- Dell aplicará incrementos de entre un 15% y un 20% en PCs y servidores a partir de mediados de diciembre.
- Lenovo avisará de nuevas tarifas desde enero de 2026, cuando expiren las cotizaciones actuales.
- La escasez y el encarecimiento de DRAM y NAND, impulsados por la IA, presionan al mercado de PC.
- Se espera impacto global en precios y una ralentización en la renovación de ordenadores.

El mercado de los ordenadores de sobremesa, portátiles y servidores se prepara para una nueva sacudida: Dell y Lenovo han comenzado a trasladar a sus catálogos el fuerte encarecimiento de la memoria DRAM y NAND. La presión de los centros de datos de inteligencia artificial está drenando la oferta disponible y empujando al alza los costes de componentes clave, lo que terminará notándose en el bolsillo de usuarios y empresas en Europa y el resto del mundo.
Según datos recopilados por TrendForce y otros analistas del sector, los fabricantes de PC ya han dejado atrás la fase de aguantar con inventario barato y empiezan a repercutir los nuevos precios de memoria en sus productos finales. Dell prepara una subida inmediata de entre el 15% y el 20% en muchas de sus gamas, mientras que Lenovo ha avisado de que sus tarifas actuales solo se mantendrán hasta el 1 de enero de 2026, momento a partir del cual los equipos recién presupuestados tendrán un coste superior.
Cómo afectará la subida de precios de Dell
La información que ha trascendido apunta a que Dell Technologies ha lanzado avisos internos a su red de venta indicando que, desde mediados de diciembre, los precios de una parte importante de sus productos se incrementarán aproximadamente entre un 15% y un 20%. Esta medida afectará tanto a PCs de sobremesa y portátiles de uso general como a equipos profesionales y soluciones de servidor, incluyendo también la división gaming Alienware.
Este ajuste refleja que Dell ya está utilizando nuevos lotes de memoria DRAM y NAND comprados a precios muy superiores a los de hace unos meses. Mientras duró el stock adquirido en condiciones más favorables, el fabricante pudo aguantar sin grandes cambios de tarifa, pero esa fase se estaría agotando. A partir de ahora, cada nueva producción de ordenadores se monta con componentes de memoria claramente más caros.
El impacto sobre el precio final no es menor: en un portátil de gama alta, donde la RAM y el almacenamiento representan una parte relevante del coste de materiales, un incremento de doble dígito puede traducirse en varios cientos de euros adicionales. Un ejemplo ilustrativo es el de un portátil gaming tope de gama, con procesador de última generación, 32 GB de RAM y SSD de 2 TB, cuyo precio ya roza los 3.400 euros; con una subida del entorno del 15%, se acercaría a los 3.900 euros, un nivel que lo sitúa todavía más lejos del usuario medio.
Además, Dell no limita este reajuste a un segmento concreto: la subida se extiende a diferentes líneas de producto, desde ordenadores personales orientados a empresas hasta estaciones de trabajo y soluciones orientadas a centros de datos. Para el canal profesional europeo y español, esto implica revisar presupuestos, licitaciones y proyectos que dependan de grandes volúmenes de PCs y servidores.
Lenovo seguirá el mismo camino a partir de 2026
Lenovo, el mayor fabricante de ordenadores personales del mundo por cuota de mercado, está siguiendo una estrategia algo más escalonada. De acuerdo con la información filtrada a través de TrendForce y otros medios especializados, la compañía ha notificado a sus clientes que las cotizaciones vigentes solo serán válidas hasta el 1 de enero de 2026. A partir de esa fecha, los nuevos pedidos estarán sujetos a tarifas revisadas al alza.
En los avisos remitidos, Lenovo justifica el cambio en dos factores principales: una escasez de memoria cada vez más acusada y la integración acelerada de tecnologías de inteligencia artificial en todo tipo de dispositivos. El aumento de la demanda de sistemas de alto rendimiento, capaces de manejar cargas de IA tanto en servidores como en PC con capacidades locales, está absorbiendo una gran parte de la producción de DRAM y NAND.
La compañía señala que la presión sobre la cadena de suministro global está disparando el coste de los componentes de memoria, lo que obliga a revisar al alza los precios finales de ordenadores portátiles, sobremesa y estaciones de trabajo. Para los clientes corporativos y de administración pública en Europa, esto significa que quienes quieran asegurar las condiciones actuales tendrán que adelantar sus compras o renovar equipamiento antes de que acabe 2025.
En su comunicación, Lenovo llega a recomendar de forma explícita que se formalicen cuanto antes los pedidos de grandes parques de PCs y portátiles, ya que las ofertas actuales no se extenderán más allá del inicio de 2026. El mensaje es claro: quienes esperen demasiado se encontrarán con presupuestos más elevados para configuraciones idénticas.
