¿Conviene apagar el router por la noche? Mitos, ventajas y cuándo hacerlo

Última actualización: 11/04/2026
Autor: Isaac
  • Apagar el router por la noche aporta un ahorro energético pequeño y no es clave para alargar su vida útil.
  • Dejarlo siempre encendido favorece la domótica, las actualizaciones automáticas y el funcionamiento de sistemas de seguridad.
  • Es recomendable apagar o reiniciar el router en ausencias largas, ante fallos de conexión o sospechas de intrusos.
  • La salud no se ve afectada por el WiFi doméstico según la evidencia actual; cortar conexiones nocturnas tiene más impacto en comodidad y descanso.

router encendido por la noche

Apagar o no apagar el router por la noche se ha convertido en uno de esos temas que generan todo tipo de opiniones en casa: hay quien lo apaga religiosamente antes de irse a dormir, quien lo deja siempre encendido sin pensarlo dos veces y quien duda porque lee argumentos totalmente opuestos en Internet. Entre el ahorro en la factura de la luz, los miedos sobre la salud y las promesas de que el router “vivirá más años” si lo apagas, es normal que no sepas muy bien qué hacer.

La realidad es que hay muchos mitos mezclados con ventajas reales y también unos cuantos inconvenientes. En este artículo vas a encontrar una guía completa, clara y lo más neutra posible, recopilando lo que dicen las principales fuentes especializadas y añadiendo matices técnicos: veremos qué es falso, qué sí tiene sentido, cuándo conviene apagar el router y cuándo es mejor dejarlo encendido sin miedo.

Principales mitos sobre apagar el router por la noche

Alrededor del router circulan afirmaciones de todo tipo, muchas de ellas repetidas sin ninguna base. Es importante separar primero los bulos de los argumentos con algo de fundamento, porque si partes de premisas falsas, tomarás decisiones equivocadas.

Uno de los mitos más extendidos es que el router funciona mejor si lo apagas todas las noches, como si necesitara “descansar” igual que las personas. Los routers domésticos están diseñados precisamente para lo contrario: para trabajar 24 horas al día durante años con una carga relativamente estable. Lo que realmente puede afectarle es someterlo a continuos cambios de temperatura por encenderlo y apagarlo a diario, lo que provoca estrés térmico en sus componentes electrónicos.

También se repite mucho que apagar el router cada noche alarga significativamente su vida útil. La evidencia técnica apunta más bien a que son los picos de temperatura, el uso intensivo o las malas condiciones de ventilación lo que más los castiga. De hecho, muchos expertos consideran que encenderlo y apagarlo a diario puede ser incluso más agresivo que dejarlo estable y bien refrigerado, y si alguna vez necesitas resetear un router conviene hacerlo siguiendo las instrucciones del fabricante.

Otro clásico es creer que vas a ahorrar una barbaridad de dinero en la factura de la luz solo por apagar el router mientras duermes. Los cálculos de diferentes compañías energéticas y medios especializados coinciden: el consumo típico de un router ronda los 5-10 W, lo que supone en torno a 240 kWh al año en el escenario más alto si está encendido 24/7. Traducido a dinero, suele moverse aproximadamente entre 6 y 12-24 euros al año, dependiendo de la tarifa y del modelo.

Si lo apagas unas 8 horas diarias, el ahorro real se queda en cantidades muy modestas: desde unos céntimos al mes hasta, como mucho, algo por debajo de los 10 euros al año según los ejemplos más generosos. Otras estimaciones algo más infladas hablan de unos 75 euros/año de consumo total y unos 25 euros de ahorro si lo apagas un tercio del día, pero incluso en ese escenario sigue siendo un importe limitado comparado con otros electrodomésticos.

El mito de la salud es quizá el más persistente: que el WiFi te hace dormir peor, que las ondas del router son peligrosas, que es imprescindible apagarlo por la noche para “protegerse”. La evidencia científica disponible hasta la fecha no respalda estas ideas. El WiFi emite radiación electromagnética no ionizante de baja intensidad, que no está relacionada con cáncer ni con enfermedades concretas, y los estudios serios no han demostrado que tener el router encendido por la noche empeore el sueño o dañe la salud.

