Captan un planeta recién nacido inmerso en su disco de formación

Última actualización: 27/08/2025
Autor: Isaac
  • WISPIT 2b, un planeta de unos 5 millones de años, aparece incrustado en un disco con múltiples anillos a 430 años luz.
  • La detección, realizada con el VLT del ESO, incluye luz infrarroja y visible, señal de que el planeta sigue acumulando gas.
  • Es la primera observación inequívoca de un planeta dentro de un disco multianillo y la segunda alrededor de una estrella tipo Sol en fase tan temprana.
  • El sistema, con un disco de 380 UA, servirá para estudiar la interacción planeta-disco y poner a prueba modelos de formación planetaria.

Planeta recién nacido en disco protoplanetario

Madrid. Un equipo internacional de astrónomos ha captado por primera vez con claridad un planeta recién nacido, WISPIT 2b, inmerso en el material de su propia cuna: el disco de polvo y gas que circunda a su estrella joven. El mundo, con apenas unos 5 millones de años, se localiza a ~430 años luz de la Tierra.

El hallazgo se logró con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, en el desierto de Atacama, combinando observaciones en infrarrojo cercano y luz visible, y complementa otros hitos de imagen directa. Liderado por Richelle van Capelleveen (Universidad de Leiden) con colaboración de las universidades de Galway y Arizona, el resultado está publicado en Astrophysical Journal Letters y aporta una ventana directa al nacimiento de planetas gigantes.

Qué se ha encontrado y por qué importa

Exoplaneta joven dentro de disco multianillo

WISPIT 2b orbita a WISPIT 2, una versión joven de nuestro Sol, y está incrustado en un disco protoplanetario con múltiples anillos, similar a imágenes directas de exoplanetas dentro de discos. Las estimaciones iniciales apuntan a que se trata de un gigante gaseoso, con una masa que podría alcanzar varias veces la de Júpiter.

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El disco que lo rodea se extiende hasta 380 unidades astronómicas (unas 380 veces la distancia Tierra-Sol) y exhibe anillos y posibles brazos espirales, estructuras que los científicos vinculan con la presencia y la influencia de planetas en formación que esculpen huecos y ondulaciones en el material. Estos procesos se investigan con instrumentos como ALMA, que estudia el origen de los sistemas planetarios.

Esta es la primera detección inequívoca de un planeta dentro de un disco multianillo, y apenas la segunda vez que se confirma un planeta en una fase tan temprana alrededor de una estrella similar al Sol. El sistema ofrece un escenario excepcional para estudiar cómo interactúan planeta y disco y cómo evolucionan sus órbitas y atmósferas, conectando con avances clave en la formación planetaria.

El descubrimiento nació en el marco de un proyecto de cinco años diseñado para evaluar si los gigantes gaseosos de órbita amplia son más frecuentes alrededor de estrellas jóvenes o viejas. En este caso, una inspección rápida reveló el llamativo disco, lo que motivó observaciones de seguimiento más profundas.

El hecho de que WISPIT 2b brille en infrarrojo y muestre una señal en luz visible asociada a acreción de gas indica que su atmósfera continúa acumulando material del entorno, una característica propia de los planetas en pleno crecimiento.

Cómo se observó

Observaciones con el Very Large Telescope

Para revelar el planeta, el equipo empleó técnicas de imagen de alto contraste con el instrumento SPHERE del VLT, que permite bloquear la luz de la estrella y distinguir señales muy débiles en su entorno cercano. En el infrarrojo cercano se detectó el resplandor térmico del protoplaneta, todavía caliente tras su formación inicial.

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Las observaciones de seguimiento confirmaron que el punto de luz comparte movimiento con la estrella (no es un objeto de fondo), y su posición coincide con una brecha del disco, lo que refuerza el escenario de interacción planeta-disco.

De forma complementaria, un equipo de la Universidad de Arizona lo detectó en luz visible con un instrumento especializado. Esa señal, en una longitud de onda sensible a gas en caída sobre el planeta, es un indicio claro de que la acreción sigue en curso.

Fotografiar planetas en formación es extraordinariamente difícil: el brillo de la estrella hostiga la observación y el propio disco dispersa la luz. Aún así, las herramientas de última generación y protocolos como la coronografía permiten separar las señales y confirmar la naturaleza planetaria.

Lo que revela sobre el nacimiento de los mundos

Disco protoplanetario con anillos y brechas

WISPIT 2b ofrece un laboratorio natural para estudiar cómo un planeta joven abre huecos en el disco y cómo las presiones, turbulencias y resonancias tallan anillos a su alrededor. Al observar estas estructuras en tiempo real, los científicos pueden poner a prueba modelos de formación y migración.

El sistema ayuda a entender por qué los exoplanetas maduros muestran arquitecturas tan variadas frente al Sistema Solar. Ver un planeta recién nacido en un disco con múltiples anillos permite conectar teoría y observación con una precisión poco habitual.

Los responsables del trabajo destacan que el descubrimiento fue en parte fortuito: al escrutar muchas estrellas jóvenes con exposiciones breves, el aspecto tan marcado del disco de WISPIT 2 saltó a la vista, guiando el esfuerzo posterior. Esa estrategia podría acelerar la detección de más planetas en crecimiento en otros discos.

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Investigadores como Richelle van Capelleveen y Christian Ginski subrayan que capturar estas imágenes no solo es técnicamente desafiante, sino crucial para desentrañar cómo nacen y evolucionan los sistemas planetarios. La comunidad prevé que este objeto sea observado exhaustivamente en los próximos años.

Quién firma el estudio y qué viene ahora

Equipo internacional estudia un planeta recién formado

El trabajo ha sido liderado por la Universidad de Leiden con la participación de las universidades de Galway y Arizona, y se ha publicado en Astrophysical Journal Letters. Las instituciones planean nuevas campañas para afinar la masa, la temperatura y la dinámica orbital de WISPIT 2b.

Con más datos y distintos instrumentos, se podrá evaluar cómo varía el ritmo de acreción, si existen otros compañeros planetarios en el sistema y cómo influyen en la arquitectura de los anillos y brechas del disco.

El caso de WISPIT 2b consolida una línea de investigación que persigue observar el proceso de formación planetaria con el mayor detalle posible, conectando imágenes directas, espectros y modelos físicos para comprender el origen de los mundos.

Este hallazgo marca un paso adelante al ofrecer una imagen limpia de un planeta en pleno crecimiento dentro de un disco multianillo, con señales claras de acreción y un entorno idóneo para explorar cómo la interacción planeta-disco esculpe los sistemas planetarios semejantes al nuestro.

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