que desemboca en el Día Mundial de la Informática no empieza en el siglo XX, sino mucho antes. Ya en el siglo XVII, el francés Blaise Pascal ideó una máquina calculadora capaz de realizar operaciones de suma y resta mediante un sistema de engranajes, una auténtica revolución para su tiempo.

Poco después, el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz perfeccionó el concepto con un dispositivo que añadía las operaciones de multiplicación y división. A lo largo del siglo XIX se fueron comercializando distintas máquinas de cálculo mecánico, que facilitaron el trabajo en oficinas, despachos y administraciones.

Ya en 1880, el estadístico estadounidense Herman Hollerith planteó el uso de tarjetas perforadas para procesar datos de forma más rápida y sistemática, revolucionando los censos y grandes recuentos poblacionales. Su enfoque se considera uno de los antecedentes directos de la informática como disciplina.

A comienzos del siglo XX, con el salto de la mecánica a la electrónica, las máquinas de calcular empezaron a sustituir engranajes y varillas por impulsos eléctricos. Este cambio permitió aumentar la velocidad de procesamiento y sentó las bases de lo que, poco después, serían los primeros ordenadores programables.

En 1944 se construyó el Mark I en la Universidad de Harvard, un equipo gigantesco basado en interruptores mecánicos, que marcó un antes y un después en el cálculo automático. Dos años más tarde, en 1946, apareció el ENIAC, considerado el primer ordenador de propósito general con fines prácticos, diseñado en la Universidad de Pensilvania.

El siguiente gran hito llegó en 1951 con el UNIVAC I, la primera computadora electrónica comercial, que abrió la etapa de los ordenadores como herramienta de trabajo en empresas y administraciones. A partir de la segunda mitad del siglo XX, el progreso se aceleró con la aparición del circuito integrado, los microprocesadores, los centros de datos, internet y la telefonía móvil, configurando la revolución digital que aún continúa.

Qué entendemos hoy por informática y por qué es tan decisiva

El término “informática” deriva del alemán informatik, acuñado en 1959 por el ingeniero eléctrico Karl Steinbuch como contracción de las palabras information y automatic. Se refiere al estudio y aplicación de métodos para almacenar, procesar y transmitir información de forma automática mediante ordenadores y otros dispositivos.

Más allá del concepto académico, la informática se ha convertido en la columna vertebral de la sociedad de la información. Su desarrollo ha permitido que datos, documentos, imágenes o vídeos viajen en cuestión de segundos de un punto a otro del planeta, dando lugar a una economía global conectada y a nuevas formas de trabajo, ocio y participación social.

La creación de redes de comunicaciones e internet transformó la manera en que se comparten el conocimiento y las noticias. Hoy es posible seguir en directo un acontecimiento a miles de kilómetros, colaborar en proyectos internacionales sin moverse de casa o acceder a bases de datos y bibliotecas digitales desde un teléfono móvil.

En Europa y en España, la expansión de la informática ha impulsado procesos tan diversos como la digitalización de las administraciones públicas, la banca en línea, el comercio electrónico o el teletrabajo. La gestión de impuestos, la cita sanitaria, la educación a distancia o la tramitación de ayudas dependen en gran parte de sistemas informáticos complejos, pero invisibles para el usuario final.

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Esta disciplina se apoya especialmente en las matemáticas y la física, y tiene impacto transversal en sectores como la ingeniería, la industria, la medicina, la arquitectura o la administración de empresas. En la práctica, casi cualquier actividad profesional incorpora ya herramientas digitales, desde una pequeña pyme hasta una gran multinacional.

Entre los avances más visibles de las últimas décadas está la inteligencia artificial (IA), que permite que las máquinas realicen tareas que antes se consideraban exclusivamente humanas: reconocer patrones, realizar predicciones, entender el lenguaje natural o tomar decisiones complejas a partir de grandes volúmenes de datos.

Impacto en medicina y salud: datos, Big Data e inteligencia artificial

Uno de los ámbitos donde la informática ha tenido un impacto más profundo es la medicina y la salud. Centros sanitarios y hospitales se apoyan hoy en sistemas informáticos para gestionar historias clínicas, pruebas diagnósticas, agendas de profesionales, recursos materiales y seguimiento de pacientes.

El uso de Big Data y herramientas de inteligencia artificial en el entorno sanitario está abriendo nuevas oportunidades. El análisis masivo de datos permite detectar patrones en grandes poblaciones, anticipar brotes epidémicos, evaluar la eficacia de tratamientos o personalizar terapias según el perfil individual de cada paciente.

En España y en el resto de Europa, muchos servicios de salud trabajan ya con plataformas digitales que integran información clínica, farmacológica y de laboratorio, lo que facilita decisiones más rápidas y fundamentadas. Estas tecnologías ayudan a optimizar los recursos sanitarios, reducir tiempos de espera y mejorar la coordinación entre niveles de atención.

El experto en comunicación de la Fundación Casaverde, Julio García Gómez, destaca que todos estos avances deben ir acompañados de una reflexión sobre cómo se comunica en el ámbito sanitario. A su juicio, la comunicación en salud tiene una enorme trascendencia en la relación entre profesionales y pacientes, tanto en el diagnóstico como en la prevención.

Según subraya, la expansión de tecnologías de la información en hospitales y consultas no debería desplazar la escucha activa, la empatía y el trato cercano. Al contrario, la informática puede ser una aliada si se utiliza para mejorar el tiempo disponible, clarificar la información y apoyar decisiones compartidas con el paciente.

