- Un vertido accidental de cloro en la zona de carga de Leroy Merlin provocó una densa humareda y fuertes olores.
- Los servicios de emergencia evacuaron la tienda y cortaron el servicio del Metro de Granada de forma temporal.
- La unidad especializada NRBQ de los bomberos intervino para controlar la situación sin que se registraran heridos graves.

El centro comercial Nevada Shopping de Armilla ha vivido una jornada de lo más movida tras un incidente químico inesperado que saltó a media tarde. Lo que parecía un domingo de compras de lo más normal se torció cuando una reacción química accidental en el área de descarga de una de las grandes superficies obligó a activar todos los protocolos de seguridad de forma inmediata para evitar males mayores.
Afortunadamente, a pesar de lo aparatoso que resultó ver las nubes de humo y el despliegue de los vehículos de emergencia, no ha habido que lamentar heridos graves ni traslados hospitalarios. La rápida actuación tanto de los empleados del comercio como de los servicios de socorro permitió que el susto no pasara de ahí, aunque el entorno del centro comercial sufrió restricciones importantes durante varias horas que afectaron al día a día de los granadinos.
El origen del vertido y la evacuación de la tienda
Todo comenzó alrededor de las dos de la tarde en las instalaciones de Leroy Merlin. Al parecer, un fallo humano durante la manipulación de un palé cargado con bidones de cloro provocó que varios de ellos volcaran, liberando el producto y generando una reacción química inmediata al mezclarse. El resultado fue una humareda blanca y un olor muy intenso, similar al de una piscina climatizada, que se extendió rápidamente por el muelle de carga y las zonas interiores.
Ante la aparición del humo y el fuerte olor, la dirección del establecimiento decidió desalojar a unas treinta personas, entre clientes y trabajadores, para evitar riesgos innecesarios por inhalación. Algunos de los presentes llegaron a manifestar un ligero picor en los ojos y algunas molestias en la garganta, aunque el incidente se dio por controlado sin necesidad de atención médica urgente. Mientras tanto, el resto del centro comercial Nevada siguió funcionando con total normalidad, con los clientes siguiendo sus compras ajenos al despliegue en la zona de carga.

Afectación al Metro de Granada y al tráfico rodado
El protocolo de seguridad no solo se limitó al interior de la tienda, sino que se extendió rápidamente a las comunicaciones de la zona para facilitar el trabajo de los especialistas. Como medida de precaución, se decidió suspender el servicio del Metro de Granada entre las paradas de Sierra Nevada y Armilla. Esto obligó a muchos viajeros a buscar alternativas de transporte o a esperar a que la situación se normalizara, lo que generó el lógico malestar entre quienes necesitaban moverse por el cinturón metropolitano.
Además de la interrupción ferroviaria, la Policía Local y Protección Civil procedieron a cortar el tráfico en las calles adyacentes al muelle de carga del centro comercial. Estas restricciones se mantuvieron en pie hasta que se garantizó que el aire en las inmediaciones era totalmente seguro para los peatones y que el producto derramado había sido retirado convenientemente por una empresa especializada en residuos químicos.
Bautismo de fuego para la unidad NRBQ de bomberos
Una de las notas destacadas de la jornada fue la intervención de la unidad especializada de los Bomberos de Granada. Este equipo, formado específicamente para incidentes nucleares, radiológicos, biológicos y químicos, tuvo que emplear trajes de protección especiales y vehículos equipados para este tipo de situaciones críticas. Fue, en cierto modo, una prueba de fuego real para un equipamiento de alta tecnología que se había incorporado al servicio hace relativamente poco tiempo.
Los especialistas trabajaron a fondo para aislar la zona afectada y neutralizar el cloro, asegurándose en todo momento de que no hubiera filtraciones peligrosas. Tras varias horas de intensas labores de ventilación y limpieza, los bomberos confirmaron que el peligro había pasado totalmente, permitiendo que la normalidad regresara poco a poco a las instalaciones de Armilla conforme avanzaba la tarde y se disipaban los restos del olor a químico.
La situación quedó finalmente resuelta cuando se restablecieron tanto el tráfico rodado como la circulación completa del metro, devolviendo la calma a los visitantes del centro comercial. Este suceso sirve como recordatorio de la importancia de tener protocolos de seguridad actualizados y de la eficacia de los servicios de emergencia ante situaciones de riesgo químico fortuito. El susto terminó con la tienda clausurada unas horas, pero con la satisfacción de que las medidas de prevención funcionaron a las mil maravillas para proteger a la ciudadanía.