- Amazon fusiona sus equipos de inteligencia artificial, diseño de chips y computación cuántica en una sola gran división tecnológica.
- El veterano ejecutivo Peter DeSantis asume el liderazgo directo de esta unidad estratégica y reportará al CEO Andy Jassy.
- La nueva organización integra los modelos Nova, el silicio propio de AWS (como Graviton y Trainium) y los proyectos de computación cuántica.
- Rohit Prasad abandona la compañía, mientras que Pieter Abbeel refuerza la investigación de modelos de frontera en inteligencia artificial general.

Amazon ha dado un paso relevante en su estrategia tecnológica al unificar sus esfuerzos en inteligencia artificial, diseño de chips personalizados y computación cuántica dentro de una única gran organización interna. Este nuevo bloque estará liderado por Peter DeSantis, uno de los directivos con más recorrido en la compañía y figura clave en la evolución de Amazon Web Services (AWS).
La decisión, comunicada por el consejero delegado Andy Jassy en una nota interna y difundida por la empresa, persigue acelerar el desarrollo de modelos de IA avanzados y reforzar el control sobre la infraestructura de cómputo, desde el hardware hasta el software. En la práctica, la multinacional quiere alinear bajo una sola dirección los motores que determinarán la próxima fase de su negocio en la nube y de sus servicios al consumidor.
Una nueva división que concentra IA, chips y computación cuántica
La reorganización agrupa en una misma estructura los equipos responsables de los modelos de inteligencia artificial más potentes de Amazon, los grupos de diseño de silicio propio (como los chips Graviton y Trainium) y las iniciativas de computación cuántica. Con ello, la compañía busca reducir la dependencia de proveedores externos de hardware y ganar margen de maniobra en coste y capacidad de cómputo, un aspecto especialmente sensible ante la fuerte demanda global de chips para IA.
Según ha explicado Jassy, la idea es que esta unidad pueda impulsar de forma coordinada los modelos Nova, los procesadores internos y los proyectos cuánticos, de modo que las distintas piezas tecnológicas se desarrollen con una visión común y se integren con mayor rapidez en los servicios de AWS y en productos de consumo.
Este movimiento llega en un momento en el que Amazon afronta la percepción de haber ido algo más lenta que rivales como Google, Microsoft u OpenAI en la carrera de los llamados modelos de frontera. Sin embargo, la reestructuración deja claro que la empresa pretende situarse en la misma liga, con un enfoque más integrado y de largo plazo.
En Europa y España, donde AWS ya cuenta con zonas de disponibilidad y centros de datos, esta apuesta puede traducirse en un refuerzo de la oferta de servicios de IA generativa para empresas, administraciones y startups, con mayor capacidad de personalización y, previsiblemente, más opciones para entrenar y desplegar modelos en infraestructuras ubicadas dentro del Espacio Económico Europeo.
De fondo, Amazon persigue algo más ambicioso: controlar buena parte de la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde el diseño del chip específico para entrenar modelos hasta las aplicaciones finales que terminan en manos de usuarios y organizaciones.
Peter DeSantis, un veterano al frente del nuevo bloque tecnológico
El elegido para dirigir esta macrodivisión es Peter DeSantis, directivo que se incorporó a Amazon en 1998 y que ha pasado por puestos clave en la construcción de AWS. Hasta ahora ejercía como vicepresidente sénior de computación de servicios públicos, función desde la que coordinaba la mayoría de equipos de ingeniería de la nube de Amazon.
A lo largo de su carrera interna, DeSantis ha participado en hitos como el lanzamiento de Amazon EC2 en 2006, un servicio que se ha convertido en la piedra angular del negocio de infraestructura en la nube, o la adquisición de Annapurna Labs en 2015, que dio origen al desarrollo de chips propios dentro de la compañía.
En 2016 asumió la gestión de gran parte de la infraestructura de AWS, una responsabilidad crítica en un contexto en el que entrenar modelos de IA de última generación exige gigantescos recursos de cómputo y una arquitectura de centros de datos distribuida y eficiente. Su experiencia en estos campos explica, en buena medida, por qué la empresa ha optado por situarlo al mando de un área donde convergen IA, hardware y computación avanzada.
A partir de ahora, DeSantis informará directamente a Andy Jassy, lo que subraya el peso estratégico de esta organización dentro del organigrama global. La compañía confía en que su perfil más orientado a infraestructuras y operaciones permita pasar de proyectos de IA dispersos a un enfoque más industrial y sistemático.
El propio Jassy ha expresado públicamente su respaldo, llegando a afirmar que no ve “un mejor líder” para tomar las riendas de esta reorganización. La compañía pretende así dejar claro a inversores y clientes que la apuesta no es coyuntural, sino estructural.
Relevo en la investigación de IA general y salida de Rohit Prasad
El rediseño organizativo no se limita a la parte de infraestructura y chips. Amazon ha aprovechado el movimiento para reordenar el área de investigación avanzada en inteligencia artificial general (AGI), esa rama de la IA que aspira a desarrollar sistemas capaces de abordar tareas complejas de forma más flexible y autónoma.
