Abiogénesis y biogénesis

Abiogénesis y biogénesis

La abiogénesis y la biogénesis son dos teorías formuladas para explicar el origen de la vida en la Tierra.

La cuestión de cómo surgió la vida en la Tierra siempre ha intrigado a los científicos. Para responder a esa pregunta, formularon hipótesis y llevaron a cabo diferentes tipos de experimentos.

La teoría de la abiogénesis fue la primera en surgir, describió que la vida surgió espontáneamente.

Los científicos que defendían la abiogénesis creían que la vida podía surgir de forma espontánea. Por ejemplo, los cisnes provienen de las hojas que caen en los lagos y los ratones provienen de la ropa sucia y húmeda mezclada con semillas de trigo.

Aunque hoy parece una teoría absurda, la abiogénesis ha sido aceptada desde hace mucho tiempo para explicar el origen de los seres vivos.

Algunos científicos de la época tampoco creían que la vida pudiera surgir de forma espontánea. Así surgió la teoría de la biogénesis, que afirmaba que todas las formas de vida solo podían originarse a partir de las preexistentes.

Diferencias entre abiogénesis y biogénesis

La abiogénesis y la biogénesis son dos teorías opuestas para explicar el surgimiento de la vida.

Descubre qué es cada uno y sus diferencias:

  • Abiogénesis: los seres vivos se originaron a partir de materia cruda y sin vida. Teoría volcada a través de experimentos.

  • Biogénesis: Los seres vivos se originan a partir de otros seres vivos preexistentes. Actualmente aceptado para explicar el surgimiento de los seres vivos.

Abiogénesis x biogénesis

Varios científicos han probado las teorías de la abiogénesis y la biogénesis mediante experimentos.

En 1668, el médico y científico italiano Francesco Redi llevó a cabo un experimento colocando cadáveres de animales en frascos de boca ancha. De estos, algunos se sellaron con una gasa fina y otros se dejaron abiertos.

Después de unos días, notó que aparecían gusanos en los frascos abiertos. Mientras que en las botellas cerradas no había gusanos.

Experimento Redi

Redi concluyó que el hecho de que las moscas no pudieran entrar en frascos cerrados impedía la aparición de gusanos. Las moscas son responsables de la aparición de gusanos. Con el experimento de Redi, la abiogénesis comenzó a perder credibilidad.

En 1745, John Needham realizó un experimento que nuevamente reforzó la teoría de la abiogénesis.

Calentó caldos nutritivos en botellas que se cerraron y se calentaron nuevamente. Su intención era evitar la entrada y proliferación de microorganismos. A lo largo de los días, aparecieron microorganismos en los matraces y Needham concluyó que su experimento era el resultado de la abiogénesis.

En 1770, Lazzaro Spallanzani declaró que Needham no calentó el caldo nutritivo el tiempo suficiente para destruir las bacterias. Para demostrar que tenía razón, Spallanzani realizó el mismo experimento que Needham. Sin embargo, calentó el caldo durante más tiempo. El resultado fue que no aparecieron bacterias.

Una vez más, la teoría de la abiogénesis perdió credibilidad.

En 1862, la teoría de la abiogénesis fue definitivamente derrocada por Louis Pasteur.

Pasteur realizó experimentos con caldos nutritivos en globos de cuello de cisne. Después de hervir el jugo, el cuello del globo se rompió y aparecieron microorganismos. En globos sin cuello roto, los microorganismos no aparecieron.

Experimento de Pasteur

Pasteur demostró que la ebullición no destruye ningún tipo de «fuerza activa». Además, bastaba con romper el cuello del globo para que aparecieran microorganismos, por contacto con el aire.

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