- Apple descataloga el Mac Pro tras 20 años y elimina sus referencias de la Apple Store, también en España y Europa.
- El Mac Studio pasa a ser el sobremesa tope de gama de Apple, con un formato compacto y chips de última generación.
- La transición a Apple Silicon, el alto precio y la menor demanda de torres profesionales han pesado en la decisión.
- Profesionales ganan potencia y precio con Mac Studio, pero pierden la gran capacidad de expansión interna del Mac Pro.

Después de casi dos décadas como referencia en sobremesas profesionales, Apple ha decidido retirar definitivamente el Mac Pro de su catálogo. El icónico equipo en formato torre, diseñado para empresas, creadores audiovisuales y usuarios con necesidades extremas de potencia, ha desaparecido de la Apple Store y de la web oficial, sin planes públicos para un reemplazo directo.
Este movimiento marca el cierre de una etapa histórica en la estrategia de ordenadores de sobremesa de la compañía. A partir de ahora, el Mac Studio asumirá el papel de máquina más potente dentro de la gama de sobremesa con macOS, concentrando en un chasis muy compacto la potencia que antes se asociaba exclusivamente al Mac Pro, pero perdiendo parte de la capacidad de ampliación que caracterizaba a la torre.
Veinte años de Mac Pro: de icono profesional a fin de ciclo
El Mac Pro nació en 2006 como la gran apuesta de Apple para estaciones de trabajo y servidores empresariales. No fue nunca el ordenador más vendido de la firma, entre otras cosas por su precio muy elevado, pero sí cubría un nicho muy concreto: estudios de vídeo y cine, productoras, fotógrafos profesionales, departamentos de diseño y compañías que necesitaban un equipo estable y muy escalable.
Durante buena parte de su vida comercial, los Mac Pro se apoyaron en procesadores Intel Xeon. Ese enfoque tradicional de workstation se mantuvo hasta 2019, cuando Apple renovó el diseño con una torre modular, enorme y muy llamativa, acompañada de configuraciones que podían alcanzar precios propios de hardware corporativo de gama muy alta.
En 2023 llegó el último gran giro técnico del modelo al incorporar por fin el chip Apple M2 Ultra en lugar de procesadores Intel. Sobre el papel parecía el comienzo de una nueva era para el sobremesa profesional de Apple, alineado ya con la estrategia Apple Silicon. Sin embargo, a la vista de los acontecimientos, ese cambio terminó convirtiéndose en el último capítulo del Mac Pro.
La versión más reciente de la torre se quedó anclada en la arquitectura M2 Ultra mientras el resto de la gama avanzaba. El salto de rendimiento y eficiencia de los chips más modernos de Apple, junto con su enfoque hacia diseños más compactos, iba dejando cada vez más descolocado a un chasis enorme y costoso que ya no encajaba igual de bien en la hoja de ruta de la marca.
Además del aspecto técnico, pesaron otros factores: el Mac Pro llegó a partir de unos 7.000 euros en España, y las configuraciones más completas podían superar con facilidad los 60.000 euros, acercándose al precio de un coche de alta gama. En un contexto de encarecimiento de la memoria RAM y de otros componentes clave, mantener una torre tan cara tenía menos sentido comercial.
Confirmación del adiós y retirada de la Apple Store
La noticia de la retirada no ha llegado por sorpresa absoluta: analistas muy próximos al entorno de Apple, como Mark Gurman, ya habían adelantado la maniobra. Según estas informaciones, la compañía ha descatalogado el Mac Pro y no contempla un nuevo modelo en la actual planificación de productos.
La decisión se ha hecho visible en la práctica con la desaparición del Mac Pro de la Apple Store y de la web oficial. Tanto en Estados Unidos como en España y el resto de Europa han dejado de ofrecerse configuraciones nuevas de la torre, lo que confirma que el producto se considera oficialmente fuera de la gama actual.
Medios especializados como 9to5Mac han recibido confirmación por parte de Apple de que no hay planes para volver a lanzar un nuevo Mac Pro a corto o medio plazo. Para los usuarios profesionales que quieran seguir en el ecosistema macOS, la recomendación de la propia compañía pasa ahora por mirar directamente al Mac Studio.
