- Se confirman dos casos leves de fiebre del Nilo en Sevilla y un caso hospitalizado en Alicante.
- Once municipios andaluces están en alerta por circulación del virus, con vigilancia intensificada.
- No existe vacuna humana; la prevención se basa en evitar picaduras y eliminar agua estancada.
- Europa acumula 34 casos humanos en la temporada, con España entre los países afectados.
El verano ha traído consigo la reaparición del virus del Nilo Occidental en España, con varios casos humanos confirmados y una veintena de municipios andaluces bajo vigilancia activa. Las autoridades sanitarias han puesto en marcha un dispositivo de control que abarca desde la detección temprana en mosquitos hasta la recomendación de medidas preventivas para la población. La situación se sigue de cerca, especialmente en la provincia de Sevilla, donde se concentran la mayoría de las alertas.
Hasta el momento, se han registrado tres casos en el país: dos de ellos leves en la comunidad andaluza y uno más grave en la Comunidad Valenciana. La Junta de Andalucía ha declarado el nivel de alerta en once localidades, mientras que los expertos insisten en que la colaboración ciudadana es fundamental para frenar la expansión del virus. La prevención sigue siendo la mejor herramienta ante una enfermedad para la que no existe vacuna en humanos.
Casos confirmados en España

El primer caso de la temporada se detectó en una mujer residente en Sevilla que pasa temporadas en Palomares del Río. Presentó síntomas leves a principios de julio y fue confirmada mediante PCR en el Hospital Virgen del Rocío. Días después, un hombre de Villamanrique de la Condesa también dio positivo, con un cuadro clínico igualmente leve. Ambos casos fueron identificados gracias al sistema de vigilancia activa que permite detectar incluso las infecciones más leves.
Además, se ha notificado un tercer caso en la provincia de Alicante, correspondiente a un varón que requirió hospitalización. Este paciente, de mayor gravedad, está siendo tratado en un centro hospitalario de la zona. Los tres casos elevan a 34 el total de infecciones humanas en Europa durante la presente temporada, según los datos recopilados por las autoridades sanitarias.
Municipios en alerta y vigilancia entomológica

La Dirección General de Salud Pública ha declarado en alerta a once municipios andaluces: Pulpí (Almería), Torredonjimeno (Jaén) y nueve localidades sevillanas: Almensilla, Aznalcázar, Coria del Río, Constantina, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río y Villamanrique de la Condesa. En Benacazón también se detectó el virus, pero al estar la trampa a más de 1,5 kilómetros del casco urbano no se activó la alerta. La red de vigilancia cuenta con cerca de 215 trampas distribuidas por toda Andalucía, gestionadas por la Junta, diputaciones y la Estación Biológica de Doñana.
Los análisis entomológicos han confirmado la presencia del virus en mosquitos del género Culex, principalmente Culex pipiens y Culex perexiguus. En las últimas semanas se ha observado un incremento progresivo de las densidades de mosquitos hembra, especialmente en localidades como Coria del Río, La Puebla del Río y Los Palacios. La vigilancia se intensifica durante un mínimo de cuatro semanas en cada área declarada en alerta, con tratamientos adulticidas y acciones de información ciudadana.
Síntomas y tratamiento de la fiebre del Nilo

La mayoría de las personas infectadas por el virus del Nilo Occidental no desarrollan síntomas o presentan un cuadro leve similar al de una gripe: fiebre, dolor de cabeza, vómitos, erupciones cutáneas y cansancio. Sin embargo, en menos del 1% de los casos la infección puede derivar en formas neuroinvasivas graves como encefalitis, meningitis o parálisis flácida. Los síntomas de alarma incluyen fiebre alta, rigidez de nuca, desorientación y convulsiones, que requieren atención médica urgente.
No existe un tratamiento específico ni vacuna para humanos. El manejo clínico se centra en aliviar los síntomas con analgésicos y, en los casos graves, hospitalización con líquidos intravenosos y cuidados intensivos. La prevención sigue siendo la única estrategia eficaz frente a esta enfermedad zoonótica transmitida por mosquitos.
Medidas de prevención y recomendaciones

Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de evitar las picaduras de mosquito, especialmente durante el amanecer y el atardecer, cuando estos insectos son más activos. Se recomienda usar repelentes registrados, vestir ropa de manga larga y colores claros, e instalar mosquiteras en puertas y ventanas. Eliminar cualquier acumulación de agua estancada en patios, jardines y terrazas es fundamental para deshacerse de los moscos y reducir los criaderos.
La Junta de Andalucía ha puesto en marcha campañas de información a través de farmacias y centros de salud, y recuerda que la ciudadanía puede notificar a los ayuntamientos cualquier foco de agua estancada o proliferación anómala de mosquitos. La participación ciudadana es clave en la detección temprana de riesgos y en la aplicación de las medidas de control vectorial.
Situación en Europa

El virus del Nilo Occidental circula en Europa desde mediados de los años 90, con brotes esporádicos que afectan principalmente a países del sur del continente. En lo que va de 2026, se han notificado 34 casos humanos en cinco países: Italia, Grecia, Macedonia del Norte, Rumanía y España. Las aves migratorias procedentes de África introducen el virus cada temporada, y los mosquitos Culex actúan como vectores principales.
En España, el riesgo de exposición ha aumentado un 38% en humanos en los últimos 20 años, según estudios recientes. La temporada de 2020 fue especialmente grave, con 77 casos y siete fallecimientos. Los sistemas de vigilancia y control se han reforzado para anticipar brotes y minimizar el impacto en la población.
La combinación de casos humanos, alertas municipales y una vigilancia entomológica exhaustiva dibuja un panorama de control activo frente al virus del Nilo en España. Las autoridades mantienen la recomendación de extremar las precauciones, especialmente en las zonas de mayor densidad de mosquitos, mientras la comunidad científica sigue trabajando en el desarrollo de vacunas y tratamientos. La colaboración entre administraciones, profesionales sanitarios y ciudadanos se perfila como la mejor defensa ante una enfermedad que, aunque mayoritariamente leve, puede tener consecuencias graves.