Anomia

Anomia

La anomia es un concepto desarrollado por el sociólogo alemán Émile Durkheim para explicar la forma en que la sociedad crea momentos de interrupción de las reglas que rigen a los individuos.

El término deriva de la palabra griega nomos, que significa «norma», «regla» y precedido por el prefijo de negación una- («No»). Esta ausencia de reglas lleva a los individuos al aislamiento de la comunidad, generando una serie de crisis y patologías sociales.

El origen de la anomia

En las sociedades modernas, hay un cambio significativo en el modo de producción. Este cambio complica la sociedad, establece una nueva división social del trabajo, intensifica el proceso de urbanización y hace que la moral y las tradiciones pierdan su fuerza como factor de cohesión social.

Así, la sociedad debilita las estructuras que guían las acciones de los individuos. Esta «ausencia de reglas» crea un estado anómico en el que los sujetos dejan de tener como referencia a la sociedad y actúan en función de sus intereses, de forma anómica.

La solidaridad mecánica del período preindustrial, basada en las tradiciones, da paso a la solidaridad orgánica, basada en la interdependencia entre los individuos.

Características del estado de anomia y patología social.

Para Durkheim, la sociedad juega un papel moderador y disciplinario que normalmente se ejerce sobre los sujetos. Esta disciplina crea un ambiente de regulación y permite el desempeño de sujetos dentro de esta sociedad.

En tiempos de crisis y transformación social, este rol se suspende, creando un entorno sin reglas (anómico). Este estado de anomia se caracteriza por la falta de disciplina y reglas que guían a la sociedad.

La ausencia de reglas crea un estado de desarmonía entre los individuos y la comunidad, provocando que se creen expectativas irrealizables en la estructura social.

Por tanto, como efecto, existe una falta de armonía entre los sujetos y la sociedad. Este estado puede provocar una serie de patologías sociales, entre ellas, el suicidio, estudiado por Durkheim.

En su trabajo El suicidio (1897), Durkheim afirma que hay tres tipos fundamentales de suicidio:

Suicidio egoísta – cuando la persona se aísla del entorno social por no compartir los principios que lo rigen.
Suicidio altruista – ocurre cuando el individuo es absorbido por una causa y su vida comienza a representar un valor menor que la colectividad.
Suicidio anómico: un efecto de los cambios sociales, colocan a los individuos en secciones del colectivo, desregulados y fuera de armonía con la sociedad.

La teoría de la anomia social en criminología

Los estudios formulados por Durkheim sirvieron de base para la aproximación entre derecho y sociología realizada por Robert Merton.

El sociólogo estadounidense buscó definir qué factores sociales serían relevantes e influirían en las tasas de criminalidad.

Merton formuló la teoría de la anomia en la que afirma, como Durkheim, que hay una desregulación de las normas sociales y, como efecto, los individuos cometen actos desviados.

Merton postula que la sociedad se desarrolla a través de la relación entre dos estructuras:

  • metas culturales, todo lo que la sociedad valora (riqueza, poder, posición social, etc.)
  • procedimientos institucionales, dirigido a controlar y disciplinar los modos de vida (familia, escuela, hospitales, trabajo, etc.)

La anomia se da en sociedades donde estas dos estructuras están en desequilibrio, pendientes de una mayor relevancia de las metas culturales en relación con los valores institucionales.

Por lo tanto, los individuos se perciben a sí mismos como no cumpliendo con las normas sociales y practican comportamientos desviados.

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