La memoria DRAM y NAND, en el centro del problema
El detonante de esta situación está en el brutal encarecimiento de la memoria DRAM (RAM) y la memoria flash NAND (SSD). Los chips de DRAM, especialmente los módulos DDR5, han visto incrementos de precios año contra año cercanos al 70% en algunos casos, y determinados componentes han llegado, según fuentes del sector, a subir hasta un 170%. En paralelo, varios modelos de RAM para consumo han llegado a multiplicar por cinco su precio en apenas unos trimestres.
En el caso de la memoria NAND destinada a SSD, las subidas también son notables: muchos modelos han duplicado sus precios de venta respecto a los mínimos registrados en ciclos anteriores. Para un PC moderno, donde el almacenamiento sólido es prácticamente el estándar, este encarecimiento resulta imposible de obviar en la hoja de costes.
Los fabricantes de memoria han optado por priorizar los pedidos de mayor margen, es decir, los destinados a servidores y a infraestructuras de centros de datos de inteligencia artificial, por delante de las líneas de PC de consumo y parte del mercado profesional tradicional. Esto reduce aún más la disponibilidad de componentes para ordenadores domésticos, portátiles de oficina y equipos para educación.
Incluso se están viendo movimientos como el de Crucial (Micron), que ha dejado de fabricar memoria para el mercado de consumo en algunas gamas, concentrándose en productos más rentables. Otros grandes del sector, como Samsung, han ajustado la producción recortando parte de la fabricación de memoria NAND para dedicar más capacidad a DRAM, lo que agrava la escasez en almacenamiento y contribuye a un efecto dominó en precios.
Todo ello llega en un contexto en el que ya se hablaba de que la memoria era cara; ahora, con los kits de alta capacidad y alto rendimiento acercándose o superando umbras de precio que antes se consideraban excepcionales, el margen de maniobra para los OEM se reduce al mínimo, de ahí las subidas anunciadas por Dell y Lenovo.
El papel de la inteligencia artificial en la «tormenta de precios»
La actual fiebre por la inteligencia artificial generativa se ha convertido en el motor principal de esta tormenta perfecta. Los centros de datos dedicados a IA necesitan cantidades masivas de memoria para entrenar y ejecutar modelos, tanto en DRAM estándar como en memorias específicas para GPU y aceleradores. Esta carrera por desplegar capacidades de IA en la nube y en entornos corporativos está tensionando toda la cadena de suministro.
Las grandes tecnológicas compiten por asegurarse el mayor volumen posible de chips de memoria, lo que deja menos margen para el resto del mercado. Los fabricantes de DRAM y NAND, ante una demanda tan fuerte y rentable procedente de servidores de IA, orientan su producción hacia estos segmentos, que permiten márgenes significativamente superiores a los que obtienen en PC de consumo.
Al mismo tiempo, los propios fabricantes de ordenadores, como Lenovo, HP, Dell o incluso marcas como Samsung y LG, están revisando sus hojas de ruta de producto para 2026 con el objetivo de integrar capacidades de IA en más equipos, desde portátiles hasta tabletas y estaciones de trabajo. Esto implica, de nuevo, configuraciones con más memoria y almacenamiento más rápido, alimentando aún más la demanda de estos componentes.
El resultado es un círculo vicioso: la IA empuja al alza la demanda de memoria, los precios suben, las marcas ajustan sus catálogos para ofrecer más potencia de IA en el dispositivo, y todo ello repercute en un coste mayor para el usuario final. Mientras la burbuja de inversión en inteligencia artificial se mantenga en estos niveles, pocos analistas esperan una relajación significativa de precios antes de 2027 o incluso 2028, cuando se espera que entren en operación nuevas fábricas de memoria.
En este escenario, la previsión es que el encarecimiento no se limite solo a Dell y Lenovo: otros fabricantes de PC, incluidos aquellos con fuerte presencia en Europa y España, podrían verse obligados a actualizar sus tarifas en los próximos meses, siguiendo la estela de los dos gigantes.
Impacto en Europa, España y el mercado de PC
Las decisiones de Dell y Lenovo no son anecdóticas si se tiene en cuenta su peso en el mercado: según datos de Statista para 2024, Lenovo controla alrededor del 25,5% de la cuota mundial de ordenadores personales, mientras que Dell se sitúa en torno al 16,1%. Si ambos revisan sus precios, el efecto arrastre sobre el resto de marcas y sobre el mercado minorista es prácticamente inevitable.
En Europa y, por extensión, en España, donde estas marcas son protagonistas en entornos corporativos, educativos y de administración pública, la subida de precios puede traducirse en ciclos de renovación más largos. Empresas que planeaban renovar parte de su parque informático en 2025 podrían aplazar compras, reducir el número de equipos o buscar configuraciones más modestas para cuadrar sus presupuestos.
Los usuarios particulares que estaban pensando en adquirir un portátil nuevo para estudios, teletrabajo o gaming también se verán afectados. Una recomendación cada vez más habitual para jugar o para tareas creativas es contar con 32 GB de RAM, pero con el nivel actual de precios de memoria, esa configuración empezará a situarse fuera del alcance de muchos bolsillos, sobre todo si se combina con SSD de gran capacidad.