Aunque siempre existe la posibilidad teórica de que en el futuro aparezca un nuevo sobremesa profesional de corte distinto, los indicios actuales no apuntan a un regreso inmediato de una torre equivalente. Las fuentes que siguen la hoja de ruta de la empresa señalan que el foco está en equipos más compactos, con chips serie M cada vez más potentes y un mayor peso del trabajo distribuido y la conectividad de alta velocidad.
Desde el punto de vista simbólico, el fin del Mac Pro cierra la etapa de los grandes sobremesas modulares de Apple. Para muchos usuarios veteranos es, literalmente, el final de una era que arrancó con las torres de aluminio y ha pasado por diseños tan comentados como el cilindro negro o el chasis apodado «rallador de queso».
De la torre al formato compacto: Apple Silicon y cambio de paradigma
El contexto tecnológico en el que se toma esta decisión tiene mucho que ver con el programa Apple Silicon. Desde que Apple inició la transición desde procesadores x86 a sus chips propios ARM, la compañía ha priorizado arquitecturas muy eficientes y diseños más pequeños, capaces de ofrecer una enorme potencia dentro de carcasas reducidas.
La gran torre del Mac Pro, con su espacio interno y su complejidad de refrigeración, encajaba peor en este nuevo universo de chips serie M. Mientras que los portátiles y sobremesas compactos se actualizaban con procesadores cada vez más avanzados, el Mac Pro mantuvo durante más tiempo configuraciones menos competitivas frente al resto del catálogo de la propia Apple.
La irrupción del Mac Studio apuntaba ya la dirección de los cambios. Este sobremesa de tamaño muy contenido, similar al de un Mac mini sobredimensionado, nació precisamente para ofrecer un punto intermedio entre la flexibilidad de un portátil y la capacidad sostenida de una workstation, pero sin recurrir al formato torre tradicional.
Además, el trabajo profesional se ha ido orientando hacia flujos más flexibles, donde la escalabilidad ya no depende solo de ocupar una torre con tarjetas PCI-Express. Cada vez es más frecuente combinar varios equipos, recurrir a almacenamiento externo de alta velocidad y apoyarse en redes rápidas, lo que reduce la importancia de tener un chasis gigantesco lleno de bahías internas.
En este escenario, el Mac Pro se había convertido en el sobremesa menos vendido de la compañía, con un grupo pequeño pero muy fiel de usuarios. Ese nivel de demanda, unido al coste de desarrollo y producción de un formato tan específico, ha pesado en la balanza a la hora de finiquitar la gama.
Mac Studio: el nuevo tope de gama de sobremesa
Con la despedida del Mac Pro, el Mac Studio pasa a ocupar oficialmente el puesto de sobremesa más potente de Apple. Este equipo está dirigido a profesionales del vídeo, la fotografía, el diseño 3D, la programación avanzada y, en general, a quienes necesitan un ordenador de alto rendimiento para jornadas intensivas.
Su formato es llamativo por lo opuesto al Mac Pro: un chasis de aluminio muy compacto, con menos de 20 centímetros de lado, que se puede colocar sin problema debajo del monitor o en cualquier rincón del escritorio. Es un planteamiento que responde a la tendencia del mercado, donde las grandes torres han ido perdiendo protagonismo frente a soluciones más discretas y fáciles de ubicar.
En términos de potencia bruta, el Mac Studio actual ya compite de tú a tú con la antigua torre. Está equipado con chips de la familia Ultra de Apple Silicon, combinando decenas de núcleos de CPU y GPU en un único paquete, con un consumo energético muy contenido en relación a la capacidad de cálculo que ofrece.
Las configuraciones disponibles permiten alcanzar hasta cifras muy elevadas de memoria unificada —del orden de cientos de gigabytes— y disponer de unidades de almacenamiento interno de hasta 16 TB. Todo ello con una conectividad amplia, pensada para entornos profesionales: múltiples puertos de alta velocidad, salida para varios monitores y opciones orientadas a flujos de trabajo exigentes.
Otro punto a favor del Mac Studio es el precio: su coste es sensiblemente inferior al de los antiguos Mac Pro. En algunos escenarios de compra, un Studio con características muy potentes puede salir por menos de un tercio de lo que costaba una torre básica de la generación anterior, algo que pesa mucho en estudios pequeños, autónomos y empresas que compran varios equipos.