Además, aunque apagases tu router, seguirías rodeado de redes WiFi de vecinos, móviles, dispositivos Bluetooth y otras fuentes de señales inalámbricas. Si en tu casa abres el listado de redes desde el móvil, verás varias conexiones ajenas entrando sin problema. Apagar solo tu router no te “aísla” de las ondas, y aun así, insisto, la evidencia actual no indica que sea un riesgo para personas sanas.

Otro argumento que se suele mencionar es que apagando el router te blindas contra hackeos. Es cierto de forma literal: si el router está apagado, nadie puede entrar en tu red en ese momento. Pero la seguridad no debería basarse en tener el WiFi apagado cada noche, sino en usar contraseñas fuertes, cifrado WPA2/WPA3, firmware actualizado, desactivar credenciales por defecto y configurar el equipo de forma adecuada; por ejemplo, conviene saber cómo cambiar la contraseña del WiFi correctamente. Si solo puedes dormir tranquilo apagando el router, el problema es de configuración, no del hecho de tenerlo encendido.

Ventajas reales de dejar el router encendido

router encendido en casa domotizada

Una vez desmontados los mitos más frecuentes, lo lógico es preguntarse por qué tantas operadoras y expertos recomiendan dejar el router encendido de forma continua, salvo en casos puntuales. La respuesta tiene que ver sobre todo con la domótica, la seguridad y el mantenimiento de tus dispositivos.

  Cómo hacer un cable UTP

En muchos hogares, el router es hoy el corazón de una casa inteligente: bombillas WiFi, enchufes inteligentes, altavoces con asistente de voz, televisores inteligentes, aspiradoras robot, persianas, termostatos… Todo eso depende de que haya red local y, a menudo, conexión a Internet. Si cada noche apagas el router, todo ese ecosistema deja de funcionar durante horas: Alexa o Google Assistant dejan de responder, las automatizaciones programadas no se ejecutan, y cualquier acción remota desde el móvil queda inutilizada.

Además, si tienes cámaras IP, sensores, alarmas o sistemas de detección de humo o agua conectados, apagar el router por la noche puede dejar inactiva parte de tu seguridad doméstica. No podrás acceder a las cámaras desde fuera, no recibirás notificaciones si se detecta movimiento o una fuga de agua, y perderás capacidad de reacción ante incidentes mientras duermes o cuando estás fuera de casa.

Otro aspecto importante son las actualizaciones: muchos fabricantes programan los updates de firmware y software durante la noche, precisamente para no interrumpir al usuario en horas de uso. Es habitual que el router, la tele, la consola o los dispositivos de domótica descarguen parches y se reinicien en las horas de menor tráfico. Si el router está apagado de forma sistemática de madrugada, ciertas actualizaciones pueden retrasarse, fallar o no completarse correctamente.

Dejarlo encendido ayuda también a la estabilidad de la red. Apagarlo y encenderlo a diario introduce ciclos térmicos innecesarios: el aparato se enfría, luego se calienta rápidamente al ponerse a funcionar, y así sucesivamente. A nivel de electrónica, estos cambios de temperatura bruscos pueden ser más dañinos a largo plazo que mantener un nivel estable de calor, siempre que el router esté bien ventilado y no se sobrecaliente por mala ubicación.

En el plano práctico, evitas reconfiguraciones y comportamientos raros de algunos dispositivos que llevan regulín las pérdidas de conexión. Ciertos equipos, cuando pierden WiFi o Internet durante horas, pueden necesitar que los vuelvas a vincular con la red, que repitas asistentes de configuración o que fuerces un reinicio manual. Mantener la red activa reduce bastante ese tipo de molestias.

Por último, hay un factor de pura comodidad: si todo lo que usas a diario depende de Internet (móvil, tele, ordenador, altavoces inteligentes, despertadores conectados, etc.), levantarte cada mañana, encender el router, esperar a que sincronice con la operadora, y luego a que cada dispositivo recupere la red, se acaba volviendo pesado. El tiempo que pierdes y la frustración de “¿por qué esto no se conecta?” muchas veces no compensan un ahorro tan limitado.

Ventajas de apagar el router o el WiFi por la noche

Aunque la recomendación general suele ser dejar el router encendido, sí hay algunas ventajas reales en apagarlos en determinadas circunstancias, tanto el router como el WiFi del móvil (apagar el internet desde el móvil). Eso sí, conviene tener muy claro el alcance de esos beneficios para no sobreestimarlos.