El sector de la educación, muy sensible al precio en países como España, podría optar por alargar la vida útil de dispositivos existentes, recurrir con más frecuencia a equipos reacondicionados o buscar alternativas más económicas, como Chromebooks o dispositivos basados en plataformas menos exigentes en memoria. Sin embargo, incluso estas opciones podrían encarecerse si la subida se generaliza a todos los segmentos.
Además, los informes de TrendForce apuntan a que el aumento de costes de la lista de materiales (BOM) en electrónica de consumo está obligando a las marcas a subir precios minoristas y asumir una caída en la demanda. Tanto es así que se ha revisado a la baja la previsión de ventas de portátiles para 2026, pasando de un ligero crecimiento esperado del 1,7% a un descenso interanual en torno al 2,4%.
Qué pueden esperar empresas, estudiantes y jugadores
Para las empresas, especialmente las que gestionan grandes flotas de ordenadores en España y el resto de Europa, la situación obliga a replantear la estrategia de renovación de equipos. Los incrementos de precio del calibre anunciado por Dell y los ajustes previstos por Lenovo significan que, con el mismo presupuesto, se podrán adquirir menos unidades o configuraciones más básicas.
Muchos departamentos de IT tendrán que valorar si extender la vida útil de los PCs existentes, incluso a costa de asumir un mayor gasto en mantenimiento, o si adelantar compras antes de que los nuevos precios se consoliden completamente en el mercado. También se prevé un mayor interés por soluciones de leasing y renting tecnológico, que reparten el coste en cuotas periódicas y dan algo de oxígeno a los presupuestos anuales.
Para estudiantes y usuarios domésticos, la recomendación general que se está repitiendo en el sector es clara: si se tiene pensado comprar una nueva PC o portátil a corto o medio plazo, puede ser más sensato hacerlo antes de que las subidas se reflejen en todo el canal de venta. Una vez que los OEM ajustan sus tarifas, los distribuidores minoristas suelen actualizar precios de forma gradual, a veces en pequeños escalones que pasan desapercibidos hasta que el incremento total es evidente.
Los jugadores y creadores de contenido, que suelen demandar más RAM, SSD más grandes y, en muchos casos, tarjetas gráficas potentes, son uno de los colectivos más expuestos. Los rumores sobre subida de precios en GPU y posibles recortes en tarjetas más económicas, precisamente por el coste de la VRAM, se suman a este encarecimiento de la memoria del sistema, complicando aún más el montaje de equipos potentes con presupuestos ajustados.
Quienes no puedan adelantar la compra tendrán que estar atentos a ofertas de fin de generación, liquidaciones de stock o promociones puntuales, especialmente a finales de 2025 y durante 2026. También es probable que aumente el interés por el mercado de segunda mano y por PCs reacondicionados certificados, que pueden ofrecer una relación coste/prestaciones más asumible en este contexto.
Un horizonte de precios altos más allá de 2026
La mayoría de previsiones coinciden en que el problema no se resolverá de un día para otro. Distintas fuentes del sector de semiconductores apuntan a que, salvo un giro brusco en la burbuja de inversión en IA, no se espera una normalización de precios de DRAM y NAND antes de finales de 2027 o incluso 2028, cuando deberían entrar en funcionamiento nuevas plantas de fabricación capaces de aumentar la oferta.
Mientras tanto, las marcas se enfrentan a una combinación de escasez, aumento de costes de producción y reducción de márgenes. Algunas han optado por recortar líneas menos rentables, reorientar su portafolio hacia productos de mayor valor añadido o centrarse en segmentos empresariales donde la sensibilidad al precio es algo menor que en el consumo doméstico.
En el corto plazo, los analistas no descartan que las subidas de precio se extiendan a más componentes, como determinadas categorías de SSD de alto rendimiento o módulos de memoria especializados, lo que podría afectar también a estaciones de trabajo para diseño, edición de vídeo o desarrollo de software avanzado.
Las consolas y los dispositivos portátiles para jugar, que ya venían acusando un incremento notable de precios en sus modelos más recientes, tampoco escapan a este contexto. El coste de la memoria utilizada tanto en la GPU como en los módulos de RAM internos hace difícil imaginar nuevas generaciones de consolas o máquinas portátiles baratas a corto plazo, al menos mientras el mercado de IA siga absorbiendo tantos recursos.
Todo apunta a que los precios de ordenadores y hardware seguirán tensionados durante los próximos años. La combinación de Dell subiendo tarifas desde ya y Lenovo preparando ajustes para 2026 marca un punto de inflexión que probablemente empuje a otros fabricantes a revisar sus catálogos, y deja a consumidores y empresas en una situación en la que planificar bien el momento de compra será más importante que nunca.