Tecnología y trato humano: la necesidad de equilibrar

El desarrollo de la informática ha multiplicado las posibilidades de acceso a datos, pero también ha generado el riesgo de que la relación personal quede en un segundo plano. En este sentido, Julio García Gómez insiste en que es necesario hacer compatible el progreso tecnológico con el diálogo, la conversación y el uso cuidadoso de la palabra, tanto en el entorno sanitario como en la vida familiar, social y profesional.

Para este especialista, las tecnologías de la información deben humanizarse. Esto implica diseñar herramientas más comprensibles, fomentar la formación en habilidades comunicativas y no olvidar que, detrás de cada pantalla o historial electrónico, hay personas con miedos, expectativas y necesidades concretas.

La sociedad de la información se enriquece cuando el uso de dispositivos, plataformas y aplicaciones va acompañado de un uso racional de la tecnología. Se trata de aprovechar su potencial sin caer en la dependencia o en la saturación informativa, dando espacio a conversaciones cara a cara, a la reflexión y al intercambio de ideas sin intermediarios digitales.

En contextos profesionales, y particularmente en el campo de la salud, combinar herramientas digitales con una comunicación verbal cuidada puede marcar la diferencia. Una misma información puede generar confianza o inquietud según cómo se explique, el tono que se utilice y la disponibilidad para resolver dudas.

La informática ha permitido, por ejemplo, que un médico pueda acceder en segundos al historial completo de un paciente o consultar bibliografía científica actualizada. La clave está en que esa potencia de datos se utilice para reforzar la cercanía y no para convertir la atención en un proceso frío y puramente administrativo.

Tres claves para potenciar la comunicación personal en la era digital

En un contexto en el que gran parte de la interacción pasa por pantallas, redes sociales y mensajería instantánea, resulta útil recordar que la comunicación cara a cara sigue sustentándose en tres pilares básicos: voz, imagen y gestualidad.

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La voz es mucho más que un vehículo de palabras. El uso del aparato fonador permite modular el tono, el ritmo y la intensidad para dar énfasis, matizar emociones y hacer más comprensible el mensaje. Una buena vocalización y un tempo adecuado ayudan a que el receptor capte mejor la información y la intención de quien habla.

La imagen personal también juega su papel. No se trata solo de la apariencia física, sino de la expresión del rostro, la mirada y, en muchos casos, de la forma de vestir. Una sonrisa, un gesto de preocupación o una actitud relajada influyen en cómo se percibe el mensaje. Observarse a uno mismo y ser consciente de la imagen que se proyecta puede ayudar a mejorar la conexión con los demás.

El lenguaje paraverbal y gestual complementa lo que se dice con las manos, la postura del cuerpo, los silencios y la dirección de la mirada. Pausas bien colocadas, un gesto que subraya una idea o una posición corporal abierta pueden hacer que el mensaje llegue con más fuerza y claridad que un discurso apresurado y rígido.

Julio García Gómez sostiene que estas habilidades se pueden aprender y entrenar. Problemas frecuentes como el miedo escénico, hablar demasiado rápido, no saber resumir o extenderse sin orden se pueden trabajar con técnicas específicas de comunicación eficaz, formación adecuada y práctica continuada.

Este enfoque resulta especialmente valioso en un entorno cada vez más digitalizado, donde las habilidades comunicativas pueden marcar la diferencia entre un uso saludable de la tecnología y una experiencia fría o despersonalizada. Reforzar la voz, la imagen y la gestualidad ayuda a equilibrar la omnipresencia de pantallas con una relación más cercana entre personas.

La informática como motor de cambio social y laboral

Celebrar el Día Mundial de la Informática también implica reconocer su papel como motor de transformación social y económica. La digitalización ha cambiado la forma en que se organiza el trabajo, generando nuevas profesiones, flexibilizando horarios y permitiendo modelos como el teletrabajo.

Las empresas, tanto en España como en el resto de Europa, se han apoyado en sistemas informáticos para automatizar procesos, mejorar la productividad y agilizar la gestión. Desde la fabricación con robots hasta la contabilidad en la nube o la atención al cliente a través de plataformas digitales, la informática está en la base de la competitividad actual.

A nivel personal, el acceso a dispositivos conectados y a servicios en línea ha facilitado que muchas personas puedan formarse a distancia, emprender negocios digitales o colaborar en proyectos internacionales sin necesidad de grandes infraestructuras. Al mismo tiempo, surgen nuevos retos relacionados con la seguridad de los datos, la privacidad y la brecha digital.

Herramientas como el almacenamiento en la nube, el correo electrónico, las videollamadas o las redes sociales han acercado a familiares, amigos y colegas de trabajo a pesar de la distancia física. La otra cara de la moneda es la necesidad de aprender a gestionar el tiempo de conexión, evitar la sobreexposición y mantener espacios libres de notificaciones constantes.

La informática, en definitiva, ha ayudado a configurar una aldea digital interconectada, donde las fronteras geográficas pesan menos que la capacidad de conectarse a la red. El reto colectivo es aprovechar esta potencia para mejorar la calidad de vida y no solo para acelerar el ritmo de consumo de información.

La conmemoración del Día Mundial de la Informática sirve, por tanto, para recordar el legado de figuras como Grace Hopper, reconocer la influencia decisiva de esta ciencia en ámbitos como la salud, la industria o la educación, y al mismo tiempo plantear cómo hacer que todo ese despliegue tecnológico resulte compatible con una comunicación más humana, basada en la voz, la imagen y los gestos que nos conectan de verdad con las demás personas.

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