- Apple permitirá en Brasil tiendas de aplicaciones de terceros y métodos de pago externos en iOS a partir de 2026, tras un acuerdo con el regulador CADE.
- El pacto incluye un Término de Compromiso de Cese (TCC), plazos de 105 días para aplicar los cambios y una duración inicial de tres años bajo supervisión.
- Se establece una nueva estructura de comisiones: hasta el 25% en compras dentro de App Store, 15% en pagos externos con enlace clicable y un 5% como “Core Technology Fee” para tiendas alternativas.
- El caso brasileño se suma a la presión de Unión Europea y Japón y se considera un precedente relevante para el debate regulatorio en España y el resto de Europa.
El histórico ecosistema cerrado del iPhone se resquebraja en Latinoamérica. A partir de 2026, Apple abrirá iOS en Brasil a tiendas de aplicaciones de terceros y a sistemas de pago alternativos, un cambio profundo que llega tras años de presión regulatoria y denuncias por prácticas anticompetitivas.
Este movimiento no solo afectará al día a día de los usuarios y desarrolladores brasileños, sino que se ha convertido en un caso de referencia para los reguladores de la Unión Europea y otros mercados que analizan cómo limitar el dominio de las grandes plataformas móviles. Lo que ocurra en Brasil será observado con lupa desde España y el resto de Europa, donde ya se aplican normas como la Ley de Mercados Digitales.
Un conflicto de años: de MercadoLibre al acuerdo con CADE
El origen de este giro se remonta a 2022, cuando MercadoLibre, uno de los mayores grupos de comercio electrónico de Latinoamérica, presentó una queja formal ante el Conselho Administrativo de Defesa Econômica (CADE), el regulador de competencia de Brasil. La compañía denunciaba que Apple restringía la distribución de bienes y servicios digitales en iOS al forzar el uso de la App Store y de su sistema de pago integrado.
Hasta ahora, las normas de la firma estadounidense impedían que los desarrolladores distribuyeran contenidos digitales por vías alternativas dentro del ecosistema iOS, imponiendo casi siempre el sistema de compras dentro de la aplicación (IAP) de Apple y sus comisiones asociadas. Además, las apps no podían informar claramente sobre otros métodos de pago ni redirigir al usuario de forma directa a webs externas para completar transacciones.
Como respuesta a la denuncia, CADE abrió un procedimiento administrativo por posibles prácticas anticompetitivas y, con el tiempo, llegó a dictar medidas cautelares para frenar lo que consideraba abusos en la App Store brasileña. El pulso judicial y administrativo se prolongó durante varios años, con recursos cruzados y decisiones provisionales tanto a favor de Apple como de las empresas denunciantes.
A mediados de 2025, el regulador brasileño dio un paso más al aprobar una medida temporal que obligaba a permitir la distribución alternativa de aplicaciones y enlaces de pago externos, con un periodo de adaptación técnica. Sin embargo, poco antes de que estas obligaciones entrasen realmente en vigor, Apple y CADE volvieron a sentarse a negociar para intentar cerrar un pacto más amplio y estable.
En este contexto, MercadoLibre reiteró que el modelo de la App Store encarecía el acceso a ciertos contenidos digitales y limitaba la libertad de los desarrolladores para elegir sus pasarelas de pago. Aunque el grupo latinoamericano ha reconocido que el nuevo acuerdo supone un avance, también ha señalado que aún queda camino por recorrer para lograr un entorno plenamente competitivo.
El TCC con CADE: tiendas alternativas, pagos de terceros y avisos neutrales
La solución definitiva ha llegado a través de un Término de Compromiso de Cese (TCC), la figura jurídica que CADE utiliza para cerrar investigaciones de competencia a cambio de compromisos vinculantes por parte de las empresas investigadas. El órgano de decisión del regulador ha aprobado el TCC presentado por Apple, lo que permite suspender el procedimiento administrativo mientras se cumplan las nuevas obligaciones.
El eje central del TCC es que canales alternativos para la distribución de aplicaciones en iOS deberán habilitarse en Brasil. En la práctica, esto significa que desarrolladores y empresas podrán crear sus propias tiendas de apps o integrarse en marketplaces de terceros para iPhone y iPad, que funcionarán de forma paralela a la App Store tradicional.