Dentro de esta área, el investigador Pieter Abbeel, cofundador de la empresa Covariant y considerado una de las referencias mundiales en aprendizaje por refuerzo y robótica, asumirá la responsabilidad de la investigación de modelos de frontera orientados a AGI. Su incorporación refuerza el vínculo de Amazon con la robótica avanzada, un terreno donde Covariant fue pionera con el desarrollo de modelos fundacionales comerciales para automatizar tareas físicas.
Este foco en robótica e IA avanzada encaja con las necesidades del negocio logístico de Amazon, que en Europa cuenta con decenas de centros de distribución donde la automatización es un factor clave. La compañía aspira a que los avances en AGI no se queden solo en asistentes conversacionales, sino que también impulsen la eficiencia en almacenes, transporte y cadenas de suministro.
En paralelo, la empresa ha confirmado la salida de Rohit Prasad, quien hasta ahora dirigía la organización de IA general y la evolución de Alexa. Prasad ha sido una de las caras visibles de la estrategia de IA de Amazon durante más de una década, especialmente en los primeros años del asistente de voz.
Durante su etapa, contribuyó a la creación de Amazon Nova y de una docena de modelos fundacionales que han servido de base para aplicaciones internas y externas. La compañía ha destacado su papel en la expansión de Alexa y en la transición hacia modelos de lenguaje más avanzados, al tiempo que ha señalado que su marcha se producirá a finales de año.
La apuesta de Amazon por la IA de próxima generación
La reorganización se produce en un contexto en el que Amazon intenta recortar distancias frente a competidores que han ganado mayor visibilidad en la carrera de la IA generativa. La popularización de ChatGPT de OpenAI, la integración agresiva de modelos en el ecosistema de Microsoft y el despliegue de Gemini por parte de Google han elevado las expectativas del mercado.
Frente a esta situación, Amazon ha optado por una estrategia menos ruidosa pero muy intensiva en inversión. En los últimos años ha destinado miles de millones de dólares a acuerdos con compañías especializadas en modelos de IA, como la compra de Bee, integrando sus tecnologías en servicios clave de AWS. Al mismo tiempo, sigue potenciando sus propios modelos, como la familia Nova, que ha ido ganando protagonismo en conferencias como re:Invent.
La creación de una división que coordine de forma conjunta silicio, modelos y computación cuántica revela una visión en la que la ventaja competitiva no se define únicamente por tener un asistente más llamativo, sino por contar con una infraestructura completa que haga posible entrenar y desplegar modelos de forma rentable.
Para el tejido empresarial europeo, especialmente en países como España, Alemania o Francia, este enfoque puede traducirse en mayor acceso a capacidades de IA de alto nivel a través de la nube, desde modelos lingüísticos multilingües hasta herramientas de análisis predictivo y automatización de procesos sectoriales.
En paralelo, la presión regulatoria en la Unión Europea, con iniciativas como la Ley de IA, obligará a Amazon a adaptar estos desarrollos a criterios de transparencia, seguridad y gobernanza de datos, lo que previsiblemente influirá en cómo se ofrecen y configuran estos servicios en la región.
Del «feature» a la infraestructura: un cambio de enfoque
El cambio de rol de figuras como DeSantis simboliza una transición: la inteligencia artificial deja de verse como una funcionalidad aislada dentro de productos concretos —como podía suceder con Alexa— para convertirse en parte central de la infraestructura tecnológica de la compañía.
Bajo esta óptica, la prioridad ya no es solo lanzar una aplicación llamativa, sino diseñar la base tecnológica que permitirá que la IA esté integrada en prácticamente todos los servicios, desde las herramientas para desarrolladores en AWS hasta las experiencias de compra y recomendación en las webs europeas de Amazon.
Esta visión también se alinea con las previsiones de inversión mundial en inteligencia artificial, que apuntan a cifras de cientos de miles de millones de dólares anuales en esta década. Amazon parece asumir que la competencia real se librará en el terreno de la infraestructura y los modelos de gran escala, más que en productos aislados.
Al concentrar IA, chips y computación cuántica en una única organización, la compañía busca evitar duplicidades y acelerar ciclos de desarrollo, con la mira puesta en construir un ecosistema coherente donde cada pieza tecnológica refuerce al resto.
Así, el movimiento no sólo reordena equipos y organigramas; también envía una señal al mercado europeo y global de que la compañía está dispuesta a sostener una apuesta de largo recorrido, con un enfoque más cercano a la ingeniería de sistemas que a los experimentos aislados.
La decisión de poner a Peter DeSantis al frente de la integración de IA, chips y computación cuántica marca un cambio de etapa en Amazon: la inteligencia artificial pasa a articularse como una capa transversal que afecta a toda la compañía, con implicaciones directas para sus clientes en Europa, América y Asia, para su posición competitiva frente a otros gigantes tecnológicos y para la forma en la que se diseñarán los servicios digitales en los próximos años.