En términos de consumo, apagar el router elimina su gasto mientras está desconectado. Si lo apagas 8 horas al día, reduces su consumo en torno a un tercio. Con los consumos típicos de 5-10 W, esto se traduce en unos pocos kWh menos al mes y un ahorro económico pequeño, pero existente. No vas a pagar la mitad de factura, pero si estás “a la caza” de todos los consumos fantasma, es un punto más a tu favor.

También puede ser una pequeña medida extra de seguridad frente a ataques remotos. Si el router está apagado, es imposible que alguien lo ataque en ese intervalo, ni que lance contra él un DDoS, ni que explote una vulnerabilidad nueva durante esas horas. No obstante, si mantienes el firmware actualizado, utilizas cifrado moderno, cambias las claves por defecto y no expones servicios innecesarios, el riesgo real ya es bajo sin necesidad de apagar.

Otra ventaja que suele pasarse por alto es que apagando el router desconectas automáticamente todos los dispositivos de Internet. Esto puede venirte bien si quieres que el móvil, la tablet o el portátil dejen de recibir notificaciones y se conviertan, literalmente, en “cacharros mudos” mientras duermes. Ayuda a evitar la tentación de mirar el WhatsApp o el correo a medianoche y favorece una mejor higiene digital.

Si además de apagar el router desactivas los datos móviles o usas el modo avión, tu teléfono consumirá bastante menos batería durante la noche. Muchas apps sincronizan de fondo y consultan la red cada cierto tiempo, y eso mantiene el módem y la WiFi activos. Con las conexiones cortadas, el desgaste nocturno de la batería baja de forma notable, algo útil si no sueles dejar el móvil cargando.

Hay otro argumento que algunos medios usan a favor del apagado nocturno: reducir el tiempo de exposición a señales inalámbricas en entornos con niños o personas vulnerables. Aunque la evidencia científica actual no considera problemáticas las emisiones del WiFi en condiciones normales, hay familias que prefieren aplicar un principio de precaución personal. Técnicamente es comprensible como opción, siempre que se haga sabiendo que no es una exigencia médica, sino una preferencia.

  Cómo activar las palomitas azules en WhatsApp iPhone

Por último, encontrar un rato durante la noche para que el router esté apagado puede servir como momento periódico de reinicio. Si lo programas con un enchufe inteligente para que corte la corriente, esperas unos segundos y vuelva a darla, estarás forzando un reseteo limpio que en muchas ocasiones ayuda a resolver pequeñas inestabilidades de red o problemas de software acumulados.

Cuándo sí tiene sentido apagar el router

Más allá de las ventajas genéricas, hay situaciones concretas en las que la recomendación clara es apagar o reiniciar el router. Son escenarios en los que los beneficios superan de sobra los posibles inconvenientes.

El caso más evidente es cuando te vas a ausencias prolongadas: vacaciones de varios días o semanas, estancias largas fuera de casa, segundas residencias que usas poco, etc. Si no necesitas acceso remoto a nada (ni cámaras, ni sensores, ni servidores, ni NAS), tiene bastante lógica dejar el router apagado. Evitas consumos, reduces la exposición a ataques remotos y, de paso, descansas el equipo.

También está justificado cuando tienes problemas puntuales de conexión: cortes aleatorios, lentitud repentina, fallos para obtener IP, dispositivos que no se conectan bien… En este contexto, el típico “apaga y enciende” no es un mito, es una medida de diagnóstico y solución muy efectiva; sigue una guía sobre cómo apaga y enciende si necesitas reestablecer la sincronización con tu operadora.

Algunas actualizaciones de firmware del propio router exigen un reinicio manual. Puede que el equipo se lo gestione solo, pero a veces el asistente te pide expresamente apagarlo y encenderlo, o pulsar el botón de reinicio. En estos casos, cortar alimentación unos 30 segundos y volver a conectarlo suele ser parte del procedimiento recomendado.