Ventajas y renuncias frente al Mac Pro clásico
Para los profesionales que estaban acostumbrados a la torre, el cambio no es del todo neutro. El Mac Pro ofrecía una capacidad de expansión interna que el Mac Studio no puede igualar: múltiples ranuras PCI-Express para tarjetas especializadas, opciones de almacenamiento interno adicionales y un margen amplio para ir ampliando el hardware con el paso del tiempo.
Quienes trabajan con tarjetas de captura de vídeo, sistemas de audio profesional o soluciones de almacenamiento masivo tendrán que replantearse parte de su infraestructura. En lugar de colocar todos esos elementos dentro del chasis, la tendencia con el Mac Studio pasa por recurrir a hardware externo, conectado mediante Thunderbolt u otras interfaces de alta velocidad.
En este sentido, Apple ha ido añadiendo funciones pensadas para este nuevo enfoque. Con macOS Tahoe 26.2 se introdujo una característica de baja latencia que permite utilizar RDMA sobre Thunderbolt 5 para enlazar varios ordenadores. Esta posibilidad ayuda a escalar el rendimiento combinando varias máquinas, lo que encaja con un mundo donde se prefiere sumar pequeños bloques potentes antes que concentrar todo en una sola torre gigantesca.
A cambio de esa pérdida de modularidad interna, los usuarios ganan en eficiencia, rendimiento por vatio y ruido más contenido. El Mac Studio puede asumir flujos de trabajo de edición 8K, renderizado avanzado y tareas de inteligencia artificial sin necesidad de recurrir a una torre de gran tamaño, algo que hace unos años parecía poco realista.
También hay un componente práctico evidente: el menor tamaño facilita el transporte e instalación. Muchos estudios trabajan ya con puestos flexibles, espacios compartidos o teletrabajo parcial, y un sobremesa que se puede mover con relativa facilidad se adapta mejor a esas realidades que una torre pesada y voluminosa.
Impacto en España y Europa y qué pueden esperar los usuarios
La retirada del Mac Pro se nota también en los mercados europeos. En la Apple Store online española el modelo ha desaparecido por completo, y las tiendas físicas están liquidando o han terminado ya con el stock disponible. Quien necesite un nuevo sobremesa profesional con macOS tendrá que optar por Mac Studio o, en algunos casos, por configuraciones altas de iMac o Mac mini.
Para empresas y estudios que ya cuentan con torres Mac Pro, la situación no implica que los equipos dejen de funcionar. Podrán seguir recibiendo soporte de software durante un tiempo y mantendrán su lugar en entornos donde la estabilidad prima sobre estar a la última. Sin embargo, a medio plazo, la ausencia de nuevas generaciones deja claro que es un producto sin continuidad.
En España y el resto de Europa, donde el coste de adquisición es un factor crítico para muchos profesionales, la existencia de un sobremesa de alto rendimiento más económico como el Mac Studio puede ser vista como una ventaja. Especialmente para autónomos, pequeñas productoras o agencias creativas, disponer de una opción potente sin llegar a los precios estratosféricos del Mac Pro es un incentivo para actualizar el parque informático.
Eso sí, quienes basaban su flujo de trabajo en tarjeras internas específicas tendrán que valorar soluciones externas o incluso mixtas con otros sistemas. En algunos casos, puede que la combinación de Mac Studio con unidades de expansión Thunderbolt o servidores dedicados sea la fórmula que sustituya el papel que antes jugaba un único Mac Pro en el centro del estudio.
De cara al futuro, queda la incógnita de si Apple presentará algún nuevo formato de sobremesa profesional que vuelva a ofrecer algo similar a la modularidad de las torres, aunque sea con un planteamiento distinto. Por ahora, las filtraciones y comentarios de analistas apuntan a una consolidación del Mac Studio como referencia para alto rendimiento, al menos en el corto plazo.
Con este movimiento, Apple reorganiza su oferta de sobremesa alrededor de equipos más compactos y basados al cien por cien en Apple Silicon, cerrando el capítulo del Mac Pro tras 20 años de servicio a empresas y profesionales. La potencia máxima en macOS se concentra hoy en el Mac Studio, un equipo que gana enteros por rendimiento y precio, pero que deja atrás la filosofía de la torre modular que durante tanto tiempo definió el trabajo profesional en la plataforma.