Al mismo tiempo, el acuerdo establece que métodos de pago de terceros junto al sistema IAP podrán integrarse en las aplicaciones. Los desarrolladores tendrán libertad para implementar pasarelas de pago propias dentro de sus apps y para dirigir al usuario a sitios web externos donde cerrar la transacción, algo que hasta ahora estaba muy limitado y podía acarrear sanciones o incluso la retirada de la aplicación.
Un aspecto crucial del pacto es el tratamiento de la información al usuario. CADE obliga a que los avisos sobre tiendas alternativas o métodos de pago externos sean neutrales y objetivos. La compañía podrá advertir de riesgos de seguridad o privacidad, pero no podrá diseñar mensajes o controles que, de facto, desincentiven o saboteen la elección de opciones de terceros.
En el plano técnico, el regulador ha fijado que 105 días para implementar los cambios es el plazo máximo desde que el TCC se considere plenamente exigible. Tras ese periodo de adaptación, el compromiso tendrá una duración inicial de tres años, tiempo durante el cual CADE supervisará el cumplimiento y podrá reactivar la investigación si detecta incumplimientos o conductas evasivas.
El TCC también contempla medidas específicas de protección para usuarios menores de edad, diseñadas conjuntamente por Apple y CADE. El objetivo es reducir los riesgos asociados a un ecosistema más abierto, donde la descarga de apps y el uso de pagos externos podrían exponer a los más jóvenes a contenidos o prácticas no deseadas.
Nueva estructura de comisiones: App Store, enlaces externos y “Core Technology Fee”
La apertura del ecosistema viene acompañada de una reconfiguración en la estructura de tarifas, tanto dentro de la App Store como en las nuevas vías de distribución y pago. Esta nueva matriz de comisiones sigue, en líneas generales, modelos que la empresa ya está utilizando en la Unión Europea y Japón, pero adaptados al contexto brasileño.
Para las compras realizadas íntegramente dentro de la App Store, el regulador ha detallado que se mantiene una comisión estándar del 25% y un tipo reducido del 10% para determinados programas especiales o desarrolladores que cumplan ciertos requisitos. Además, se contempla una tarifa adicional del 5% para quienes opten por seguir utilizando el sistema de pago de Apple en algunas modalidades concretas.
En el caso de las aplicaciones que, aunque se descarguen desde la App Store, redirijan al usuario a un sitio web externo para completar el pago, el TCC distingue entre dos escenarios. Si la app únicamente ofrece un texto informativo sin enlace ni botón clicable, esa referencia no genera comisión adicional para Apple y el desarrollador no tendrá que pagar nada por esa redirección.
Por el contrario, cuando la aplicación incluye un botón o enlace activo que conduce de forma directa a la pasarela de pago externa, Apple podrá aplicar una comisión del 15% sobre las operaciones vinculadas. Este punto es especialmente relevante para servicios de suscripción, plataformas de contenido o apps de comercio electrónico que quieran integrar de forma visible sus propios sistemas de cobro.
La apertura a tiendas de aplicaciones alternativas llega acompañada de un cargo específico del 5% conocido como “Core Technology Fee” o Comisión de Tecnología Básica. Esta tasa se aplicará por cada descarga de app realizada desde tiendas de terceros y pretende remunerar a Apple por el uso de iOS, su infraestructura y sus herramientas de desarrollo, aunque la distribución no se realice a través de la App Store.
Aunque el acuerdo fija los grandes bloques de esta nueva política de comisiones, todavía no ha detallado públicamente todos los matices de la estructura tarifaria para Brasil. Está previsto que la compañía concrete estos aspectos a medida que se acerque el final del plazo de 105 días, en paralelo a la publicación de documentación para desarrolladores.

Riesgos, sanciones y encaje global: de Brasil a Europa
En sus declaraciones al medio especializado 9to5Mac, la compañía caracteriza los cambios como una respuesta obligada a las exigencias regulatorias y no como una decisión estratégica voluntaria. La empresa insiste en que la apertura del ecosistema incrementará los riesgos para la privacidad y la seguridad de los usuarios, argumentos que ya ha utilizado en otros debates similares en la Unión Europea o Japón.