Si cuentas con una conexión de tipo IP dinámica y necesitas cambiar tu IP pública, apagar el router unos minutos puede servir para forzar un nuevo alquiler de dirección por parte de tu proveedor, aunque no siempre funciona, depende de la política del operador. Aun así, sigue siendo un método sencillo de probar cuando quieres cambiar la IP por cuestiones de privacidad o para resolver bloqueos temporales de algún servicio online.

Otro escenario en el que apagarlo tiene sentido es cuando sospechas que alguien ha entrado sin permiso en tu red. Cortar de golpe la conexión expulsa a los intrusos. A continuación puedes volver a encender el router, entrar en su panel de administración, cambiar la contraseña del WiFi, la clave de acceso al router y revisar si hay dispositivos desconocidos conectados. Es una medida de choque útil mientras refuerzas la seguridad.

En épocas de calor extremo, especialmente en verano, el router es uno de los aparatos que más sufren por el sobrecalentamiento. Si notas que se pone excesivamente caliente, que la velocidad cae en picado o que empieza a hacer cosas raras en las horas más calurosas, apagarlo un rato para que se enfríe a temperatura ambiente puede ayudar a que recupere un funcionamiento normal. Eso sí, en estos casos lo correcto es también mejorar su ubicación y ventilación.

Impacto real en consumo y ahorro: cifras orientativas

Uno de los temas que más interesan es el del ahorro. ¿Cuánto se puede recortar en la factura de la luz solo por apagar el router por las noches? Las cifras varían según el modelo de router, la potencia que declare, el consumo real medido y la tarifa de electricidad, pero los estudios de compañías energéticas y medios tecnológicos dejan una conclusión bastante clara.

Un router doméstico actual suele moverse entre 5 y 10 vatios de consumo continuo. Si tomamos un valor alto de 10 W y lo mantenemos encendido las 24 horas, hablamos de 0,24 kWh al día, algo más de 7 kWh al mes, unos 84 kWh al año. Con diferentes tarifas, esto se traduce en una horquilla que puede oscilar entre 6 y unos 20 euros anuales aproximadamente. Otras fuentes, con estimaciones más amplias, han hablado de unos 262 kWh al año y alrededor de 75 euros, pero eso implica routers más tragones y precios de la luz altos.

Si eliges apagarlo 7-8 horas cada noche, podrías ahorrar aproximadamente un tercio del consumo del router. En números redondos, estaríamos hablando de algo así como entre 2 y 10 euros al año en muchos casos, o hasta unos 25 euros en los escenarios más generosos. Incluso en el mejor caso, sigue siendo una cantidad relativamente pequeña si la comparas con lo que gastan otros aparatos como neveras, hornos, aires acondicionados o incluso televisores en stand-by.

Por eso, muchos expertos señalan que, si tu motivación es puramente económica, hay objetivos mejores antes que el router: apagar regletas con equipos en reposo, televisor, consolas, cargadores que quedan enchufados, aparatos de climatización mal configurados, etc. El router suma, sí, pero no es el gran responsable de tu factura.

Desde el punto de vista energético puro, puedes considerarlo como un consumo fantasma más que puedes recortar si te encaja en tu forma de vida y no dependes de servicios conectados. Pero difícilmente va a ser el factor que marque la diferencia entre pagar una factura razonable o una disparada.

¿Afecta realmente a la vida útil del router?

Otro tema recurrente es si tener el router encendido todo el día lo “quema” antes o si, por el contrario, apagarlo por las noches acorta su vida útil. Aquí conviene entender cómo están diseñados estos dispositivos.

  Nano Banana ya se puede usar desde el buscador de Google

Los routers de los operadores y la mayoría de modelos domésticos están pensados para estar encendidos durante semanas o meses sin apagarse. De hecho, es más probable que termines cambiando de router porque te cambias de compañía, porque te ofrecen uno nuevo con mejores características o porque quieres más prestaciones, que porque el aparato muera de puro agotamiento por estar encendido.

Los momentos en los que más sufren estos equipos no son las horas de “quietud” nocturna, sino cuando hay un uso muy intensivo: descargas pesadas, streaming 4K simultáneo, muchos dispositivos conectados saturando la red, temperaturas ambiente muy altas, etc. Ahí es donde la electrónica trabaja al máximo y se calienta más, y donde una mala ventilación sí puede pasar factura.

