- Apple presenta demanda contra OpenAI y dos exempleados por apropiación de secretos comerciales.
- Tang Yew Tan y Chang Liu, antiguos directivos de Apple, acusados de llevarse información confidencial.
- OpenAI habría utilizado esos datos para desarrollar su propio dispositivo de hardware, tras comprar io Products.
- La demanda busca una indemnización y medidas cautelares, mientras la alianza con ChatGPT sigue en el aire.

La guerra fría entre Apple y OpenAI ha estallado por fin en los tribunales. El fabricante del iPhone ha presentado una demanda ante un tribunal federal de California en la que acusa a la empresa creadora de ChatGPT de orquestar una campaña sistemática para robar secretos comerciales y utilizarlos en el desarrollo de su propio hardware de inteligencia artificial. La denuncia, que ya ha sacudido el sector tecnológico, señala directamente a dos antiguos empleados de Apple que ahora ocupan puestos clave en OpenAI.
Según el escrito judicial, OpenAI habría obtenido información confidencial sobre diseños de productos, procesos de fabricación, proveedores y estrategias de cadena de suministro a través de Tang Yew Tan y Chang Liu. Tan, que pasó 24 años en Apple y llegó a ser vicepresidente de diseño de producto para el iPhone y el Apple Watch, abandonó la compañía en 2024 para cofundar io Products junto al legendario diseñador Jony Ive. Posteriormente, OpenAI adquirió esa startup por unos 6.500 millones de dólares, y Tan se convirtió en el máximo responsable de hardware de la empresa. Liu, por su parte, trabajó ocho años como ingeniero eléctrico sénior en los proyectos más sensibles del iPhone antes de marcharse a OpenAI en enero de este año.
Acusaciones de espionaje corporativo
La demanda describe con detalle las presuntas irregularidades. Apple asegura que Liu no devolvió un ordenador portátil de trabajo al irse y, semanas después, descubrió que un fallo de autenticación en los servidores de la compañía le permitía seguir accediendo a archivos internos. En lugar de avisar, descargó durante semanas docenas de documentos confidenciales, incluida una compilación técnica de más de mil páginas con detalles de fabricación de las placas base de los productos de Apple. También habría aconsejado a una antigua compañera sobre cómo copiar archivos sin levantar sospechas y qué material estudiar antes de su entrevista en OpenAI.
En cuanto a Tan, Apple sostiene que utilizaba los nombres en clave de proyectos internos de Apple durante las entrevistas de trabajo para sonsacar información sobre productos aún no anunciados. La compañía afirma que pedía a los candidatos, muchos todavía en nómina de Apple, que llevaran prototipos y piezas reales a las entrevistas para que explicaran su funcionamiento. Uno de los candidatos, según la demanda, se mostró sorprendido porque «no sabía que se podía sacar estos productos de la oficina».
Una fuga masiva de talento
El trasfondo del conflicto es la intensa competencia por el talento entre ambas empresas. Según la propia demanda, más de 400 antiguos empleados de Apple trabajan hoy en OpenAI, una cifra que refleja la magnitud del trasvase de personal. Apple asegura que escribió a OpenAI en febrero para pedir explicaciones sobre estas prácticas, pero nunca recibió respuesta. La empresa de Cupertino reclama una indemnización por daños y perjuicios, así como medidas cautelares para impedir que OpenAI siga utilizando su información confidencial.
La demanda también incluye a io Products como compañía acusada, pero evita cuidadosamente mencionar a Jony Ive o a Evans Hankey, la exjefa de diseño de Apple que también forma parte del equipo. OpenAI completó los primeros prototipos de su dispositivo a finales del año pasado y ha fichado a ensambladores históricos de Apple como Foxconn o Luxshare, lo que sugiere que el proyecto de hardware avanza a buen ritmo.

La alianza con ChatGPT, en la cuerda floja
El enfrentamiento judicial resulta especialmente llamativo porque Apple y OpenAI mantienen una alianza comercial desde 2024, cuando ChatGPT se integró en Apple Intelligence como una opción de expansión para Siri y otros servicios. La demanda subraya que ese acuerdo «no está en cuestión» en este litigio, pero resulta difícil imaginar que la colaboración sobreviva intacta a un proceso en el que Apple describe a su socio como una empresa «podrida hasta la médula». De hecho, Apple ya ha empezado a recurrir a Siri con Gemini para la versión actualizada de Siri, lo que indica un distanciamiento progresivo.
OpenAI, por su parte, no ha ofrecido una respuesta pública detallada. La compañía tendrá la oportunidad de negar los hechos o defender que el conocimiento empleado por sus trabajadores procede de su experiencia profesional general. El caso, que se tramitará en el Distrito Norte de California, podría convertirse en una de las batallas legales más relevantes de la industria tecnológica, al enfrentar a dos gigantes que aspiran a liderar la próxima gran revolución de los dispositivos de inteligencia artificial.
La demanda de Apple no solo busca proteger sus secretos comerciales, sino también frenar el avance de un competidor que, con la ayuda de exempleados clave y el respaldo de Jony Ive, pretende construir el dispositivo que podría sustituir al teléfono móvil. Mientras tanto, los usuarios de iPhone que utilizan ChatGPT integrado en Siri no notarán cambios inmediatos, pero el futuro de esa alianza pende de un hilo.