Según la versión de la propia empresa, se han diseñado medidas para seguir ofreciendo un nivel alto de protección, en especial para los menores y otros colectivos más vulnerables. Apple reconoce, no obstante, que estas salvaguardas no podrán eliminar del todo las amenazas asociadas a la instalación de software desde canales distintos a la App Store ni al uso de métodos de pago ajenos.
El acuerdo contempla un régimen sancionador claro en caso de incumplimiento. Si Apple no aplica en su totalidad los compromisos del TCC, CADE podrá imponer multas de hasta 150 millones de reales brasileños, alrededor de 22,9 millones de euros al cambio. Además, el regulador conserva la facultad de reabrir la investigación original por prácticas anticompetitivas si considera que la firma intenta eludir las nuevas reglas.
Como parte del pacto, la compañía de Cupertino también se ha comprometido a retirar recursos judiciales con los que impugnaba medidas cautelares dictadas anteriormente. Esto permite cerrar frentes legales abiertos y apostar por la vía del acuerdo administrativo como principal herramienta para resolver el conflicto en Brasil.
El caso brasileño se enmarca en una tendencia internacional de mayor presión sobre las grandes plataformas móviles. En la Unión Europea, la Ley de Mercados Digitales (DMA) ya ha obligado a Apple a permitir lo que denomina “distribución alternativa de aplicaciones”, con la entrada en escena de tiendas de terceros y cambios en las reglas de la App Store dentro del territorio comunitario.
En Japón, la reciente Ley de Promoción de la Competencia de Software para Teléfonos Inteligentes (MSCA) sigue una lógica parecida, al exigir la apertura de iOS y la flexibilización del uso de pasarelas de pago externas. Brasil, con este acuerdo, se suma a ese pequeño grupo de jurisdicciones que han logrado imponer cambios concretos en un ecosistema tan controlado como el del iPhone.
Impacto en desarrolladores y usuarios, y lo que mira Europa
Para los desarrolladores brasileños, esta apertura supone la posibilidad de explorar modelos de negocio y distribución que antes eran difíciles o directamente imposibles bajo el régimen estricto de la App Store. Grandes plataformas, pequeños estudios independientes y servicios de contenido podrán decidir si les compensa crear sus propias tiendas, integrarse en marketplaces alternativos o seguir usando el canal oficial con las nuevas reglas.
Desde el punto de vista del usuario final, los cambios se traducirán en más opciones para descargar aplicaciones y pagar por servicios digitales. Habrá quienes continúen confiando exclusivamente en la App Store y en el sistema de pago de Apple por comodidad o por percepción de seguridad, mientras que otros optarán por tiendas de terceros y enlaces externos en busca de mejores precios, promociones diferentes o condiciones de suscripción más flexibles.
Medios locales apuntan a que, una vez completada la adaptación técnica de iOS, los usuarios brasileños podrían empezar a ver tiendas alternativas como AltStore y otras propuestas similares, dependiendo de los acuerdos que cierren los distintos actores del mercado. La implementación efectiva de estos cambios se espera dentro de los 105 días establecidos, vinculados a futuras actualizaciones de software.
En Europa, y particularmente en países como España, se observa como un laboratorio adicional para medir la eficacia de las aperturas. Aunque la DMA ya ha forzado cambios relevantes en el Viejo Continente, los reguladores europeos prestarán atención a detalles como la neutralidad real de los avisos al usuario, el nivel de comisiones efectivo y la viabilidad económica de las tiendas alternativas.
Los organismos de competencia de la Unión Europea, que llevan años analizando el papel de los grandes intermediarios digitales, podrían apoyarse en la experiencia brasileña para ajustar o reforzar el marco regulatorio europeo. Aspectos como la facilidad de instalación de marketplaces de terceros, la usabilidad de pasarelas de pago externas o el impacto en la competencia entre servicios serán claves en ese análisis.
Con este movimiento, Brasil se incorpora a la corta lista de países que han conseguido forzar una apertura concreta del ecosistema iOS, junto a la UE y Japón. Aunque el acuerdo se aplica de momento solo a dispositivos y cuentas vinculadas al territorio brasileño, sus efectos van más allá de sus fronteras y ayudan a perfilar cómo podría evolucionar el control de Apple sobre su plataforma en un entorno regulatorio cada vez más exigente, con implicaciones directas para el debate que se vive en España y el resto de Europa.