Apagar y encenderlo a diario introduce precisamente algo que no les viene bien: cambios bruscos de temperatura y picos de arranque. A nivel de componentes, eso genera un estrés térmico que, repetido de forma rutinaria, puede ser contraproducente. No quiere decir que vayas a romper el router en dos años por apagarlo por las noches, pero tampoco es un “tratamiento rejuvenecedor” milagroso.

Si de verdad quieres alargar al máximo su vida útil, lo que recomiendan los técnicos es cuidar la refrigeración y la seguridad. Colócalo en un lugar ventilado, sin cubrirlo con libros, sin encajonarlo en muebles cerrados y sin poner otros aparatos encima. Evita que reciba sol directo y que se acumule polvo en las rejillas.

En el plano de la ciberseguridad, un router comprometido por un ataque puede llegar a quedar inservible si sufre un bombardeo de tráfico (DDoS) mal gestionado o si se explota una vulnerabilidad grave sin parchear. Mantener el firmware actualizado, cambiar las claves por defecto, proteger bien los dispositivos conectados y desactivar servicios innecesarios es tan importante como la parte física para que el router te acompañe durante años.

Respecto a los reinicios, la práctica recomendable suele ser reiniciarlo de vez en cuando, pero no obsesionarse con hacerlo cada noche. Un reinicio a la semana, o cuando notes que la conexión va peor, es más que suficiente en la mayoría de casos. Y cuando lo hagas, conviene apagarlo, esperar unos 20-30 segundos y volverlo a encender, para permitir que se drenen bien los condensadores y el sistema arranque limpio.

¿Y el móvil? Apagar WiFi y datos durante la noche

Hasta ahora hemos hablado sobre todo del router, pero también tiene sentido plantearse qué hacer con la conexión del móvil mientras duermes. Aquí el margen de maniobra es mayor, porque cortar sus conexiones no afecta a nadie más.

Si apagas el WiFi, los datos móviles o activas el modo avión, tu smartphone reducirá el consumo nocturno de forma notable. Deja de sincronizar correos, redes sociales, copias de seguridad y otras tareas de fondo que usan la red, con lo que el procesador y los módems pueden pasar más rato en reposo profundo. Esto se nota especialmente en móviles con baterías ya algo gastadas. Y si en algún momento necesitas compartir la conexión, puedes aprender a usar el móvil como router.

Al mismo tiempo, cortar las conexiones evita llamadas, mensajes y notificaciones que te puedan desvelar. Si quieres que el dormitorio sea una zona “libre de móviles”, apagar el WiFi (o directamente el propio teléfono) por la noche es una costumbre bastante sana. El beneficio aquí es más psicológico y de calidad de vida que técnico, pero suele ser el más importante para muchas personas.

En paralelo, apagar todo de vez en cuando también sirve para darle un “respiro” al móvil. Igual que con el router, los teléfonos están preparados para funcionar semanas sin apagar, pero un reinicio ocasional ayuda a limpiar procesos demorados, liberar memoria y resolver pequeños fallos de software que se acumulan con el tiempo.

En este caso, a diferencia del router, no hay dispositivos de terceros que dependan de tu móvil para funcionar (más allá de algún reloj o pulsera). La decisión es puramente tuya: más descanso digital y algo de batería ganada, a cambio de no estar localizable ni conectado durante ese tiempo. Es un equilibrio personal entre comodidad y desconexión.

Si tu casa está muy domotizada, con luces, persianas, alarmas y otros sistemas que controlas desde el teléfono, lo más práctico suele ser dejar el router encendido y, si quieres desconectar tú, jugar con el modo avión o los modos de no molestar del móvil. Así la casa sigue funcionando a nivel de automatizaciones, pero tú te libras del bombardeo constante de notificaciones.

Tomar una decisión coherente sobre si apagar o no el router por la noche pasa por tener toda esta información sobre la mesa: los mitos derribados, los ahorros reales, las implicaciones para tu casa conectada y los casos en los que sí es recomendable hacerlo. Con eso claro, puedes optar por dejarlo encendido la mayor parte del tiempo, programar reinicios periódicos, apagarlo solo en ausencias largas o integrarlo en una rutina de ahorro más amplia si en tu caso la domótica y la seguridad no dependen tanto de la conexión permanente.

Related article:
Cómo Hacer Más Rápido el Internet Wi-Fi